El paro cívico de 1977:
Una experiencia de lucha de masas

 
La organización aparte de los sindicatos cubría los barrios y localidades. A mí me correspondió participar en la organización del paro en Castilla y Kennedy. La participación popular fue definitiva y fue un acierto estratégico lograr la parálisis del transporte. López amedrentó a los sindicatos con medidas draconianas: despidos, se levantó el fuero sindical, pérdida de personerías jurídicas, recuperación de tiempo no trabajado, cárcel...
 
Luis I. Sandoval M.
 
Exdirigente del Sindicato del SENA y sector estatal
 
 

El Paro Cívico del 14 de septiembre de 1977 es la culminación de una larga ola de luchas obreras, estatales, magisteriales, estudiantiles, campesinas, cívicas…

Se asiste en ese momento al desmonte del Frente Nacional pactado por 16 años desde 1958 por los partidos tradicionales Liberal y Conservador con exclusión de otras fuerzas políticas independientes. En años 64 y 65 nacen las Guerrillas políticas de las Farc y el ELN. Se vive el impacto de la Revolución Cubana en todo el continente latinoamericano.

El Gobierno de Alfonso López Michelsen se asume como un “gobierno puente”. López mantuvo estado de sitio que había prometido levantar. Reconoció personerías a las centrales sindicales CSTC y la CGT. Pasó al Congreso para ratificación los Convenios 87 y 98 de la OIT pero luego se negó a sancionar las leyes 26 y 27 de 1976 que los contenían.

López, siguiendo la pauta de Margareth Tatcher y Ronald Reagan, se propone instalar el neoliberalismo, pasar de un modelo de sustitución de importaciones a un modelo exportador con bajos salarios (salario integral) y sindicatos débiles o inexistentes. López dice: “hay que hacer de Colombia el Japón de Suramérica”.

El contexto es de bonanza cafetera y crisis del petróleo. La bonanza para los cafeteros. La inflación es del 40% y el aumento de salarios del 18%. Se cercenan derechos de trabajadores públicos, se impulsa salario integral, resulta falsa la política de desarrollo rural integral DRI, se da la huelga del ICSS (UTC-CGT). 27.000 trabajadores incluidos los médicos.

De hecho son aproximadamente 100 huelgas antes del Paro Cívico (ver estudios de Álvaro Delgado). Las élites están divididas, hay un fractura interburguesa. El Ospino-Pastranismo y el Llerismo se oponen a López, los primeros con más fuerza, inclusive la Andi (Fabio Echeverry Correa) se pronuncia abiertamente contra la política económica de López porque desindustrializa.

Elemento ideológico importante: el Padre Vicente Andrade Valderrama SJ, asesor moral de la UTC, declara que el paro nacional es justo. Los trabajadores legitiman el régimen sin contrapartida: por ello se desgastan UTC y CTC y toman impulso la CSTC, la CGT y el Sindicalismo Independiente. La unidad de acción de las centrales es fruto de la presión de las bases sindicales y de las luchas cívicas, pero también del inconformismo de las dirigencias sindicales utecistas y cetecistas que dan mucho y les devuelven poco.

Recuerdo grandes huelgas: el ICSS, Fecode, la USO, Indupalma y Planta de Soda. Paros cívicos en Barranca y Florencia. El Consejo Nacional Sindical se constituyó formalmente el 20 de agosto de 1977 y el Comando de Paro el 1° de septiembre.

Se adoptó la plataforma, pliego o memorando de 9 puntos (Ver Recuadro) y se planeó la organización del paro. Se fijó la fecha y se manifestó disposición de negociar con el Gobierno. López nombró cuatro Ministros: Oscar Montoya de Trabajo, Rafael Pardo Vuelvas de Gobierno… mientras él se iba de gira por Estados Unidos…

La concepción del paro era de paro sindical con apoyo popular, en el comando de paro estaban solo las centrales sindicales, pero la plataforma del paro recogía las banderas de los sectores populares y de la población en general víctima de la carestía.

La organización aparte de los sindicatos cubría los barrios y localidades. A mí me correspondió participar en la organización del paro en Castilla y Kennedy. La participación popular fue definitiva y fue un acierto estratégico lograr la parálisis del transporte. López amedrentó a los sindicatos con medidas draconianas: despidos, se levantó el fuero sindical, pérdida de personerías jurídicas, recuperación de tiempo no trabajado, cárcel...

El paro fue más cívico que laboral, aunque algunos calculan que hubo un millón de trabajadores industriales que pararon y trescientos mil empleados públicos, incluidos maestros, que pararon. Fue más fuerte en Bogotá que en el resto del país. Las tachuelas y la piedra, junto con quema de llantas y bloqueo de vías, fueron los recursos más utilizados para producir parálisis.

El Comando de Paro se instaló en un lugar secreto. Solo unos pocos de cada central sabían dónde estaba y como comunicarse. La represión al Paro Cívico produjo la muerte de 30 personas (identificadas con nombre propio en el libro de Oscar Delgado “El Paro Popular del 14 de septiembre de 1977).

El Paro Cívico del 14 de septiembre de 1977 es la acción sindical y popular más importante después del 9 de abril de 1948. De hecho se asume como el hecho político social más importante del último cuatro del siglo XX.

Diez años más tarde surgirá la CUT, unos leyeron el paro como posibilidad insurreccional que validaba la lucha armada, otros como potencialidad política de lo urbano que invalidada la estrategia de cerco de la ciudad por el campo.

Otros vimos la potencialidad de la unidad y de la proyección política del sindicalismo y para hacer formación político-sindical sobre la plataforma del paro fundamos el Instituto Sindical María Cano ISMAC que inició actividades el 17 de junio de 1978. El ISMAC contribuiría significativamente al nacimiento de la CUT.

Las élites colombianas se alertaron con el paro sobre la posibilidad de un gran movimiento autónomo de clases populares y medias que podría conducir a la impugnación de su poder. Su reacción fue de dureza. Los militares exigieron a López adoptar políticas represivas más sistemáticas, lo cual se tradujo, ya en el gobierno de Turbay Ayala, en el Estatuto de Seguridad. La represión y dureza del régimen hizo que se apelara a la defensa de los Derechos Humanos. Comienzan los Foros de DH de los cuales el líder más connotado fue el Ex canciller Alfredo Vásquez Carrizosa.

La experiencia de unidad del Paro Cívico al nacimiento de la CUT está en mi libro Sindicalismo y Democracia, nuevo enfoque de la acción sindical, 1988 que pronto se reeditará. Para este libro tuve el privilegio de que el Maestro Orlando Fals Borda escribiera el prólogo y Jorge Carrillo, primer Presidente de la CUT, la presentación.

El Paro Cívico es una gran lección de unidad, tanto de la potencialidad como de las limitaciones de la convergencia de las luchas sindicales y populares, del valor de la movilización con un sentido de resistencia y de proyección política.

Fue un paro que se preparó largamente con mucha responsabilidad y mucho rigor en aprovechar condiciones existentes y en crear otras para asegurar el éxito e impacto del movimiento.

El 18 de noviembre del 77 se realizó una marcha sindical y popular exigiendo continuar negociando los puntos del paro y el cumplimiento de lo acordado.

Hubo movimiento, intentos de paro nacional en enero de 1965, enero de 1969, marzo de 1971, enero de 1975 y septiembre de 1977. Son momentos de oportunidad política que resumo diciendo: “cuando se descolocan los de arriba, avanzamos los de abajo”.

Este período de luchas sindicales y populares, 12 o 15 años, está por estudiarse en conjunto. Sin duda hay lecciones importantes que aprender para las luchas del presente cuando está en curso un importante movimiento de masas.

Edición 559 – Semana del 15 al 21 de Septiembre de 2017
   
 
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