Ganó la política de paz

 
De la habilidad política como se administre la nueva realidad electoral del país, en términos de un senado mayormente equilibrado en favor de los acuerdos de paz, de las fórmulas vicepresidenciales, y de las coaliciones políticas que se articulen en favor de unos y otros, va a depender en gran medida el futuro de las próximas elecciones presidenciales. Por ahora todos están en el mismo partidor.
 
Héctor Alonso Moreno
 
Politólogo, Universidad del Valle
 
 

Transcurrieron las primeras elecciones sin la presencia de las Farc como actores armados en medio de una profunda confrontación política entre las fuerzas que están por profundizar la implementación de los acuerdos de la Habana y propiciar una transición democrática en el país, y los sectores que están dispuestos a reversas los acuerdos de paz y que se oponen a la implementación de los mismos en materia de civilidad política, reformas sociales, políticas y económicas que están presentes en esos acuerdos.

En las elecciones para senado a favor de los acuerdos de paz se destaca, sin duda alguna, un gran avance de las fuerzas de izquierda y centro izquierda que suman 24 curules. Lo anterior teniendo en cuenta que hay coincidencia, entre ellas, en la defensa de la paz y la necesidad de cambios democráticos en la vida política y social del país que unen a los 10 senadores electos por la Alianza Verde, a los 5 senadores del Polo Democrático y a los 4 senadores de la llamada “coalición lista de la decencia” de Gustavo Petro; y por supuesto, hay que contar en la bancada de la paz a los 5 senadores de las FARC producto de los acuerdos. Igualmente, no hay que descartar a la fuerza política del MIRA que con 3 senadores entrarían a reforzar la defensa de la política social y de la paz.

A la bancada anterior, se deben sumar las fuerzas políticas tradicionales que le apostaron a la paz en el pasado: el Partido Liberal, la Unidad Democrática, y sectores mayoritarios de conservadores y de Cambio Radical, que junto a los indígenas y a fuerzas independientes estarían sumando casi un total de 35 senadores, que junto a la bancada de izquierda y centro izquierda nos indica que el próximo senado de la república en materia de los acuerdos de paz estará mejor equilibrado con casi un 60% de senadores dispuestos a jugársela por la consolidación de la paz; y por adelantar una agenda legislativa en favor de los cambios políticos y sociales que el país requiere.

Quienes salieron debilitados fueron los partidos de extrema como el Centro Democrático del Presidente Uribe que perdió una curul, y que fracaso con su estrategia de la lista con voto preferente; pues no superó el propio expresidente el millón de votos que se preveía; y los restantes miembros de su lista alcanzaron unos modestos votos en las regiones, que si no hubiera sido por la imagen favorable del expresidente Uribe se habrían quemado muchos de ellos. Igualmente, le fue mal electoralmente a los miembros de la izquierda agrupados en la sigla Farc quienes tuvieron una pírrica cuota de votos en su debut electoral que no supera los 80 mil sufragios a nivel nacional.

De otro lado, a nivel regional, con un leve descenso de la abstención electoral de un 56% a un 52.3% se realizó el pasado domingo en el Valle del Cauca el proceso de elección del Congreso tanto para Cámara de representantes como para senado de la Republica. La gran novedad fue que hubo cambios de camisetas de algunos dirigentes políticos que se pasaron de curules de una circunscripción a otra, y en otros casos, fueron relevadas las actuales curules con candidatos que representan más del mismo interés de siempre. De tal manera que, en el Departamento del Valle Cauca, las fuerzas políticas tradicionales siguen en esencia representando el viejo esquema de dominación politiquero y clientelar.

La izquierda, por su parte, mantuvo sus guarismos electorales y su representación regional en el senado de la República a través de Alexander López en representación del Polo Democrático, y en la Cámara de Representantes se mantiene la curul con Catalina Ortiz del Partido Alianza Verdes. El Movimiento Centro Democrático del expresidente Uribe  aumento una Cámara de Representantes que cuenta a su favor en los guarismos regionales, quedándose con dos escaños.

8 de las 13 curules en el Valle del Cauca para representantes a la cámara quedaron en manos del Partido de la U (4) y del Partido Liberal (4), dos agrupaciones políticas con características organizativas de adscripción política bastante diferentes.

La U representa de manera monolítica el férreo interés político de la actual gobernadora Dilian Francisca Toro y de su capacidad de liderazgo y cooptación burocrática; así mismo, reafirma la gran influencia política que tiene en cerca de 27 municipios.

Los 4 representantes electos a la Cámara por el Liberalismo no se articulan al Partido de manera orgánica, ni respaldan a ningún senador liberal oriundo de la región. Algunos representan, en unos casos, interés de sectores políticos que han sido procesados por corrupción como el caso del representante electo Álvaro Henry Monedero avalado por el exgobernador Juan Carlos Abadía. Otros, como los representantes Fernando Reyes Kuri, y Fabio Arroyave, representa los interés del “Partido de los contratistas” de la alcaldía de Cali; quienes fueron dotados de una burocracia bien aceitada por el actual alcalde de la ciudad Mauris Armitage; quien de paso, hay que decirlo, ha llenado la administración pública de empleados bajo la modalidad clientelar de contratistas para satisfacer la voracidad de la clase política del concejo municipal. En conclusión, el Partido Liberal quedo reducido a una lastimosa colcha de retazos confeccionada en el Valle del Cauca de las hilachas de la corrupción, el clientelismo, la contratitis, y las viejas prácticas politiqueras; aunadas al desgobierno del Partido Liberal desde las esferas nacionales por la equivocada dirección del expresidente Cesar Gaviria.

Ahora bien, estas mayorías de la U y el Liberalismo en la región, si bien es cierto, son proclives a apoyar el proceso de paz, no quiere decir ello, que representen alguna posibilidad de renovación política. Por el contrario, son ellos; la nítida expresión de que la política en el Valle del Cauca, como en el resto del país, tiene su mayor expresión en la democracia local a través de la captura del Estado por parte de políticos para sus propios intereses burocráticos y que generan el voto amarrado del llamado partido de los contratistas.

Por su parte, la votación para senado de la republica siguió reflejando en el departamento, y particularmente en Cali, que siguen siendo estos territorios, lugares propicios para la caza de votos de todos los políticos aspirantes al senado de la Republica; y que la región, con una gran oferta electoral, cuenta con un mediocre liderazgo político que no destella a nivel regional ni nacional. Ello contribuyó a que senadores oriundos del Valle del Cauca como el liberal Édison Delgado, y los conservadores Mauricio Delgado y Heriberto Sanabria, no obtuvieran los votos suficientes para su reelección y desaparecieran del mapa político electoral, idéntica suerte corrió el senador cristiano, Jimmy Chamorro, quien también resulto quemado para el senado de la república.

Otros senadores electos de origen vallecaucano como Roy Barreras, sacaron una pírrica votación en Cali y en el departamento, y demostraron que su fuerte electoral está en cazar votos por fuera de la región; con la obvia excepción del partido de la U cuya maquinaria electoral al senado estuvo bien dispuesta y aceitada para sus pupilos por parte de la gobernadora Francisca Toro.

La gran novedad en materia de las votaciones al senado de la república en la región lo constituyo el salto cuantitativo que obtuvo el movimiento Cambio Radical, que paso de uno a tres senadores de origen vallecaucano. Se constituye así el partido del candidato presidencial German Vargas, como la fuerza política de mayor importancia para disputarle a la Unidad Nacional y a otras fuerzas políticas las próximas elecciones locales y regionales en el departamento.

El toque interesante del proceso electoral lo constituyo las consultas interpartidistas y la disputa de liderazgo entre el centro derecha y el centro izquierda. Fueron unas exitosas consultas que llegaron a nivel nacional a cerca de 9 millones de votos, y que no reflejan por ahora las fuerzas en disputa en favor o en contra de la implementación del proceso de paz; pero que si muestran, efectivamente, unas tendencias de adscripción política a dos grandes líderes nacionales que han venido punteando en las encuestas para la Presidencia de la República como lo son Iván Duque y Gustavo Petro; obviamente, con una ventaja relativamente cierta a nivel nacional a favor de la candidatura presidencial de la coalición de centro derecha.

En el departamento del Valle Gustavo Petro alcanzo en la consulta 241.096 votos y Duque obtuvo una leve ventaja con la cifra de 252.029 votos, lo que hace prever que estos dos líderes se disputaran muy de cerca en la primera vuelta presidencial el favor del electorado del Pacifico Colombiano.

Ahora bien, de la habilidad política como se administre la nueva realidad electoral del país, en términos de un senado mayormente equilibrado en favor de los acuerdos de paz, de las fórmulas vicepresidenciales, y de las coaliciones políticas que se articulen en favor de unos y otros, va a depender en gran medida el futuro de las próximas elecciones presidenciales. Por ahora todos están en el mismo partidor.

Edición 580 – Semana del 16 al 22 de Marzo de 2018
   
 
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