La participación política
de las mujeres después del acuerdo de paz

 
Es tiempo de recordar que mujeres Sí Hay, y para avanzar de manera decidida hacia escenarios de profundización de la democracia, en un contexto de sólido compromiso con la construcción de paz, urge tener las voces y representación efectiva de las mujeres en las máximas instancias de poder a nivel político.
 
Corporación Sisma Mujer1
 
 

El pasado 11 de marzo se eligió al nuevo Congreso que orientará el futuro legislativo del país, acontecimiento que supone una reconfiguración de la geografía política en la que emergen nuevas miradas y voces. A continuación, realizamos un análisis sobre dicho mapa político, prestando especial atención a la participación de las mujeres en el nuevo Congreso.

Para el periodo 2018 – 2022 el Congreso contará con 24 senadoras, una más que en el periodo 2014 – 2018, y en la Cámara, 31 representantes, dos menos que en el periodo que está por acabar. En proporción, esto significa que las mujeres sólo ocuparán el 19,9% del Congreso, al ser 55 mujeres sobre 276 curules posibles, teniendo en cuenta las recientes actualizaciones. Así las cosas, en Colombia no hemos logrado despegar del 20%, ni acercarnos a las cuotas que establecen el 30%, por lo que aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar la paridad (50%).

Si bien no hubo retrocesos en la materia respecto a la conformación del Congreso en el periodo que está por terminar, no puede ser un motivo de satisfacción, teniendo en cuenta los enormes avances en países de la región como Bolivia, en donde la paridad ya es una realidad.  Adicionalmente, ese piso del 20% contrasta con los compromisos adquiridos por Colombia, al suscribir la agenda “Por un planeta 50/50 en el 2030. Demos un paso por la igualdad de género”, iniciativa impulsada por Naciones Unidas desde el 2015, la cual plantea incrementar la efectiva y plena representación democrática de las mujeres, logrando concretar la participación 50 – 50 (de hombres y mujeres) en todos los niveles de adopción de decisiones en la vida política, de aquí al 2030.

Como se puede ver, la realidad dista de dicho anhelo, motivo por el cual recibimos las recientes elecciones desde una doble lectura, de un lado, como un estancamiento preocupante, que es sintomático de una sociedad poco comprometida con la agenda de la igualdad y que no dimensiona aún la importancia de la participación paritaria en las instituciones; dicha mirada se articula con la segunda, la cual nos habla de una falta de voluntad política que se traduce claramente en los obstáculos que impidieron la aprobación de las circunscripciones de paz, que en su momento contaron con el criterio de paridad en la conformación de listas y la selección de candidaturas, lamentablemente dicho proyecto de ley fue sistemáticamente torpedeado y finalmente hundido por el Congreso saliente.

Este escenario de falta de avances en la representación de las mujeres en la esfera legislativa cobra relevancia en un contexto de transición, como se ha comprobado en diferentes países en los que se han firmado acuerdos de paz, en particular los países africanos, la apertura democrática posibilitada por dichos procesos permitió la inclusión efectiva de las mujeres en los lugares de máxima representatividad política, pues fue visto como un elemento necesario para la llegada a buen puerto de la paz, haciendo necesaria la adopción e implementación progresiva pero efectiva de medidas de promoción de la igualdad en las esferas políticas como los sistemas de cuotas, en tanto piso de despegue y no como punto de llegada.

Pese a la falta de inclusión efectiva de mujeres en la representación legislativa, vemos con interés otros elementos destacados en las elecciones del domingo, por primera vez desde 1991 fueron elegidas mujeres como representantes a la Cámara en los departamentos de Chocó, San Andrés y Providencia, Vaupés, Guajira y Amazonas.

De otro lado, se destaca la alta votación registrada por Angélica Lozano en el Senado, así como la de María José Pizarro y Juanita Goebertus en la Cámara, pues dotan de una fuerte legitimidad simbólica y material el voto femenino en favor de la paz y la igualdad. Asimismo, rescatamos otras importantes expresiones de la representación femenina en el nuevo Congreso que se han mostrado proclives en la defensa del Acuerdo de Paz.

A la hora de analizar por partido los resultados electorales, sólo 3 agrupaciones políticas electas para los próximos cuatro años cumplen con la paridad entre las curules alcanzadas en el Congreso: el partido MIRA, único en situarse por encima de la paridad (3 mujeres/4 curules obtenidas), la Coalición de la Decencia (3/6) y Opción Ciudadana (1/2).

Los partidos con mayor número de curules alcanzadas tuvieron el siguiente comportamiento en materia de inclusión de las mujeres: Centro Democrático (10/51), Partido Conservador (9/35), excluyendo la silla vacía dejada por la suspensión de la congresista Aída Merlano; Partido Liberal (7/49), Cambio Radical (6/46), Partido verde (6/19), el consolidado por partido se puede encontrar en la página de Sisma Mujer.

Sobre los mecanismos para avanzar hacia la inclusión efectiva de las mujeres en las instancias de máximo nivel decisorio a nivel político, recordemos que en 2015 una nueva reforma constitucional determinó que se deben adoptar progresivamente los principios de Paridad, Alternancia y Universalidad2 en la conformación de las listas y la selección de candidaturas, para lo cual se delegó su reglamentación a través de una Ley estatutaria. No obstante, los proyectos que han caminado en esa dirección se han hundido o archivado.

Estas elecciones evidencian la urgencia del acatamiento de la orden constitucional de reglamentar dichos principios, en el contexto de dar cumplimiento al Acuerdo de Paz desde el Congreso de República, resultando de particular relevancia para recuperar la dignidad y la esperanza en la esfera política cristalizada en las instituciones. Es tiempo de recordar que mujeres Sí Hay, y para avanzar de manera decidida hacia escenarios de profundización de la democracia, en un contexto de sólido compromiso con la construcción de paz, urge tener las voces y representación efectiva de las mujeres en las máximas instancias de poder a nivel político.

1 Escrito por Carolina Mosquera, asistente de investigación de Sisma Mujer bajo la conducción de Claudia Mejía, Directora de Sisma Mujer.

2 Paridad: que indica que el 50% de integrantes en todos los espacios de participación ciudadana deben ser mujeres, universalidad que ordena la aplicación de la cuota de género en todas las corporaciones colegiadas sin tener en cuenta el número de curules, y alternancia o lista cremallera, según el cual las listas de los partidos y movimientos políticos deben organizarse siguiendo el orden: hombre/mujer/hombre/mujer, o viceversa.

Edición 580 – Semana del 16 al 22 de Marzo de 2018
   
 
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