La Comisión de la verdad:
hacia la movilización social por la verdad

 
Enorme desafío que tiene la CEV. Tiene que superar obstáculos para cumplir con sus objetivos y mandato: debe ir ganando legitimidad para que la verdad se convierta, no en un informe de la Comisión, sino en un proceso social y ético; debe motivar la participación de todos los sectores para que la verdad sea un resultado de la pluralidad y se afiance como valor para superar la estigmatización, etc.
 
Oscar Gómez Córdoba
 
Asesor Estrategia de Lobbying y presión política, Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), está en un proceso de alistamiento de seis meses, que empezaron a contar desde el momento que fueron elegidos los Comisionados y Comisionadas, el pasado 9 de noviembre de 2017. En este periodo debe elaborar y diseñar la metodología de trabajo; la estrategia de relacionamiento e interlocución con las víctimas y con las organizaciones sociales; la adopción práctica de los enfoques diferenciales y de género y el enfoque territorial; la articulación con otras medidas de construcción de paz; y la estructura y equipo de trabajo de la Comisión.

En este momento hay un enorme desafío para que las organizaciones de la sociedad civil y de víctimas, recogiendo sus experiencias y aprendizajes, planteen recomendaciones a la Comisión para la adopción de su metodología y enfoques. Para obtener un panorama general más claro sobre los retos y desafíos que asume la Comisión, se presenta a continuación un repaso de sus objetivos, mandato, funciones.

El nombre de la CEV contiene los siguientes propósitos: el esclarecimiento de la verdad y la convivencia, que en su conjunto deben contribuir a la no repetición. La verdad debe tener un sentido como herramienta fundamental y útil en la transición hacia una democracia más fuerte.

En el diseño de la Comisión se plantean tres objetivos. El primero está formulado en relación con la tarea de esclarecimiento de la verdad; este esclarecimiento debe servir, además, para ofrecer una explicación que promueva un entendimiento compartido en la sociedad, es decir, involucra las labores de difusión y pedagogía que se puedan hacer con la verdad.

El segundo objetivo señala la búsqueda del reconocimiento de las víctimas como ciudadanos(as) y sujetos políticos. Además, parte de este componente es el reconocimiento voluntario de responsabilidad de quienes estuvieron involucrados directa o indirectamente en el conflicto. Este objetivo entonces, busca que el proceso de esclarecimiento de la verdad sea dignificante para las víctimas.

Finalmente, el tercer objetivo conduce al tema de la convivencia que se debe dar en los territorios. Lo que plantea, en términos muy amplios, es que el proceso de dignificación de las víctimas, así como el reconocimiento de responsabilidades, se hagan en los territorios, y de esta manera la verdad contribuya a la convivencia.

En el mandato se presentan los elementos que ayudan a la comprensión sobre el tipo de verdad que hay que esclarecer; es decir, se presenta el marco de referencia sobre lo que hay que esclarecer y sobre cómo promover el reconocimiento.

En relación con los hechos de violencia que hay que esclarecer, el mandato de la Comisión señala que se debe hacer énfasis en los patrones masivos, relacionados con graves violaciones de derechos humanos e infracciones al DIH; éstos se deben enmarcar en contextos y dinámicas territoriales. Además, se debe esclarecer el contexto histórico sobre origen, causas y factores de persistencia del conflicto, su desarrollo, el fenómeno del paramilitarismo; y particularmente dar una explicación sobre el desplazamiento forzado, el despojo de tierras y la relación entre conflicto y narcotráfico. Como parte de este proceso de esclarecimiento de la verdad, se deberá llevar a cabo el reconocimiento de responsabilidades del Estado, la guerrilla y los paramilitares.

El otro marco de referencia del esclarecimiento de la verdad tiene que ver con el impacto, las secuelas y daños producidos por el conflicto. En estos aspectos, el mandato de la Comisión es novedoso en señalar los diferentes tipos de impactos que hay que esclarecer. Los impactos se agrupan en diferentes categorías. Una de ellas es el impacto humano: caracterizar el impacto según diferentes sectores y grupos poblaciones. El otro grupo tiene que ver con los impactos y afectaciones sociales y políticas, especialmente el impacto en el tejido social, en los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales; y finalmente, el impacto en el ejercicio de la política y el funcionamiento de la democracia.

¿Qué significa una narrativa desde los impactos? La pregunta es pertinente frente a la necesidad de repensar la forma de narrar el conflicto. Las secuelas, los impactos sociales y políticos, van más allá de las retóricas del dolor, son precisamente las huellas que a largo plazo ha dejado en la sociedad y en las diferentes generaciones la violencia: la forma de afrontar los conflictos, la estructura de relaciones sociales y de solidaridad, la confianza, etc. Estos lugares, escenarios, han sido transformados por el conflicto; pero esa transformación no ha sido objeto de debate social, han sido transformaciones que se han normalizado, naturalizado y terminan siendo invisibles, innombrables, como por ejemplo, la militarización de ciudades, poblados y campos, la desconfianza como valor social, etc. A estos impactos hay que darles nombre para que la sociedad reconozca lo que ha sucedido y cómo afrontarlo, cómo construir nuevas formas de convivencia, de relaciones sociales, políticas y democráticas.

Y finalmente, el otro grupo son las respuestas que las comunidades, organizaciones y colectivos han tenido frente al conflicto y sus diferentes impactos. Es decir, se trata de reconocer los mecanismos de afrontamiento y resiliencia de colectivos e individuos. Elemento fundamental para el proceso de dignificación, porque muestra la acción que han realizado las víctimas en la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación.

Las funciones asignadas a la Comisión enmarcan la forma en que debe desarrollar su mandato y cumplir con sus objetivos.

La documentación de los patrones de violencia y los impactos del conflicto, se debe hacer a través de metodologías de investigación aceptadas por las ciencias sociales, es decir, de manera rigurosa con estándares de calidad. También, con la realización de audiencias públicas: temáticas, territoriales, institucionales, y mediante la priorización de casos emblemáticos. Estas audiencias, implican la construcción de escenarios para que la sociedad escuche, para preparar formas de escucha dignificantes para las víctimas que sirvan a la promoción del entendimiento compartido.

Otras funciones tienen que ver con la forma de establecer una estrategia de relacionamiento con las víctimas y sus organizaciones e iniciativas de memoria, así como con la sociedad colombiana en general. La CEV también tiene funciones relacionadas con seguridad, para lo cual debe establecer un protocolo conjunto con las entidades responsables del Estado.

Además, a lo largo de su período de funcionamiento, la Comisión deberá desarrollar una estrategia de comunicación y pedagogía. Como se mencionó en relación con el objetivo de esclarecimiento de la verdad y promover el entendimiento compartido, va a requerir tanto de pedagogía, como de comunicación en una escala social.

Lo anterior muestra el enorme desafío que tiene la CEV. Tiene que superar obstáculos para cumplir con sus objetivos y mandato: debe ir ganando legitimidad para que la verdad se convierta, no en un informe de la Comisión, sino en un proceso social y ético; debe motivar la participación de todos los sectores para que la verdad sea un resultado de la pluralidad y se afiance como valor para superar la estigmatización, etc.

El desafío, en un horizonte político de largo plazo, para las organizaciones de la sociedad civil es lograr que la verdad se convierta en un valor social indispensable para la cultura democrática, contra la intolerancia y la estigmatización. En esta perspectiva de largo plazo, el éxito del trabajo de la Comisión, con una adecuada metodología y enfoques, permitirá que se continúen las luchas por la verdad como valor ético1 para la democracia.

1 Martha Villa, Primer año del balance de implementación del acuerdo de paz, Panel Panel: Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la No Repetición y Unidad de Búsqueda de personas desaparecidas, Bogotá, diciembre 13 de 2017.

Edición 573 – Semana del 26 de Enero al 1º de Febrero de 2018
   
 
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