Ajá mijo, ¿cómo va la paz?

 
Te diría, Carmen Reales, que tengo confianza, que si firmar el acuerdo fue difícil, implementarlo lo será aún más, pero que no vamos a perder esta oportunidad de terminar con más de 50 años de guerra…en fin que aquí estamos y que aquí seguimos, a lo que seguramente responderías ¡claro mijo! Permítanme decirles en tono personal, con un nudo en la garganta y un desgarro en el alma, pero con gran orgullo: Carmen Reales era mi madre y murió el pasado sábado. Para ella y por ella ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!
 
Antonio Madariaga Reales
 
Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

Esa pregunta la escuché de labios de Carmen Reales muchas veces durante los últimos años, como expresión sincera de su interés por la paz de Colombia.

Si esa pregunta me la hicieras hoy te respondería que ese sueño que compartimos avanza, que hay muchos muertos menos, que en muchas regiones del país se respiran aires de tranquilidad, que en otras la gente se apresta de manera entusiasta a participar en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, que muchas familias han firmado acuerdos para la sustitución voluntaria de los cultivos de uso ilícito, que tenemos varios e importantes desarrollos normativos e institucionales que ofrecen espacios e instrumentos para la construcción de la paz, que la Corte Constitucional ha dicho que los acuerdos son para cumplirlos de buena fe, que están escogidos los y las magistradas de la Jurisdicción Especial para la Paz en un excelente equipo, que la Directora de la Unidad de Búsqueda de las Personas dadas por Desaparecidas es extraordinaria, que se acaba de escoger un selecto grupo de comisionadas y comisionados para el esclarecimiento de la Verdad la convivencia y la no repetición y muchas cosas más. Que se entregaron miles de armas, toneladas de explosivos, millones de municiones y que las Farc transitaron hacia un partido político.

Te diría que esta semana vivimos un acontecimiento extraordinario, muy importante y esperanzador; la Minga Indígena que tiene el record de más de 1.200 acuerdos firmados con distintos gobiernos, todos parcial o totalmente incumplidos, se movilizaron en buena parte del país exigiendo que no solo le cumplan a ellos, que le cumplan a la paz y se implemente el Acuerdo de La Habana.

Seguramente me replicarías diciendo, que hay cosas que no andan tan bien y que Uribe vive echando chispas contra la paz. Y te respondería que así es, que la combinación de mezquindad, corrupción, cálculo político y electoral, culpa y miedo hace que muchos actores políticos se atraviesen como vacas muertas en el camino de la paz. Y van desde los que prefieren una guerra perfecta a una paz imperfecta, hasta los que cambian cualquier artículo, parágrafo e inciso por puestos y contratos. También hay quienes no admiten la apertura de la contienda política a otros actores, quienes no quieren que se cambien las reglas para dignificar la política y democratizar los partidos. Esos que con marrullas y desafueros complican el trámite de las normas en el Congreso, engavetan los proyectos o no los ponen en el orden del día o presentan 192 proposiciones solo para enredar y después se retiran de la sesión, desbaratan el quorum y mucho más.

También hay funcionarios públicos desleales con el gobierno al que pertenecen, los hay ineptos, que normalmente son los más arrogantes, y los hay flojos. Este Estado tradicionalmente precario y negligente en los territorios no sabe cómo llegar a ellos pero sobre todo en la mayoría de los casos no entiende las lógicas de territorios y poblaciones. La erradicación forzosa de cultivos de uso ilícito va en jet y la sustitución voluntaria va en bicicleta, a veces en los mismos territorios.

Se asesinan excombatientes, defensores/as de Derechos Humanos y Lideres/as sociales; grupos delincuenciales, disidencias de las Farc y herederos del paramilitarismo copan espacios antes ocupados por las Farc, narcotraficantes se oponen a la sustitución de cultivos, la minería ilegal avanza acompañada de violencia y los gringos presionan por la erradicación forzosa de los cultivos de coca.

Con tono preocupado me dirías: ¡mijo veo la paz fregada, si hay tantos problemas!

A lo que yo te contestaría que claro que hay enemigos y obstáculos, muchos retos por delante, pero también mucha capacidad para afrontarlos. Lo primero que hay es una voluntad decidida de muchos actores de la sociedad civil, los que votaron si en el plebiscito, muchos que votaron no creyendo que las Farc nunca dejarían las armas, otros que creyeron en las mentiras de la amenaza castrochavista, mucha gente buena que no supo que se definía el 2 de octubre del año pasado, que hoy convergen en la esperanza de la paz. Allí están organizaciones sociales múltiples, campesinos, sindicatos, pueblos afros e indígenas, organizaciones de mujeres, LGBTI, animalistas, jóvenes, ONG, etc. también están países y organismos multilaterales y muchos funcionarios públicos honestos, e instituciones leales al compromiso gubernamental con la paz. Hay también, aunque a algunos les cueste creerlo, congresistas mujeres y hombres dedicados, comprometidos/as que trabajan arduamente para que las normas fieles al acuerdo de paz se aprueben en el Congreso.

Con una sonrisa en la cara y una expresión de orgullo no disimulado, seguramente me dirías, ¡ajá, tienes confianza en que a la paz le va a ir bien!

Y te diría, Carmen Reales, que si tengo confianza, que si firmar el acuerdo fue difícil, implementarlo lo será aún más, pero que no vamos a perder esta oportunidad de terminar con más de 50 años de guerra; que a partir de lo avanzado y de identificar los retos y cuellos de botella de la implementación construiremos y desarrollaremos una agenda potente para la construcción de la paz, que continuaremos avanzando hacia la convivencia y la reconciliación, que en la contienda electoral para la presidencia trabajaremos porque triunfe una apuesta por la paz y el cumplimento de los acuerdos, en fin que aquí estamos y que aquí seguimos, a lo que seguramente responderías ¡claro mijo!

Permítanme decirles en tono personal, con un nudo en la garganta y un desgarro en el alma, pero con gran orgullo: Carmen Reales era mi madre y murió el pasado sábado. Para ella y por ella ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!

Edición 567 – Semana del 10 al 16 de Noviembre de 2017

   
 
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