Carta abierta a los actores sociales
y políticos del espacio alternativo

 
“Colombia es hoy tal vez el país del mundo donde la posibilidad de convivencia democrática real está en la agenda política de modo más decisivo y dramático. Ensombrecida por el monstruo de la violencia desde su nacimiento, un monstruo de producción mixta, local e imperial, Colombia en la medida en que apuesta por la no repetición de la violencia, está de hecho proponiendo la refundación del país, un desafío inmenso”…
 
Luis I. Sandoval M.1
 
 

Con ocasión de la visita al campamento
de las Farc – EP en Icononzo, Tolima

Muy apreciadas y apreciados compañeros y amigos:

El 27 de mayo las Farc – EP conmemoraron el quincuagésimo tercer (53) aniversario de su fundación, el último en armas cuando ya está en marcha la dejación de ellas en virtud del proceso de diálogos de paz cumplido en La Habana en los últimos años. Con ese motivo me sumé, junto con mi Compañero Jesús Vargas2, a la amplia comitiva que se desplazó desde Bogotá a Icononzo, Tolima, para participar en el acto político cultural organizado en la ZVTN.

En bien estructurada intervención Carlos Antonio Losada, destacado Comandante de las Farc, trató en ese acto dos temas centrales: 1. El alcance transformador de los Acuerdos de La Habana y 2. La necesidad imperiosa de la unión de los movimientos de izquierda y democráticos. Reiteró, al final de sus palabras, la irrevocable voluntad de paz de las FARC.

Estos temas fueron tratados por Losada con mucha propiedad, con inocultable preocupación y poniendo el énfasis en la urgencia que revisten dado el reciente fallo de la Corte Constitucional que le resta fuerza al fast track y puede alentar a algunos sectores a intentar modificar temas centrales de los Acuerdos, aparte de todas las demás dificultades que ya acumula el proceso de implementación.

Palabra sensata, oportuna, clamarosa la del dirigente fariano que, sin duda, busca llegar al entendimiento y sentimiento de todos los sectores y actores del espectro alternativo: izquierdas, progresistas, demócratas, inconformes, independientes. Una porción de este espectro estábamos ahí en el acto político cultural.

Las FARC están lanzando un mensaje importante al país al momento de dejar las armas e incorporarse a la vida civil. Ese mensaje no es otro que la necesidad de crear una nueva realidad política en la transición a la paz. Significativo que en Icononzo, aparte de escuchar las palabras de un importante comandante, los visitantes recibimos el folleto, bien editado, que contiene las 61 tesis preparatorias del congreso fundacional del partido de las Farc – EP: por un partido para construir la paz y la perspectiva democrático – popular.

Después de oír a Losada, de pie en el piso de tierra bajo la carpa del espacio social del campamento, con las características botas de caucho, sin camuflado y sin armas, me pregunto: ¿Será que alguien le puso atención a este discurso, que es oficial de las Farc, y va a tratar de generar los obvios hechos que reclama? ¿Tendrán eco sus palabras? ¿Debemos en el espacio alternativo tomarlas en cuenta?

No dudo un instante en responder positivamente el último interrogante. En política cuando alguien habla tiene el derecho a que los destinatarios de su palabra le escuchen y le respondan. Claro, la respuesta puede ser la indiferencia y el silencio, pero nadie pensará que eso sea lo justo en este caso.

Entonces, procedamos. Tras los diálogos para llegar a un acuerdo de terminación del conflicto armado, ya cumplidos con éxito en el caso de las Farc – EP, lo que corresponde hacer ahora es entablar el otro gran diálogo necesario (en perspectiva constituyente): el diálogo intrasocietal para que el mundo político asuma la llegada de los nuevos actores, los reconozca, y comience el nuevo entramado de relaciones políticas y el desarrollo de los nuevos proyectos políticos.

La palabra nuevo no se repite sin necesidad, es que de verdad estamos viviendo momentos excepcionales. Lo ha señalado recientemente un observador externo de tanta prestancia como Boaventura de Sousa Santos:

“Colombia es hoy tal vez el país del mundo donde la posibilidad de convivencia democrática real está en la agenda política de modo más decisivo y dramático. Ensombrecida por el monstruo de la violencia desde su nacimiento, un monstruo de producción mixta, local e imperial, Colombia en la medida en que apuesta por la no repetición de la violencia, está de hecho proponiendo la refundación del país, un desafío inmenso” (2017, Democracia y Transformación Social, p.17).

El empeño por dejar atrás una violencia con tantas raíces en nuestra historia equivale a una refundación, a un nuevo comienzo de la república y nosotros, colombianos y colombianas, no nos hemos dado cuenta de ello, al parecer ni siquiera en los espacios alternativos. Está embotada nuestra capacidad de asombro.

Por ello mi cordial sugerencia en esta comunicación es que nos decidamos sin demora a escalar el diálogo, a organizarlo, a identificar actores, a concretar escenarios, a plantear temas y método, a señalar momentos, a crear un clima de verdadera apertura, abrir nuestras casas políticas para que los demás, todos los demás, nos visiten en tanto nosotros nos disponemos a visitarlos a ellos. Dar este paso supone despojarnos de las actitudes infecundas de polarización, sectarismo, singularismo narcisista. Hay que hablar porque nadie puede solo resolver nada.

Desde el Seminario Nacional por la Unidad, 17 y 18 de marzo, se cuenta con un espacio para discutir y explorar caminos de construcción de un Bloque de Poder Alternativo. Ese Seminario contó con el aporte de Isabel Rauber, prestigiosa filósofa y socióloga argentina, respecto a referentes de articulación de un sujeto plural hoy fragmentado y disperso. El Seminario inició una interlocución entre partidos y movimientos y produjo un primer documento de perspectiva y trabaja en aspectos metodológicos para el desarrollo de la convergencia.

El Congreso de Paz realizado en muchas ciudades del país y del exterior entre el 27 y 29 de abril planteó un diálogo amplio sobre Colombia un país con nuevo rumbo: Pacto Regional y Nacional por la Vida y por la Paz. Líneas concretas de acción a partir del 1° de junio y comisiones o mesas de trabajo en desarrollo de esa perspectiva se establecieron en sendas reuniones realizadas el 22 y 24 de mayo.

Otras iniciativas que considero de enorme valor, en algunas de las cuales he sido invitado a participar desde un comienzo, se están gestando para tratar con ánimo también convergente y unitario el crucial asunto de las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2018. Hay diversas propuestas de conformación de alianzas según el orden de prioridad que se asigna a los problemas nacionales.

Se plantean estas iniciativas de diálogo político cuando el país está sacudido por una nueva ola de movilización social (recuérdense los paros de 2011, 2013, 2015) adelantada por sectores (maestros, trabajadores estatales, rama judicial…) y por regiones (Quibdó, Buenaventura, Barrancabermeja) lo cual pone a prueba la promesa de que la paz iba a significar libertades, garantías y posibilidades efectivas de ejercer sin riesgo la protesta social. Otros paros podrían estallar.

La movilización es por objetivos concretos de contenido social, exige el cumplimiento de acuerdos anteriores, pero también es en defensa de los acuerdos de La Habana y en apoyo a los diálogos de Quito. ¿Por qué en Colombia hay un desencuentro entre protestas y elecciones? (Sobre las movilizaciones recientes, 2010-2016, interesante la lectura que hace el Profesor Edwin Cruz Rodríguez de la Universidad Nacional, Caminando la palabra, 2017).

En los escenarios de interlocución referenciados, y otros de enorme potencialidad, es preciso contar con la presencia de los voceros de las insurgencias vinculadas a procesos de salida política del conflicto armado interno. Ello facilita su tránsito a la vida y acción política civil y nos fortalece a todos. Lo más elemental es reconocernos, saludarnos, auto-invitarnos para crear condiciones que nos permitan tomar acuerdos y accionar unidos.

Esa, en mi opinión, es la primera respuesta que podemos dar a Carlos Antonio Losada, a las FARC-EP y su mensaje político: las puertas están abiertas en nuestras casas políticas, los queremos tener aquí para escucharlos, para que nos escuchen, para encontrar entre todos el camino de asegurar la implementación de los acuerdos, la vía de aproximar el surgimiento de una nueva realidad política, la forma de construir en la transición la fuerza alternativa con el poder y la sabiduría de gobernar a Colombia de otra manera, de manera genuinamente democrática.

Pero este gran propósito necesita un gran momento y un gran escenario. Llegó la hora de realizar un Congreso Regional y Nacional de Fuerzas Alternativas, muy amplio, plural e incluyente, que dote a Colombia de un embrión de nuevo poder comenzando por asumir una postura sobre el reto electoral del 2018. Congreso como parte de un proceso sostenido de convergencia, movilización e incidencia.

Escribiendo esta carta no he dejado de pensar un momento en los 400 guerrilleros y guerrilleras, jóvenes la inmensa mayoría, amables, de civil, sin armas en sus manos, expectantes, que nos recibieron en la ZVTN de Icononzo, que cantaron y bailaron y hablaron informalmente con nosotros. Los encontré decididos y entusiastas con la paz. Espero vivamente volver a verlos y verlas en los sucesivos momentos de construcción de la nueva Colombia.

Estas líneas las dirijo con amistad, admiración y esperanza, a hombres y mujeres, a los jóvenes en especial, a tantos amigos y amigas del inmenso espacio alternativo: izquierdas, progresistas, demócratas, inconformes, independientes, comunidades étnicas; partidos, movimientos, iniciativas ciudadanas, sociales y populares, centros de pensamiento, proyectos comunicativos; a los amigos y amigas de las comunidades de fe comprometidos con las luchas del pueblo, a los académicos y artistas que aportan desde el pensamiento y la cultura, a compatriotas en el exterior preocupados por Colombia. Este es el gran espacio alternativo que tiene hoy una responsabilidad ineludible ante el país y su futuro. ! Unidos podemos más ¡

1 Integrante de la Red de Iniciativas por la Paz y Contra la Guerra – Redepaz, Director Ejecutivo de la Asociación Democracia Hoy – Demhoy, Columnista de prensa. @luisisandoval

2 Integrantes de la Presidencia Colegiada de Redepaz, de la cual también forman parte Luis Emil Sanabria y Gladys Macías.

Edición 545 – Semana del 9 al 15 de Junio de 2017
   
 
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