Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial y enfoque de género

 
Los PDET deben tener un enfoque territorial y de género, que implica tener en cuenta y reconocer las características, necesidades y particularidades culturales, económicas y sociales de los territorios, y de grupos en condición de vulnerabilidad, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental.
 
Wilson Castañeda Castro
 
Director Corporación Caribe Afirmativo
 
 

En el marco del Acuerdo de Reforma Rural Integral se estableció el enfoque territorial como uno de los pilares fundamentales, con el propósito de generar una transformación estructural que promueva la igualdad de oportunidades. En este sentido, creó los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) como instrumento de reconciliación, que prioriza los territorios más afectados por el conflicto.

El Acuerdo dispone que los PDET deben tener un enfoque territorial y de género, que implica tener en cuenta y reconocer las características, necesidades y particularidades culturales, económicas y sociales de los territorios, y de grupos en condición de vulnerabilidad, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental.

Cabe resaltar que uno de los principios en que se basan los PDET es la igualdad y el enfoque de género.

En cuento a su implementación, los PDET se formularán por una sola vez y tendrán una vigencia de 10 años. Al mismo tiempo, serán actualizados cada 5 años y de forma participativa en el territorio.

Los PDET están dirigidos a todas las zonas rurales del país. Sin embargo, teniendo en cuenta las condiciones de necesidad y urgencia de los territorios más afectados por el conflicto, se establecieron los siguientes criterios de priorización:

  • Los niveles de pobreza, en particular de pobreza extrema y de necesidades insatisfechas;
  • El grado de afectación derivado del conflicto;
  • La debilidad de la institucionalidad administrativa y de la capacidad de gestión;
  • La presencia de cultivos de uso ilícito y de otras economías ilegítimas.

Como lo hemos mencionado antes, la igualdad y el enfoque de género son ejes fundamentales de los PDET. Al respecto, el Acuerdo ha sido muy enfático en que el enfoque de género sea transversal a la construcción, implementación, ejecución y seguimiento de los PDET.

Sobre este punto, el Acuerdo y la reglamentación sobre los PDET ha adoptado una directriz expresa sobre la participación de las mujeres en el proceso y la importancia del reconocimiento como sujetos de derecho, promoviendo la adopción de medidas diferenciadas de acuerdo a sus necesidades. Se plantea que el reconocimiento de las mujeres como sujetos de derecho implica la adaptación de medidas específicas en la planeación, ejecución y seguimiento a los planes y programas contemplados en el Acuerdo para que se implementen teniendo en cuenta las necesidades específicas y condiciones diferenciales de las mujeres, de acuerdo a su ciclo vital, afectaciones y necesidades.

Si bien, el Acuerdo no realiza mención expresa sobre las personas LGBTI, no es posible atender a una interpretación meramente literal del principio de enfoque de género, que excluya a las personas LGBTI. Es importante tener en cuenta, desde una interpretación sistemática, que en distintos apartes del Acuerdo las personas LGBTI son incluidas en el enfoque de género y reconocidas como grupo poblacional vulnerable. A su vez, desde una interpretación teleológica, excluirlas no tendría sentido teniendo en cuenta que la discriminación y la violencia ejercida contra las personas LGBTI se dan en razón de su orientación sexual o identidad de género, esto quiere decir que se encuentran asociadas a los estereotipos y prejuicios relacionados con los imaginarios sociales sobre el género.

De ese modo, excluir a las personas LGBTI del enfoque de género equivaldría a invisibilizar a las víctimas LGBTI, que, como el mismo punto 5 sobre Víctimas reconoce, sufrieron el impacto de formas diferenciadas de violencia1.

En este sentido, los PDET y PATR deben garantizar:

  • El acceso y participación de todas y todos en igualdad de condiciones, sin importar su orientación sexual o identidad de género.
  • La no discriminación de las personas, en razón de su orientación sexual o identidad de género.
  • La utilización de mecanismos y acciones afirmativas efectivamente orientadas a promover la participación activa de las personas LGBTI en los procesos de implementación, ejecución y seguimiento de los PDET y PATR.
  • El reconocimiento de las personas LGBTI como grupos poblacionales vulnerables, que han sido víctimas de formas diferenciadas de vulneración de derechos en el marco del conflicto armado2.

Medidas para la transversalidad del enfoque de género

En este sentido, resulta de gran importancia tener en cuenta a las personas LGBTI víctimas del conflicto armado en la implementación de los PDET. Al respecto, resulta fundamental la capacitación de funcionarios de la ART, especialmente en fomentar la participación de personas LGBTI y la no discriminación en las diferentes etapas del proceso. Sin bien la Agencia capacitó a los enlaces de los equipos territoriales con los criterios necesarios para garantizar la participación de este segmento de la población rural en territorio3, su pedagogía se ha centrado en la participación de mujeres rurales. Por lo tanto, resulta necesario realizar capacitaciones a los funcionarios y enlaces territoriales de la ART que materialicen la transversalidad del enfoque de género, resulte real y reconozca a la población LGBTI como un grupo poblacional vulnerable y víctima de formas diferenciadas de violencia en el marco del conflicto armado.

En el marco del Acuerdo de Reforma Rural Integral, es necesario que el trabajo territorial genere garantías de derechos de las personas LGBTI afectadas por el conflicto, y esta es una de las mayores dificultades, la ausencia de las personas LGBTI en los procesos de tierra y ruralidad. Por lo tanto, los PDET y los PATR deben incluir acciones afirmativas en pro de los derechos de personas LGBTI, especialmente teniendo en cuenta el carácter reparador de los mismos. Así, los planes de acción, por ejemplo, deberán incluir diagnósticos referidos al daño colectivo de la población LGBTI y las medidas materiales y simbólicas de prioridad para una reparación integral.

Asimismo, los PDET y PATR desde su construcción deben tener en cuenta el impacto sobre las personas LGBTI víctimas del conflicto, especialmente en la formulación de los programas y proyectos que se incluyan y estructuren al interior de los PATR.

Por último, teniendo presentes los pilares de los PDET, entre los que se encuentra la educación rural, vivienda, agua potable, saneamiento, salud rural y el derecho a la alimentación, se deben adoptar medidas que garanticen estos derechos sin discriminación a las personas LGBTI.

1 Centro Nacional de Memoria Histórica (2015). Aniquilar la diferencia. Lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el marco del conflicto armado colombiano.

2 Equipo de investigación de Caribe Afirmativo, 2017.

Edición 578 – Semana del 2 al 8 de Marzo de 2018
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus