Paz: Cuatro buenas noticias
y una gran preocupación

 
Esas cuatro buenas noticias no pueden evitar que se exprese una inmensa preocupación. Se evidencia una y otra vez la incapacidad del Estado colombiano, del gobierno y de sus dirigentes para honrar los compromisos adquiridos. El lentísimo trámite de las normas en el Congreso, la perfidia de Cambio Radical y de otros representantes de la coalición de gobierno como se demostró en la mutilación de la Reforma Política o en la falta de trámite a la creación de las Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz y al desarrollo de la JEP.
 
Antonio Madariaga Reales
 
Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

El lanzamiento del Partido de la Farc el pasado viernes, el anuncio del cese bilateral temporal de fuego anunciado en Quito por el gobierno y el ELN el lunes de esta semana, inmediatamente seguido el martes por el anuncio de la oferta de sometimiento a la justicia por parte de los paramilitares de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, y los mensajes de respaldo a la paz y la reconciliación que ha repetido en todas las formas el Papa Francisco a partir del miércoles que llegó al país.

En el caso del lanzamiento del partido de la Farc, e independientemente de las polémicas alrededor del nombre o del símbolo, son la demostración fehaciente, que ya nadie podrá poner en duda, de su decisión irrevocable de vincularse a la vida civil y al ejercicio de la política sin armas. Dejadas las armas, extraídas las caletas, lanzado el partido el camino de no retorno a la guerra está claramente delimitado. Portentoso recorrido desde 242 municipios, primero a 58, después a 26 y ahora a la Plaza de Bolívar a dar testimonio de su voluntad de cumplir lo acordado.

El anuncio del cese bilateral de fuegos y hostilidades o tregua y alivios humanitarios, también es una excelente noticia, en primerísimo lugar por el beneficio que este traerá a partir del próximo 1° de octubre a los territorios que como el Chocó y el andén Pacífico, Arauca, Catatumbo, Nariño, Perijá Cauca y Bolívar, para mencionar los más golpeados, sufren día a día los rigores del enfrentamiento armado. En segundo lugar porque permitirá avanzar en la construcción de confianzas entre las partes, necesarias para el cabal desarrollo de la negociación hacia una paz completa y porque dan la largada para el inicio practico del primer punto de la agenda pactada, que tiene que ver con la participación de la sociedad.

Importantes desafíos tiene este cese que requerirá gran imaginación para resolverlos los temas técnicos, la adopción de protocolos, la definición y la forma de monitoreo de las conductas prohibidas, el despliegue territorial para lo que el acuerdo llama veeduría a través de un mecanismo cuatripartito, las formas de tratar los incidentes que puedan presentarse y demás asuntos de gran complejidad. Valdría la pena pensar en aprovechar el interesante esfuerzo realizado por el espacio de sociedad civil que se puso en marcha para el acompañamiento el Mecanismo de Monitoreo y Verificación para el caso de las Farc.

Dado que aparte de producir sufrimiento a la población uno de los mayores riesgos para los excombatientes, para el ELN en negociación y para líderes sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, victimas y reclamantes de tierras y por lo tanto para el logro de una paz sostenible y duradera lo constituye el accionar de los herederos del paramilitarismo y en particular de las Autodefensas Gaitanistas, y de tener un gran poder corruptor de agentes del Estado, el que se encuentre en pleno desarrollo un proceso que llevaría al sometimiento a la justicia de estas estructuras criminales, el desmantelamiento de sus ejércitos y la colaboración con la justicia para terminar sus actividades de narcotráfico representaría la disminución de un importante factor de riesgo para la paz. Sin embargo, el acompañamiento multitudinario al entierro de alias gavilán miembro de esa estructura en corregimientos de Turbo, debe llevar a la reflexión sobre la facilidad con que esos agrupamientos criminales se reciclan y al desafío de lograr que en esta ocasión, además de lo puramente criminal, se enfrenten de manera decidida los aspectos socioculturales que acompañan y nutren ese fenómeno criminal, de manera particular en Antioquia.

Desde su llegada el miércoles a Colombia el Papa no se cansa de repetir, como si fuera un mantra, la necesidad e inevitabilidad de caminar hacia la paz y la reconciliación. “Esto no significa desconocer o disimular las diferencias y los conflictos. No es legitimar las injusticias personales o estructurales. El recurso a la reconciliación concreta no puede servir para acomodarse a situaciones de injusticia”. En el pensamiento del papa hay que derrotar, además del escepticismo y los deseos de venganza, los factores de desigualdad, inequidad y exclusión que están en la base de la violencia. Con su presencia y su palabra queda deslegitimada toda apelación a las doctrinas de Fe o a determinadas interpretaciones para juzgar como inmoral lo alcanzado con el proceso de paz y ofrece, por tanto, a los creyentes y a la sociedad colombiana en general, mayores razones para persistir en el propósito de alcanzar la paz y la reconciliación.

Esas cuatro buenas noticias no pueden evitar que se exprese una inmensa preocupación. Se evidencia una y otra vez la incapacidad del Estado colombiano, del gobierno y de sus dirigentes para honrar los compromisos adquiridos. El lentísimo trámite de las normas en el Congreso, la perfidia de Cambio Radical y de otros representantes de la coalición de gobierno como se demostró en la mutilación de la Reforma Política o en la falta de trámite a la creación de las Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz y al desarrollo de la JEP; la morosidad del gobierno para presentar las normas necesarias para la implementación como la reforma a la ley de Víctimas o a la ley de Planeación, a las de apertura democrática como la de garantías de participación y de protesta social y la incapacidad del ejecutivo para avanzar en el Plan Marco de Implementación y en el Plan de Reincorporación, así como en la falta de transparencia y de financiación para dar los pasos adecuados en dirección a la paz territorial, son serias amenazas para la paz sostenible y duradera.

Coda: Además de voluntad política del Estado y del gobierno se requerirá aumentar la presión social para obligar a avanzar en la implementación del Acuerdo. En tal sentido se mueven dos grandes actividades de la sociedad civil en el Congreso dela república los próximos miércoles 13 de septiembre, audiencia sobre Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz y jueves 14 en conmemoración de los 40 años del paro cívico de 1977, conversatorio sobre garantías de participación y protesta social.

Edición 558 – Semana del 8 al 14 de Septiembre de 2017

   
 
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