¿Cómo les ha ido a las administraciones municipales con la transparencia en la información en estos 20 años?

 
Es urgente y necesario abrir espacios de interlocución que permitan fortalecer la participación responsable, el público informado y los espacios de deliberación que contribuyan a la construcción de lo público como condición de la convivencia democrática.
 
Carlos Julio Díaz Lotero
 
Presidente Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín
 
 

El 6 de diciembre de 1996 se constituye la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín (VCPDM), como una plataforma concertada entre un grupo de organizaciones de la sociedad civil que bajo el lema “Una acción ciudadana para mejorar la gestión pública” busca hacerle seguimiento a los planes de desarrollo de la ciudad, exigiendo así una gestión pública transparente a la ciudadanía.

Para hacer este seguimiento se ha necesitado de una información consolidada y clara, sin embargo, la conclusión que podemos sacar en esta experiencia de 20 años es que es difícil acceder a ella pues no es entregada cumpliendo los criterios y principios establecidos en las normas –ver gráfico 1– que subrayan que debe ser de calidad, confiable, veraz, oportuna, pertinente y siempre disponible, así como en formatos manejables.

Por ejemplo, desde 1995 hasta el año 2000, durante los gobiernos de Juan Gómez y Luis Pérez, la ciudad no contó con un sistema de información que permitiera hacerle seguimiento a las políticas de los planes de desarrollo de cada época. En estos planes no se incluyeron metas ni indicadores que permitieran dar respuesta a las preguntas sobre impactos, y la información entregada por las entidades municipales no facilitó la tarea de extraer respuestas claras y satisfactorias. De manera que los informes de gestión se concentraron en la ejecución financiera y en algunos casos de obra física, información importante pero no suficiente para establecer los alcances reales de la gestión cumplida en relación con el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

De manera particular, en la administración de Luis Pérez Gutiérrez que va de 2001 a 2003 la Veeduría recibió la información solicitada de forma voluminosa, ambigua, difusa, desordenada, y hasta contradictoria. Debido a esta dificultad, se buscó aclarar la información a través de entrevistas a las personas que ejercían como secretarios de la administración municipal. Además se realizó una encuesta sobre percepción ciudadana para señalar avances y retrocesos de esta administración. Esto permitió crear un espacio para pensar la ciudad, pero además advirtió en su momento que las administraciones municipales debían hacer una gestión más transparente.

Durante las administraciones de Sergio Fajardo y Alonso Salazar que van de 2004 a 2011, se produjo un cambio en la entrega de la información al garantizar acceso y calidad, lo que se revirtió en un mejor desempeño de la Veeduría. Estos planes de desarrollo se construyeron a partir de la estructura que hoy conocemos –Línea, programa, proyecto–, lo que facilitó el seguimiento a los indicadores de gestión al plantear metas cuantitativas y cualitativas, pero además se practicó la rendición de cuentas de forma pública.

A estos cambios se incorporaron otros avances en materia de calidad de la información porque se abrió un canal de comunicación directo a través de la Subdirección de Metroinformación; esto ocurrió en el periodo 2008 – 2011, exactamente en el gobierno de Alonso Salazar. Pero además, se accede por primera vez a una información clara y en formatos editables, tanto en Excel como en PDF.

Por el contrario, en el periodo de gobierno de Aníbal Gaviria, 2012 – 2015, hubo un retroceso en el acceso a la información porque formuló su plan de desarrollo en el nivel de programas. Esta carencia de indicadores dificultó el seguimiento sobre el uso de los recursos públicos y los impactos que deberían tener los programas de esta administración municipal. Pero además no se entregó la información de manera oportuna, clara y en formatos manejables, al entregarlos de manera protegida, lo que implicó doblar esfuerzos para sistematizar y analizar la información.

Finalmente, en la actual administración del alcalde Federico Gutiérrez la información se ha entregado de manera parcial, con datos no actualizados o ausentes. Razón por la cual recordamos a la administración municipal su compromiso con las políticas de gobierno abierto, encarando de manera efectiva los siguientes llamados:

- Mayor celeridad: Es necesario mayor agilidad en el tiempo de respuesta y la gestión administrativa, toda vez que nos limitamos a usar solo aquella información suministrada por la administración o entidades de carácter oficial.

- Calidad de la información: En términos prácticos, el seguimiento a la ejecución requiere información no solo oportuna, sino también actualizada y completa. Por lo que si bien la administración municipal puede  subrayar las limitantes en la técnica y tiempos de la planeación, no puede sobredimensionar los tiempos administrativos en detrimento de los contenidos, porque se corre el riesgo de desestimular  la vigilancia a la gestión pública.

- Formatos con acceso a copia: Según Transparencia por Colombia si bien el PDF es el formato más utilizado por las administraciones municipales, este formato no es ideal, pues a pesar de tener acceso a copia de texto, tiene limitaciones para el procesamiento y análisis de los datos numéricos. Por lo que una vez más reiteramos la disponibilidad de aportar la información en formatos brutos, susceptibles de ser sistematizados y analizados por la ciudadanía.

- Espacios de interlocución: Continúa el reto de una rendición de cuentas amplia e informada. Es urgente y necesario abrir espacios de interlocución que permitan fortalecer la participación responsable, el público informado y los espacios de deliberación que contribuyan a la construcción de lo público como condición de la convivencia democrática. Al respecto cuestionamos: ¿Qué espacios de diálogo con la ciudadanía tiene la actual administración que le permita conocer los temas que el público quiere escuchar en la Audiencia de Rendición de Cuentas? y ¿Qué información se aporta previamente a la ciudadanía?

Para concluir, hacemos un llamado a las organizaciones de la sociedad civil, a toda la ciudadanía y de manera enfática a la Alcaldía de Medellín para que nuestro municipio sea postulado a la convocatoria para expresiones de interés del Programa Local de la Alianza por el Gobierno Abierto. La paz, la convivencia, la democracia, necesitan gobiernos abiertos, nuestra ciudad urge de un gobierno abierto, que rinda cuentas claras y facilite la labor de control ciudadano.

Edición 578 – Semana del 2 al 8 de Marzo de 2018
   
 
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