Es la esperanza no el miedo

 
No es con el recurso al miedo sino con la reafirmación de la esperanza que podemos contrarrestar el odio y el escepticismo. Las declaraciones de Santos, hablando de una posible guerra urbana de las FARC, son un despropósito político, una inenarrable torpeza comunicativa y una negación de los contenidos avanzados de la negociación.
 
Antonio Madariaga Reales
 
Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

La próxima celebración el 4 de julio de los 25 años de la Constitución de 1991 nos hace reflexionar sobre las similitudes entre ese momento y el actual en lo que tiene que ver con la paz.

La Constitución y aún más el proceso constituyente, fueron fundamentales en la estabilización de los procesos de Paz de los 90, en la medida en que dieron a estos los espacios, recordemos que la Alianza Democrática M-19 en su momento tuvo la segunda votación por la Asamblea 26,7 de los votos para 19 Constituyentes lo que equivalió al 27% de los escaños y que el EPL, el PRT y el Quintín Lame también tuvieron Constituyentes con voz pero sin voto, lo que después cambiaría en el momento en el que el EPL se desmovilizó e hizo dejación de armas, pasaron a tener voto, pero también el reconocimiento político y social a la insurgencia uno de cuyos símbolos es la presidencia colegiada de la Constituyente en cabeza de Antonio Navarro, pero que es sumamente importante por los componentes progresistas que muchos de ellos incorporaron al texto constitucional.

Menos conocido, pero no por ello menos importante, es el hecho de que la Asamblea trabajara para la incorporación del ELN y las FARC a la Asamblea lo que incluyó contactos y delegaciones de Constituyentes para lograr ese propósito.

Es decir, sin disminuir un ápice la importancia de la Constitución de 1991 como una Constitución de Derechos, no es menos cierta su trascendencia como tratado de paz.

Ello fue en buena parte posible porque el país vivía un clima de fervor Democrático, con el descubrimiento de la modernidad, más aún con el deslumbramiento por la llegada de la ilustración.

Bastante diferencia existe hoy en un momento crucial de nuestra historia en que estamos adportas de la firma de un acuerdo que en el caso de las FARC, sacará las armas de su acción política y se avizoran en el proceso de implementación ganancias significativas en la extensión y profundización de la democracia y por ende en mejores condiciones para el ejercicio de una Ciudadanía de alta intensidad y para el Goce Efectivo de Derechos.

Hoy los sentimientos que parecen predominar son los de miedo y desconfianza, lo que se traduce a su vez en un escepticismo extendido que es presa fácil de la desinformación y tergiversación de algunos y de la estulticia de varios de los grandes medios de comunicación en especial televisivos.

Es por tanto una responsabilidad del jefe de Estado la de alimentar la esperanza y no caer en la provocación de responder con más miedo a la ya caldeada atmósfera que los resistentes a la paz impulsan.

Se equivoca en materia grave Santos cuando la mencionada resistencia le da risa y peor aun cuando responde, no valorando las bondades de la firma de un acuerdo del fin del conflicto, sino amenazando con la permanencia de la guerra.

No es con el recurso al miedo sino con la reafirmación de la esperanza que podemos contrarrestar el odio y el escepticismo.

Las declaraciones de Santos, hablando de una posible guerra urbana de las FARC, son un despropósito político, una inenarrable torpeza comunicativa y una negación de los contenidos avanzados de la negociación.

Pero no sólo se equivocan Santos y sus asesores en persistir en definir la actuación y expresión del gobierno por reacción y pendencia con el innombrable, sino que de paso se niega a reconocer a la sociedad y a los comprometidos con la paz negociada como los actores principales de esta coyuntura.

Alguien tendrá que decirle a Santos que la Construcción de la paz pasa por la renovación de la esperanza, para que se dé cuenta de la falta de perspectiva y de grandeza de su estrategia.

CODA: Tiene el ELN que darse cuenta que en la comunicación de diversas personalidades y organizaciones, http://www.las2orillas.co/carta-abierta-al-eln/ sobre la obligación que tienen de abandonar el secuestro, hay al mismo tiempo diferencias sustantivas con expresiones de esa insurgencia, pero también la convicción de que es posible que recojan con humildad y vocación de Paz lo que allí se les dice.

Edición 499 – Semana del 17 al 23 de Junio de 2016
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus