La elección del siglo XXI en Colombia

 
La reciente encuesta de la firma Cifras y Conceptos, es el banco de prueba para los análisis, la puesta a prueba de determinados conceptos, y el fundamento de mis pronósticos hasta la fecha, que tendrán que vivir la doble prueba del 11 de marzo, cuando sepamos quiénes conformarán el nuevo poder ejecutivo de Colombia, y cuál de las dos consultas abiertas para presidente de Colombia, obtendrá la mayoría de los votos.
 
Miguel Ángel Herrera Zgaib
 
Director Grupo Presidencialismo y participación
 
 

La encuesta de Publimétrica y el pasado

“Hoy en día, la verdadera sorpresa de la izquierda gira alrededor de Petro. Número uno en las encuestas, su mágico recurso al populismo”.
Plinio Apuleyo Mendoza, ET, 02/03/18

Esta muestra cubre 19,8 millones de votantes activos. La encuesta tiene un error del 4 por ciento, y cubrió a 25 capitales de departamento. Fueron 2960 las personas encuestadas. La recolección de la muestra se hizo entre el 23 y el 26 de febrero, y correspondió exclusivamente a población urbana. Se puede consultar de manera completa en el sitio Elecciones Colombia.

Es el banco de prueba para los análisis, la puesta a prueba de determinados conceptos, y el fundamento de mis pronósticos hasta la fecha, que tendrán que vivir la doble prueba del 11 de marzo, cuando sepamos quiénes conformarán el nuevo poder ejecutivo de Colombia, y cuál de las dos consultas abiertas para presidente de Colombia, obtendrá la mayoría de los votos.

Lo afirmo con independencia de que los ganadores en éstas, ya están cantados, Gustavo Petro, e Iván Duque, que postulo como los representantes de los partidos de la paz y de la guerra, en torno a quienes gravitan los liderazgos actuales del centro y la derecha.

Ellos aparecen como protagónicos de la presente coyuntura estratégica, valiéndome de categorías tomadas del análisis de Antonio Gramsci, elaborado en un tiempo de entreguerras, cuando escribió de pie, sus cuadernos, “silenciado” en una celda por el fascismo de Benito Mussolini y sus comparsas. El ciclo electoral de 2018, es un segundo episodio, o momento de lo que denomino en mi trabajo doctoral, presentado en 2017, el desenlace de una crisis de hegemonía. La primera parte la estudio, en interlocución con el Grupo Presidencialismo y participación, y esta comprende los años 1999 – 2010.

La crisis de hegemonía, tiene varios episodios, pero comenzó a manifestarse como componente de la crisis orgánica de larga duración que afecta a la formación social capitalista dependiente colombiana. Esta empezó a erosionar el bloque histórico de la dominación bipartidista, forjado en el proceso de unidad nacional reaccionario que se impuso con la hegemonía conservadora que arranca en la segunda mitad del siglo XIX.

Derrotado el radicalismo, la reacción arrancó con la traición de Rafael Núñez, que dio sus primeros pasos en las filas del radicalismo, y se unió al reaccionario Miguel Antonio Caro, quienes forjaron a punta de guerras la monarquía constitucional. Este proyecto político y económico apenas empezó a desmontarse, por cuotas, en el corto interregno de la llamada segunda república liberal, con el protagonismo de dos centenaristas: Alfonso López y Laureano Gómez, cuyos alcances corrosivos se extendieron con sus delfines, uno de ellos presidente, Alfonso y Álvaro Gómez, quien no llegó a ser presidente, y fue asesinado, cuando se preparaba para intentarlo por enésima vez.

Mass Media y temores del 54% de los potenciales electores

Al revisar la primera parte de la encuesta realizada por César Caballero y su equipo, la mesa de comentaristas de la casa Caracol Radio/Prisa, señalan que los encuestados reparten sus temores así: Que Colombia se convierta en otra Venezuela, a una crisis económica, sufrir un daño o agresión a un familiar, y en cuarto lugar, la pérdida del empleo, que para esta escala de temor concita la respuesta de casi una cuarta parte de los encuestados.

Así comienza el comentario de los periodistas que dirige, Darío, estos son, Erika y Juan Lozano. El coro, con Darío a la cabeza, cita a Kruger, de migración Colombia, para señalar que hay más de 600.000 viviendo en el país, y hay 25.000 niños que llegaron con sus padres.

Juanito Lozano, alfil del CD, en la sombra, arguye que el problema de Venezuela, es de gobierno, porque este condujo a la ruina. El Dr. Herrera, va al colofón relacionar a Petro con el Maduro-Chavismo.

Darío Arismendi siembra la “estocada”: el temor de los electores encuestados está, dice él, contra el cambio del modelo económico. Par añadir, este dizque formador de opinión, que hay “rechazo al populismo económico”. Y busca el asentimiento del encuestador César Caballero.

Pero, hay un contraste con el 64% de los esperanzados y optimistas, quienes quieren que su situación económica se mejore.

Centro Democrático: 16 %, es el partido que tiene más afinidad con los que responden, los partidos que apoyan a Fajardo no superan el 7%, los progresistas solo tienen el 2%, mientras que la Farc marca 0% de afinidad. Hay 46% que no tiene afinidad con ningún partido, y estos son los independientes. Juan Lozano lanza sus cábalas.

Darío, cita a José Antonio Lozada, quien dijo, dice, que Colombia no nos quiere, retiremos la lista, ya tenemos 10 congresistas.

Petro ha colonizado a los independientes, los que no tienen partido, que componen el 46 % independientes.

¿Quiénes decidieron su voto?

Para Congreso, casi un 64%. Para presidente, un 52%. Hay gente, que fluctúa el última día, entre 8 y 12 %.

Sobre las consultas, la de izquierda, participará un 24%, y la de derecha, ya tiene un 32% decidida. Hay un 42 % que no la votará.

Comenta Juan Lozano, escudero del Centro Democrático, en radio y tv, que el 11 de marzo que compiten las dos consultas, la de derecha y de izquierda, basándose en la encuesta contratada por Caracol Radio/Prisa y Red+Noticias con la firma Cifras y Conceptos, que encuestó a 2960 personas, sobre un estimado de 19,8 millones de votantes activos.

¿Cuál ganará?

Por dentro, en el bloque de la reacción, ¿quién ganará en la alianza, Martha o Duque/Uribe?

Martha, 25%, Iván, 63%, Ordoñez, 8 %. Se invirtió la tendencia. Se cerraron las filas de la reacción, y el jefe de debate, Luis Alfredo Ramos, es el indicador más notable. Aunque sigue aún, por fuera de aro, el “quemado” Zuluaga, quien muy juicioso hace tiempo y cálculos.

En la otra consulta, la intención de voto: Por Petro, 89%, y Caicedo 3%, en la consulta de la izquierda.

¿Quién obtendrá más votos de las dos alianzas?

Gustavo Gómez, de Caracol, quien reemplazó a Hernán Peláez en La Luciérnaga, y ridiculiza a Petro, Timochenko y Piedad Córdoba cada que puede, insiste en los siguientes temores: uno, que gane la candidata de Pastrana, y el otro que sea Petro. Juan Lozano dice que el Uribismo se solidifica frente a los ataques más recientes a Álvaro, por lo decidido en la Corte Suprema Justicia, que absolvió a Iván Cepeda, candidato al senado por el PDA.

El Dr. Herrera, quien hace de “jurista” en la mesa de Caracol remata este segmento con la siguiente frase lapidaria: Colombia se solidariza con las víctimas, y esta vez, según él, la víctima es el expresidente Uribe Vélez.

Y preguntan los oyentes al otro lado de la línea clausurada: ¿dónde quedan las madres de Suacha y sus hijos asesinados en tiempos de la “seguridad democrática”?

¿Qué calidad de analistas, me pregunto, tiene Caracol Radio/Re+Noticias, para las elecciones más importantes del siglo XXI? Pronto tendremos la respuesta. Y si Cifras y Conceptos, su competente equipo de analistas, se recuperará por lo aprendido del rotundo descalabro “padecido” con los pronósticos hechos para el plebiscito del 2017.

¿Cómo van los candidatos a presidente?

En una coyuntura estratégica, sobredeterminada, por la que califico de “elecciones del siglo”, mientras que el bloque de universidades privadas nos ha superado con creces en esta tarea de urgente pedagogía ciudadana. Volvemos a las cifras.

Luego de tabular 2960 encuestas, realizadas de manera presencial, con un diseño estadístico de muestreo probabilístico, multietápico y estratificado, con selección aleatoria de la unidad de observación, se tuvo una población muestra distribuida así:

Un 48%, mujeres, y 52% hombres, con los siguientes rangos de edades: 20% de 18-25 años, 23%, 26-35, 18% 326-45, y 16%, 46-55, 12%, 56-65, y 11% de más de 65 años. Una población, cuyo hacer cotidiano es como sigue: 59% trabaja, 17% oficios de hogar, 6% sin trabajo, 6% estudia, 5% otra actividad, 5% estudia y trabaja, 2% incapacitado para trabajar.

Estos son los resultados obtenidos:

Gustavo Petro e Iván Duque, 22 %
Sergio Fajardo 11%
Germán Vargas 8%
Marta Lucía Ramírez 6%
Humberto de la Calle 6%
Alejandro Ordóñez 3%
Viviane Morales 2%

Por último se encuentran con el 1%, de coleros, Piedad Córdoba, Juan Carlos Pinzón, Rodrigo Londoño, quien sufrió un preinfarto, y Carlos Caicedo.

Conviene recordar, que el cálculo se hizo cubriendo una población de votantes que alcanza 19,8 millones, en la que no cuentan 890.000, que no han ido hasta ahora a reclamar sus cédulas, según lo informa la Registraduría.

Un análisis prospectivo

A la vista de esta medición, podemos hacer la siguiente aproximación a algo más de una semana de las elecciones de Congreso. Tomando en consideración el concepto/noción de izquierda/derecha, previo al hecho que se decidan las diferentes candidaturas para apoyar a los más opcionados en cada campo.

Para hablar de derecha/izquierda, me apoyo en lo dicho por el candidato más caracterizado de la derecha, el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien ocupa el cuarto lugar en la encuesta. Porque él, por separado, ha calificado a su principal adversario, Gustavo Petro, como representante de la izquierda radical.

Igualmente, me apoyo en los calificativos de la politóloga María Fernanda Cabal, quien engloba a los candidatos y líderes de la izquierda con la expresión “mamerto”, vocablo que atribuye equivocadamente a un chascarrillo de Darío Echandía, a quien de manera equivocada calificó también de expresidente. En verdad, la expresión es de Jorge Child, un notable economista con perfiles de izquierda, y quien logró ser concejal de Bogotá, al final de su vida.

Para distinguir derecha e izquierda, utilizo la posición que tienen los candidatos y partidos sobre la paz. Dicho lo cual, los divido en dos bloques, el bloque de la guerra y el de la paz.

En efecto, hablo también al lado de cada uno de ellos, de manera provisional, del centro, proclive a la paz, y la reacción como dispuesta a hacer trizas los acuerdos de paz con las Farc – EP, cuyo cumplimiento, pasado el primer año de vigencia, no superó el 8 % de lo pactado.

Los porcentajes favorables a los candidatos de la guerra, que provienen en lo ideológico de la reacción y la derecha. Sumados arrojan esta cifra:

Duque: 22 + Ramírez 6 + Ordóñez 3 + Vivian Morales 2 + Juan C. Pinzón 1 = 34%

Los porcentajes de los candidatos que se reclaman del bloque de la paz, quienes defienden los acuerdos:

Petro: 22 + Fajardo 11 + De la Calle 6 + Piedad 1 + Caicedo 1 + Rodrigo Londoño/Timo 1 = 42%

Hay un candidato de la derecha, relativamente descentrado, Germán Vargas Lleras, que representa una tercería, en la medida que favoreció la paz neoliberal con Santos, y guardó silencio hasta la fecha: 8 %.

Es probable que vistos los resultados del 11 de marzo, Germán Vargas Lleras, el candidato del presidente Santos, por lo pactado en su disputa contra el Centro Democrático en la pasada elección presidencial, se sume al bloque de la reacción. De ser así, la suma quedaría en: 34 + 8, 42 %.

Con estos resultados, el cuadro rebelaría un empate previo a la primera vuelta presidencial, que es, de hecho revelador:

Bloque de la paz: izquierda y centro: 42% / Bloque de la guerra: reacción y derecha: 42 %.

Hecha la suma, quedarían empatados ambos bandos, con una diferencia por resolverse de un 16% de independientes, indecisos, donde la población joven es relevante, porque a la fecha corresponde al 20% de los potenciales votantes.

La probable elección a Congreso

De otra parte, la medición de Caballero, y casi ningún encuestador se arriesga a medir el comportamiento del votante rural, como este caso. Por lo que campesinos, segmentos de la pequeña burguesía semi-rural, y minorías étnicas siguen siendo, igualmente una incógnita, pero, a las que ubico dentro del 16% que será decisorio en la solución del asunto del rumbo de la paz, o la vuelta a la guerra.

Para cerrar este apartado, refiramos un poco, los porcentajes para Congreso, donde está el voto de los partidos y maquinarias, donde patronos y clientes son definitivos, más la mermelada legal e ilegal:

CD: 17 %
PL: 12 %
CR: 10 %
L Decencia: 1%
Farc: 0 %
Indecisos: 34 %

Del conjunto de los aspirantes a congreso, 434 han hecho política; 23, afectados por la parapolítica y otras corrupciones; 69 quieren repetir; 143 que no ganaron vuelven a presentarse.

En lo comentado en la mesa radial, se señala que la lista de la Decencia, a lo sumo obtendría 3 senadores. El partido de la U, del presidente está en caída libre, mientras, a su turno, Cambio Radical sube.

Se establece también que hechos estos cálculos hay 12 curules de senado que quedan libres, y puesto que el sistema electoral no es proporcional, los que se llevarán la parte del león son los partidos mayores, esto es: CD, PL y CR.

El cruce de cifras

Así las cosas, la favorabilidad medida en las encuesta tiene que cruzarse con la política tradicional, expresada en los partidos existentes.

De ser esto cierto, en materia de pronósticos para el análisis, el primer lugar lo tiene el CD e Iván Duque, aunque no son lo mismo, de ganar el candidato de Uribe, este tendría 22% por encuesta con 17% de voto al congreso, esto es 39%. Entonces será el primero en superar la barrera de la primera vuelta.

En el otro campo estaría Petro pasando a la segunda vuelta, ya que sumaría 22 % + 1%= 23 %.

En tercer lugar quedan, por lo pronto, German Vargas Lleras: 8% + 10%= 18%. En cuarto lugar, quedaría Sergio Fajardo: 12% + 5%.

Estas tercerías tendrán que alinderarse después del 11 de marzo, y entonces, tendremos a la vista, qué tan consistentes son unos y otros con el asunto de la paz, y los costos de la misma, que a todas luces, no tienen que ver únicamente con la impunidad/corrupción, sino de modo particular con la desigualdad social sostenida y aumentada desde el tiempo del frente de las clases dominantes, conocido como Frente Nacional.

El dilema de un pseudo Shakespeare

El presidente Santos, que lo ha sido dos veces, ya obtuvo casi todo lo que se propuso, reelegirse, firma la paz con la insurgencia subalterna de las Farc – EP, hoy Farc, lo logró, y obtener a cambio el nobel, el segundo obtenido por un colombiano.

Pero él no ha podido firmar la paz con el ELN, quien, por esta fecha, se comprometió a hacer un cese al fuego para el periodo de la próxima elección. Enfrenta al proyecto insurgente subalterno que contó en sus filas con Camilo Torres, célebre por sentenciar en la década del Frente Nacional, que el que escruta elige. Y puede convertirse, según la reacción de Uribe/Ramírez y Ordóñez, en el Kerensky colombiano.

Por haber traicionado a su mentor, y hacer la paz con las Farc – EP, quien dio pasó al reformismo social, tantas veces aplazado, desde la recortada ley de tierras de Alfonso López Pumarejo y su tragicómica revolución en marcha. Es el mamerto según la clasificación de la politóloga Cabal, beligerante vocera de la reacción, en la ventriloquía del jefe máximo del Centro Democrático.

El país juntó con Santos, paz y literatura, las dos materias en las que más destaca la población colombiana subalterna, a lo que las siguen los deportes. Sin embargo, el bloque dominante, vive un nuevo reto, por la primera vez. Después del fin de la gran violencia bipartidista, que selló el Plebiscito de 1957, que se tradujo en la fórmula del cogobierno oligárquico, extendida hasta la Constitución de 1991, vive un nuevo reto.

El reto lo protagoniza en materia de representación política, una candidatura de clase media, en la persona de un pequeño burgués que se forjó entre Anapo y M-19, en su mocedad; cuyo discurso, práctica congresional y gobierno como alcalde de Bogotá se identifica con los de abajo, con los estratos 0, 1, 2, parte del 3, y un amplio segmento de las juventudes.

La elección del siglo XXI

Es la Colombia que Gustavo Petro llama también en sus intervenciones a votar, las multitudes irredentas, afectadas por la más severa desigualdad social de América Latina. Colombia ocupa el 2o. lugar, después de Haití, y uno de los primeros lugares en el mundo.

Serán ellas, esta vez, las que le den contenido a la que llamo hace un tiempo, la elección del siglo XXI, por lo que implica en presente, y en su proyección futura. En esto coincide desde la otra orilla, el periodista más avezado y socarrón que conoce Colombia, quien simpatizó con el ELN y fue amigo de Gabo, en sus años mozos, Plinio Apuleyo Mendoza, el hijo de quien fuera escudero de Jorge E. Gaitán, y quien lo asistió el día que fue asesinado cuando salía de su oficina a la carrera 7a.

Plinio, nombre que revela las travesuras intelectuales de su progenitor, dice en su editorial de El Tiempo, 2/04/18, “Todo es posible en unas elecciones como jamás se habían visto en el país. Colombia se juega en ellas su destino”. Añado yo, y aclaro, sí, la Colombia subalterna, la otra, la de los muchos, y con ella, la otra universidad, y la aplazada reforma intelectual y moral, que nos impide ser modernos de un modo diferente, plural, sin exclusiones.

Seremos capaces de entenderlo, y resolver el falso dilema de nuestro pseudo Shakespeare, el tahúr político que ha cosechado tantos premios personales, en la disputa por la hegemonía en la sociedad civil del siglo XXI. En la liza está la solución a la crisis de hegemonía que se abrió en 1948, con la eliminación de una candidatura popular bipartidista, y todavía no cicatriza aquella ruptura histórica, social y política.

Edición 578 – Semana del 2 al 8 de Marzo de 2018
   
 
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