1.400 millones de personas
tienen empleos precarios en el mundo: OIT

 
Un número cada vez mayor de trabajadores podría ser reasignado al sector de los servicios y el porcentaje de los trabajadores agrícolas seguirá descendiendo a largo plazo. Además, el empleo en las manufacturas seguirá cayendo en países de ingreso medio alto y en los países desarrollados y solo crecerá un poco en los países de ingreso mediano bajo.
 
Agencia de Información Laboral
 
Escuela Nacional Sindical
 
 

La Organización Internacional del Trabajo – OIT, presentó en días recientes su informe sobre perspectivas de empleo para el 2018: Perspectivas sociales y del empleo en el mundo”.

El informe resalta que el crecimiento económico mundial aumentó el año pasado situándose en un 3.6%, esto se debió a la expansión generalizada de los países en desarrollo, los emergentes y los desarrollados.

Otro de los puntos tocados por el informe tiene que ver con la cantidad de desempleados, la OIT calcula esta cifra en 192 millones. Para este año la cifra se prevé que disminuirá levemente y en porcentaje será de 5.5% comparado con el 5.6% del año anterior. De la misma manera, la OIT vaticina que en el 2019 la tasa de desempleo se mantendrá casi igual, sin embargo, se añadirán 1.3 millones de desempleados a nivel mundial.

En su informe, la OIT se muestra preocupada por el aumento del empleo precario y menciona que el avance en la disminución de este tipo de trabajos solo se vio hasta el año 2012. La organización calcula que para el año 2017, el 42 % de los trabajadores en el mundo, esto es, 1.400 millones, tenían empleos vulnerables. De la misma manera, la OIT considera que esta cantidad no presentará mayor variación durante este año teniendo en cuenta lo que pasa en los países emergentes y en desarrollo donde las cifras de empleo precario son de 46% y 76 % respectivamente. Sin embargo, las proyecciones hechas dicen que durante este año y el próximo, la cantidad de empleos precarios aumentará en 17 millones.

La OIT dice en su informe que la pobreza laboral fue generalizada el año anterior y destaca que más de 300 millones de trabajadores en los países emergentes y en desarrollo tuvieron un ingreso diario per cápita menor a 1.90 dólares. En 2018 se estima que 114 millones estén en extrema pobreza laboral lo que representa un 40% de las personas empleadas en los países en desarrollo. En los países emergentes la pobreza laboral extrema afectará al 8% de los trabajadores, esto es a 190 millones de personas.

Desigualdad de género y juventud

El informe destaca que las mujeres tienen, en promedio, menos posibilidad de participar en el mercado de trabajo a nivel mundial. Ellas sufren un déficit de participación de más de 26 puntos porcentuales respecto de los hombres y cuando participan, tienen menos posibilidades de encontrar un empleo. Esas diferencias, según la OIT, se acentúan en África del Norte y los países árabes donde las mujeres tienen dos veces más posibilidades de estar desempleadas.

En 2017, el 82% de las mujeres que trabajaban en los países en desarrollo tenían trabajos vulnerables en comparación con el 72% de los hombres. Esto refleja la segregación que padecen las trabajadoras.

Otro de los problemas mencionados por el informe es la falta de acceso a empleos de calidad de los menores de 25 años. La tasa mundial de desempleo de este sector es de 13%, tres veces más que el 4.3% de la población adulta. Este problema es más grave en África del Norte donde el 30 % de los jóvenes en el mercado laboral no tienen trabajo. Además, las brechas de género ya están establecidas entre los jóvenes y eso dificulta aún más la reducción de las desigualdades entre hombres y mujeres.

Los servicios podrían precarizar más el trabajo

La OIT señala que los avances tecnológicos, la acumulación de capital, la globalización, la demografía y las políticas gubernamentales, seguirán impulsando la reasignación de empleo de todos los sectores de producción. Un número cada vez mayor de trabajadores podría ser reasignado al sector de los servicios y el porcentaje de los trabajadores agrícolas seguirá descendiendo a largo plazo. Además, el empleo en las manufacturas seguirá cayendo en países de ingreso medio alto y en los países desarrollados y solo crecerá un poco en los países de ingreso mediano bajo. Con ello, según el informe, se confirma la tendencia de la desindustrialización precoz según la cual, en comparación con los países desarrollados, los países con menores ingresos registran una proporción descendente de empleo industrial en etapas tempranas de desarrollo.

Por lo anterior, el empleo informal y vulnerable no se reduciría ya que buena parte de los trabajadores que abandonan la agricultura, encontrarían empleo en una gama de servicios de mercado donde las malas condiciones de trabajo son más altas que en la industria. En el caso de los países desarrollados un mayor empleo en los servicios podría significar el aumento del trabajo parcial y del subempleo por deficiencia de horas.

Así las cosas, la transformación estructural parece tener escasas posibilidades de mejorar las condiciones laborales en el mundo. Para que eso pase, los gobiernos deberían emprender políticas firmes que impulsen el trabajo decente por medio de la formalización, el empleo de calidad y la productividad en el sector de los servicios.

Envejecimiento: otro de los problemas del futuro

El aumento de la esperanza de vida y la caída de las tasas de natalidad han desacelerado el crecimiento de la población mundial y se prevé que esta trayectoria continúe en las próximas décadas. Como consecuencia de la desaceleración del crecimiento poblacional, la fuerza de trabajo mundial no alcanzará para compensar la reserva de jubilados y someterá a presión los sistemas de pensiones y al mercado laboral en su conjunto. Se estima que en los países desarrollados el envejecimiento de la población será más rápido y en 2030 habrá cerca de 5 personas mayores de 65 años por cada 10 personas en la fuerza de trabajo, un aumento con respecto a los 3.5 de 2017.

El aumento del envejecimiento de la población causará un crecimiento de la edad promedio de quienes integren la población activa. Con ello la capacidad de los trabajadores de mantenerse al ritmo de las innovaciones y los cambios estructurales en el mundo del mercado también disminuirá. A nivel mundial, se prevé que la edad promedio de los trabajadores aumente de casi 40 años en 2017 a 41 en 2030. Este aumento se dará más rápidamente en Europa y China.

Edición 575 – Semana del 9 al 15 de Febrero de 2018
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus