En riesgo democracia cachaca

 
Es común en la ciudad identificar reuniones de personas mayores convocadas a eventos, donde, a través de rifas y regalos, los candidatos y candidatas aseguran sus votos. O empresas que obligan a sus empleados a llevar listados de familiares y amigos que aseguran los votos del candidato que apoya el dueño o jefe de la empresa.
 
Aura E. Rodríguez
 
Coordinadora Regional Bogotá – Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

Por años, hemos escuchado a líderes políticos, analistas y autoridades, certificar que Bogotá es la ciudad del voto de opinión. Afirman esto haciendo alusión a una ciudadanía que elige a sus autoridades de manera consciente y bien informada; sin embargo, no es del todo cierto. Si comparamos Bogotá con otras ciudades, es irrebatible que los capitalinos tenemos mayor acceso a información sobre candidatos y candidatas; que sectores sociales, en especial, de estratos 3 y 4, y algunos adultos jóvenes han votado en el pasado por personas que representan proyectos políticos más democráticos y progresistas; pero también es cierto, que existen evidencias de irregularidades y delitos electorales de una dimensión importante como los evidenciados esta semana por el fallo del Consejo de Estado1 frente al partido MIRA, quien obtuvo su votación mayoritariamente en Bogotá.

Por lo anterior, desde el año 2015 organizaciones y universidades que hacemos parte de la Misión de Observación Electoral – Regional Bogotá iniciamos la tarea de estudiar detalladamente el comportamiento electoral de la ciudad. Para esto, acordamos analizar resultados electorales; revisar el comportamiento de variables como la participación, los tarjetones no marcados, nulos y los votos en blanco. Además, acordamos mejorar los mecanismos de observación electoral de la MOE en la ciudad y la recolección de información de denuncias ciudadanas de posibles irregularidades y delitos electorales en cada una de las localidades a través de nuestras redes y de “Pilas con el voto”2.

Fruto de estos ejercicios de observación, denuncia y análisis hemos identificado algunas características del comportamiento electoral de la ciudad que nos llevan a contradecir el imaginario generalizado de “una ciudad de voto de opinión”. En primer lugar, porque el comportamiento de los y las bogotanas en cada una de las jornadas electorales es diferente (lo reflejan las cifras); incluso, en el mismo día electoral, las decisiones que toman los votantes en cada corporación pública distan las unas de las otras. Por ejemplo, una bogotana puede votar por un candidato a la Alcaldía porque conoce y comparte sus propuestas y a la vez, puede votar por un partido que representa intereses contrarios en corporaciones como Concejo Distrital o Junta Administradora Local. Esta última, fruto de dádivas que recibe de los candidatos o militantes de estas campañas.

En segundo lugar, porque al sistematizar y hacer seguimiento de las denuncias ciudadanas encontramos posibles irregularidades y delitos electorales como compra y venta de votos; constreñimiento al elector o funcionarios públicos haciendo política. Y gracias a la aceptación de la ciudadanía y autoridades, se asumen como prácticas regulares y normalizadas. Es común en la ciudad identificar reuniones de personas mayores convocadas a eventos, donde, a través de rifas y regalos, los candidatos y candidatas aseguran sus votos. O empresas que obligan a sus empleados a llevar listados de familiares y amigos que aseguran los votos del candidato que apoya el dueño o jefe de la empresa.

En tercer lugar, mencionar que las dinámicas electorales en la ciudad son complejas por su tamaño y diversidad. Aunque se han hecho avances importantes en el conocimiento del comportamiento antes, durante y después de las elecciones, una ciudad como Bogotá tiene un censo electoral similar a la población total de Dinamarca y más grande que países como Irlanda o Costa Rica.

Puedo enumerar otras razones que deben seguir siendo denunciadas y estudiadas, pero lo que en realidad necesitamos es transformarlas. En este sentido y por segunda vez, construimos un mapa de riesgos electorales3 para la ciudad que visibiliza 111 puestos de votación en riesgo extremo, alto y medio en 17, de las 20 localidades de la ciudad. Esperamos que esta información sirva a las autoridades para mejorar sus mecanismos de prevención e intervención de delitos electorales y también, se convierta en un instrumento de control social y de pedagogía para la ciudadanía bogotana.

De igual manera persistimos en la idea de hombres y mujeres que hagan realidad el voto informado, consciente y que priorice la defensa de lo público como realización del derecho a la ciudad. En estas elecciones ¡NO BOTE SU VOTO!

1 https://www.elespectador.com/noticias/politica/consejo-de-estado-tumba-eleccion-de-tres-congresistas-y-entrega-sus-curules-al-mira-articulo-738289

2 Mecanismo de recolección de denuncias ciudadanas de la Misión de Observación electoral. Ver Pilas con el voto.com

3 Ver informe completo en: https://moe.org.co/factores-indicativos-de-fraude/

Edición 576 – Semana del 16 al 22 de Febrero de 2018

   
 
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