Encuestas e imaginarios, solo una instantánea

 
Las encuestas violentan el concepto clásico de opinión pública centrada en el debate de las ideas y la construcción colectiva de posiciones, sustituido por una idea de “opinión pública” fundada en la simple suma de opiniones individuales. Así que no hay que dejar que los resultados marquen la línea de la opción de cada votante.
 
Yiya Gómez
 
Coordinadora de Estrategia de Comunicación Pública – Corporación Viva La Ciudadanía
 
 

A pesar de lo que las encuestas y los medios digan, hay que salir a votar, conscientemente, de manera informada, no darles a los otros la oportunidad que tomen la decisión por ustedes, ni dejar abierta la puerta para que los corruptos impongan sus candidatos por falta de participación política de la ciudadanía.

Las encuestas de esta semana reflejan el resultado de las consultas del 11 de marzo en dos aspectos fundamentales: Primero porque son más o menos similares los porcentajes de los resultados de las dos consultas y segundo porque es perfectamente natural que los dos candidatos que están en la punta sean los de más recordación porque estuvieron expuestos más a medios que los demás. Sin embargo, las mediciones siempre, en época electoral o no, son fotografías de instantes, y se trabajan con muestras entre 1200 y 1500 personas que, aunque estadísticamente son representativas para Colombia, en la realidad muchas veces distan de lo que en verdad ocurren en las urnas. Hemos visto eso en las últimas elecciones, del Plebiscito para atrás hemos sido testigo de cómo se equivocan en sus predicciones.

Aquí el asunto a analizar es que cada encuesta invade la agenda mediática y la conversación de la gente, genera efectos en la opinión pública que hacen en muchos casos tomar decisiones apresuradas y poco conscientes del voto, porque algunas tendencias primero creen que hay que apostarle al que va a ganar y otras porque al ver porcentajes tan inflados por algunos candidatos se desconectan del debate porque asumen que efectivamente no hay mucho que hacer porque ya se da por hecho que es el ganador, eso nos pasó un poco a quienes a pesar de quererlo, dejaron de votar por el sí. Era tan alto el porcentaje de favorabilidad en las encuestas que muchos se arrepintieron después de no salir a votar porque creían que no era necesario. Así que eso nos tiene que dejar un aprendizaje: a pesar de lo que las encuestas y los medios digan, hay que salir a votar, conscientemente, de manera informada, no darles a los otros la oportunidad que tomen la decisión por ustedes, ni dejar abierta la puerta para que los corruptos impongan sus candidatos por falta de participación política de la ciudadanía.

Pierre Bourdieu dijo que medios y periodistas suelen estar más interesados “por el juego y los jugadores que por lo que está en juego, más por las cuestiones de mera táctica política que por la sustancia de los debates” 1. Particularmente, en época de elecciones importa todo menos el juego, es decir, los temas de agenda pública, los programas y propuestas que van a cambiar o no el panorama de los ciudadanos por los años que dure el personaje elegido o qué modelos de gobierno y sociedad se pondrán en consideración de los votantes.

En cambio, tanto los jugadores, representados por los propios candidatos y sus asesores, como el juego, escenificado por las alianzas, adhesiones, estrategias de marketing político y en general todas las apariciones de los candidatos en el espacio público (mediático o no), significan lo más importante en el proceso de información electoral.

Necesitamos como sociedad la deliberación de los programas, de los asuntos que van a marcar el destino del país, por supuesto también de la trayectoria y confiabilidad que tengamos frente a los candidatos, como aspirantes al cargo más importante de Colombia, no solo como productos en los que en medio de campañas electorales y, sobre todo, este ambiente tan polarizado los convierte.

En los medios hay que “pasar de los temas de campaña a los temas de gobierno”, con la intención de quitarle presencia a las estrategias publicitarias que tienden a banalizar y hacer que se diluya el debate y también de quitarle protagonismo a los debates desde el odio que hoy se han tomado las redes sociales y las conversaciones cotidianas. Existe una herramienta de agenda ciudadana y deliberación que se llama #Sifuerapresidente creada por Seamos y por Change.org, allí se coloca al votante como un actor protagónico que puede horizontalmente hablar con los candidatos a partir de propuestas que cada participante promueve y que da la medición de a qué tantas personas les parece importante ese asunto. Poner el debate desde la ciudadanía más allá de opiniones individuales a deliberaciones compartidas.

Las encuestas violentan el concepto clásico de opinión pública centrada en el debate de las ideas y la construcción colectiva de posiciones, sustituido por una idea de “opinión pública” fundada en la simple suma de opiniones individuales. Así que no hay que dejar que los resultados marquen la línea de la opción de cada votante. Es a partir de un análisis de programas y sobre todo de proyectos de sociedad es de donde se debe tomar la decisión del voto del próximo 27 de mayo. Los programas son públicos, incluso nosotros los publicamos en la edición anterior, además hay varias herramientas pedagógicas y mediáticas que analizan los contenidos de los programas. Hay que soñar en una Colombia mejor y eso indudablemente es responsabilidad de todas y todos, una de las formas de empezar a construirlo es elegir un buen presidente que nos ayude a continuar en la construcción de camino hacia un país mejor y en paz.

1 Bourdieu, Pierre. Sobre la televisión. Anagrama. 1997.pág. 129.

Edición 581 – Semana del 23 de Marzo al 5 de Abril de 2018
   
 
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