La construcción social de la verdad:
Una apuesta para la Comisión de la Verdad

 
El correlato de la verdad como bien público, es la construcción de un sujeto social y político que defiende la verdad, no sólo como derecho, sino como bien de la democracia. Es el resultado de la verdad como movilización social, que logra articular, en las deliberaciones, el encuentro de las generaciones: las que sufrieron el conflicto, y a quienes debemos el reconocimiento; las futuras, que deben asumir la búsqueda de justicia y reparación. La construcción de la verdad, es también una cita a comprender lo que fuimos y de las expectativas de lo que debemos ser como democracia hacia el futuro.
 
Oscar Gómez Córdoba
 
Asesor Estrategia de Lobbying y presión política, Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

Ahora que la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia, y la no Repetición (CEV) está en su fase de alistamiento, se hace necesario que se puedan dar una serie de reflexiones y debates que contribuyan a construir una CEV lo suficientemente robusta y adecuada para lo que necesita el país.

Una de las reflexiones necesarias es sobre el tipo de verdad que se requiere que la CEV construya para cumplir con sus objetivos, aporte en la construcción de una paz sostenible y en la profundización de la democracia. Hay algunos elementos en el mandato de la Comisión que permiten caracterizar el tipo de verdad que se va a construir, pero siguen siendo insuficientes para que nos podamos dar una imagen más precisa de la verdad que hay que construir. Precisemos, según el mandato de la comisión, el tipo de verdad que se va a construir.

En cuanto a los contenidos de esa verdad, en el mandato se precisa el marco de referencia. Identificar los patrones de violaciones a los derechos humanos e infracciones al derechos internacional humanitario, con priorización en casos masivos o que han generado mayor impacto; además se debe esclarecer el contexto histórico sobre origen, causas, factores de persistencia del conflicto y el fenómeno del paramilitarismo; dar una explicación sobre el desplazamiento forzado, el despojo de tierras y la relación entre el conflicto y el narcotráfico. Identificar las responsabilidades colectivas del Estado, guerrillas, paramilitares y terceros. Documentar los impactos integrales del conflicto —en poblaciones, tejido social, democracia— y las repuestas de colectivos y comunidades al respecto.

Es un mandato amplio sobre los contenidos de la verdad. Sin embargo, siguen siendo referencias generales. Hay que precisar o tener criterios que ayuden a precisar los patrones, victimizaciones y los casos que hay que reconocer o esclarecer. En la definición de criterios, no hay que olvidar el horizonte temporal que debe establecer la Comisión. El cuidado a tener en cuenta, en los criterios de priorización, es la periodización temporal, según la definición temporal que adopte la Comisión; porque si bien en la situación actual hay regiones sin incidencia en el conflicto, en el pasado se presentaron hechos que están adeudan el esclarecimiento.

La forma en que esta verdad debe ser construida también hace parte del marco de referencia. Las fuentes deben ser testimonios, declaraciones, archivos, informes, documentos, recogidas a través de metodologías rigurosas, que permitan construir una verdad sin ambigüedades e incontrovertible. También se señala que esta verdad debe ser construida a través de una estrategia que conlleve al diálogo, al “entendimiento compartido”, como se menciona en los objetivos de la Comisión.

Hay que comprender que la verdad que se va a construir para el esclarecimiento, no es sólo un objeto epistemológico, debe ser el resultado de un proceso social, de un decantamiento de las tensiones; es una verdad que debe transformar la compresión de la sociedad sobre el conflicto. La anterior descripción, en una perspectiva de movilización social por la verdad, debe ayudar a definir los retos y oportunidades que se presentan para la sociedad civil.

Uno es la apropiación de la verdad como un bien público. La verdad sobre el conflicto armado debe hacer parte de las deliberaciones y los debates públicos, sea a través de cátedras, discusiones, agendas políticas, etc. Por el momento, la verdad sobre el conflicto está restringida a grupos de interés, a procesos acotados, o está parcelada. Es una verdad judicial, que si bien es importante, sus narrativas y relatos no llegan al conjunto de la sociedad; hay una verdad que denominan “académica”, que en sus relatos limita el acceso; hay una verdad de procesos de memoria y reivindicaciones. De estas verdades parciales —privadas en cierto sentido, por defender posiciones particulares—, se debe pasar a una verdad como bien público.

El correlato de la verdad como bien público, es la construcción de un sujeto social y político que defiende la verdad, no sólo como derecho, sino como bien de la democracia. Es el resultado de la verdad como movilización social, que logra articular, en las deliberaciones, el encuentro de las generaciones: las que sufrieron el conflicto, y a quienes debemos el reconocimiento; las futuras, que deben asumir la búsqueda de justicia y reparación. La construcción de la verdad, es también una cita a comprender lo que fuimos y de las expectativas de lo que debemos ser como democracia hacia el futuro.

Edición 574 – Semana del 2 al 8 de Febrero de 2018
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus