Los presidenciables (III)

 
Para recordar, los enfrentamientos que sostuvo con el entonces Presidente Uribe, a quien en una columna de opinión le dijo lo siguiente: “para empezar ha decidido adoptar un estilo intolerante con discurso fascista, que bien puede dejarle a Carlos Castaño. Usted será un político de extrema derecha, pero no dudo de que es un demócrata, como para competir en estilo y discurso con un asesino recalcitrante que veía guerrilleros hasta en la sombra y salía a cazarlos creyendo hacer una gesta patriótica…”
 
Germán Ayala Osorio
 
Comunicador social y politólogo
 
 

A la senadora Claudia López Hernández hay que reconocerle su capacidad de trabajo y el espíritu combativo y crítico con el que ha solventado recordados debates cuando fungió como investigadora y publicara libros sobre el fenómeno paramilitar, así como columnista1 del diario El Tiempo, y por supuesto, en su calidad de Congresista.

Para recordar, los enfrentamientos que sostuvo con el entonces Presidente Uribe, a quien en una columna de opinión le dijo lo siguiente: “para empezar ha decidido adoptar un estilo intolerante con discurso fascista, que bien puede dejarle a Carlos Castaño. Usted será un político de extrema derecha, pero no dudo de que es un demócrata, como para competir en estilo y discurso con un asesino recalcitrante que veía guerrilleros hasta en la sombra y salía a cazarlos creyendo hacer una gesta patrióticaUsted tiene el gran mérito de haber convencido a esta sociedad de que la guerrilla es un problema, no una solución. Eso lo llevó a su primera victoria y su posterior reelección. Pero el acierto de su segundo mandato y su papel histórico dependen de que se convenza y convenza a esta sociedad de que el paramilitarismo también es un problema2.

En otro debate, esta vez en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, cuestionó a Uribe Vélez por la penetración de los paramilitares3 y por haber co-gobernado con políticos comprometidos con el proyecto político y económico de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Como congresista, López Hernández participó de interesantes debates4 sobre los costos, las dimensiones y las implicaciones del posconflicto. En este último dejó entrever parte de su proyecto político de centro-derecha, al señalar que lo que necesita Colombia es un Estado fuerte que cope el territorio, reemplace a los ilegales (guerrillas, paras y bacrim); que haya mercado y que se construya ciudadanía. Todo en el contexto del sistema capitalista y del modelo neoliberal. En esa perspectiva, López Hernández cree profundamente en el poder de la ley y en el sometimiento de las libertades individual y colectiva.

Sin duda, la senadora por la Alianza Verde es una mujer inteligente, capaz y trabajadora. En su haber tiene su carácter combativo y las ya señaladas condiciones. Eso sí, tiene en su contra que hace populismo con temas sensibles como la lucha contra la corrupción, cuando ella misma sabe que lo que hay que cambiar es el Régimen y hasta que éste no sufra derrota, será casi imposible desmontar las mafias enquistadas en el propio Estado. Y por esa vía, al hablar con vehemencia de temas propicios para coyunturas electorales, como la lucha contra la corrupción público-privada y que resultan de gran interés social y mediático, puede caer en una suerte de mesianismo que bien la puede terminar acercando a consolidados megalómanos como el propio Uribe y Gustavo Petro Urrego. Ese es un riesgo que puede evitar si no morigera su discurso y la forma como está buscando el respaldo popular.

De otro lado, los sectores conservadores, godos y homofóbicos muy seguramente usarán su identidad sexual para torpedear su aspiración presidencial. En particular, me parece que este asunto no debería ser un asunto público (político), pero estamos en Colombia, de allí la necesidad de exponerlo en esta columna, como un elemento que puede jugar en contra de su proyecto político con el que busca llegar a la Casa de Nariño.

Eso sí, la senadora por la Alianza Verde5 exhibe una enorme deuda con el pensamiento y el activismo ambiental en la medida en que dicha colectividad “es una débil fuerza política que internamente exhibe muchas dudas como proyecto ideológico y político, especialmente porque en materia ambiental no tiene un discurso que sirva, por ejemplo, para respaldar conceptualmente la discusión sobre los graves efectos que viene generando la locomotora minera en zonas biodiversas6. Desconozco actividades de seguimiento y vigilancia del partido Alianza Verde de y sobre la ejecución de los proyectos minero-energéticos implementados en los gobiernos de Uribe y de Santos, claramente insostenibles desde una perspectiva socio ambiental.

Desconozco, igualmente, actos y asuntos que hagan pensar o que puedan poner sobre los hombros de la Senadora, sombra alguna asociada a la corrupción política. Sin embargo, su cercanía al proyecto político y al propio Alcalde Mayor de Bogotá, alcanza a poner un manto de duda sobre su discurso. Con todo y lo anterior, Claudia López es hoy una opción real de poder, sin desconocer los puntos ya señalados, que no le favorecen en su legítima aspiración para ocupar el Solio de Bolívar.

Leer también sobre el mismo tema:
Los presidenciables (I)Los presidenciables (II)

1 Las directivas del diario El Tiempo, cuando perteneció a Planeta, le quitaron el espacio a Claudia López por haber criticado al periódico por los tratamientos noticiosos dados al escándalo por la corrupción dentro del programa Agro Ingreso Seguro. Véase: El Tiempo, un diario oficial

5 Antes de la fusión de Progresistas con el Partido Verde, esta última colectividad jamás se erigió como un partido de corte ambientalista.

Edición 535 – Semana del 24 al 30 de Marzo de 2017
   
 
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