Los cálculos de Santos y Vargas Lleras
o cómo es el temor a Uribe

 

Vargas Lleras y Santos, sin que el segundo se rebaje al mundo de los coscorrones, probablemente comparten desde siempre una noción de predestinación de la élite para ser presidentes; lo consideran parte de un destino manifiesto, de una necesidad histórica y un mérito de sangre lo que explicaría la naturaleza profunda de esa alianza. Para ambos Uribe es emergente, ligado a la tierra, con olor a boñiga y con amor por los caballos de paso, como cualquier mafioso que se respete.

 
Antonio Madariaga Reales
 
Asesor Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

La combinación entre el temor a Uribe, los nunca suficientemente explicados compromisos de Santos con Vargas Lleras y los bajos guarismos de este último en las encuestas, podrían ser las razones para entender la forma como se han desarrollado los acontecimientos y se han movido las alianzas electorales alrededor de esa candidatura y sobre todo para entender la forma como ha trabajado Santos para Vargas Lleras.

Lo del temor a Uribe es fácilmente identificable y tiene varios componentes. El primero y más importante: Uribe en el poder, con sed de venganza contra Santos y con Fiscal a bordo tratará de devolverle a Santos investigaciones y acusaciones penales. Las acusaciones de plata que hace cinco años J.J. Rendón habría girado, (dos millones de dólares), para tapar huecos de la campaña presidencial, dinero proveniente según Uribe, de los 12 millones que presuntamente habría recibido el venezolano de los “Comba” o sea plata narco, o la comprobada e ilícita intervención de Odebrecht, hoy en la impunidad, serán juegos de niños comparados con la ofensiva que desplegará Uribe contra Santos y sus amigos.

Pero ahí no parará la bilis de Uribe; el odio a Santos y a todo lo que se refiera a las antiguas Farc, incluido por supuesto el Nobel de Paz, se juntan para que Uribe en el poder haga hasta lo imposible porque no haya legado, ni puesto en la historia para Santos. Arruinar el proceso de implementación tendría para él un doble sabor a venganza, cuya máxima expresión estaría representada en cárcel para los hoy flamantes parlamentarios de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

Vargas Lleras y Santos, sin que el segundo se rebaje al mundo de los coscorrones, probablemente comparten desde siempre una noción de predestinación de la élite para ser presidentes; lo consideran parte de un destino manifiesto, de una necesidad histórica y un mérito de sangre lo que explicaría la naturaleza profunda de esa alianza. Para ambos Uribe es emergente, ligado a la tierra, con olor a boñiga y con amor por los caballos de paso, como cualquier mafioso que se respete.

En lo que hace a los bajos registros de Vargas Lleras en las encuestas parece haberlos llevado a la conclusión de siempre: hay que juntar todos los votos cautivos de las diferentes maquinarias, tanto las solamente clientelistas y corruptas, hasta las francamente delincuenciales.

Haber llegado a la conclusión de que lo que hace un año parecía pan comido está embolatado, la presidencia de Vargas Lleras, y que hoy parece probable una segunda vuelta entre Uribe, en cuerpo ajeno como lo han hecho todos los parapolíticos, los Ñoños, etc., y Petro, los condujo a poner en marcha una desvergonzada maquinaria en la que todo apoyo que tenga votos vale.

Esa maquinaria tiene en la calculadora los votos del Partido de la U, que fueron cerca de un millón novecientos mil, y no el anuncio del acuerdo programático sobre los temas del campo, la educación, el desarrollo regional y la paz, eso es accesorio, aunque ya Vargas Lleras haya moderado su discurso contra la paz; más los más de dos millones de Cambio Radical; más una buena parte del millón novecientos mil votos del partido liberal, cerca después del saboteo de Gaviria a una posible alianza de Humberto De la Calle con Fajardo y probablemente una parte del millón novecientos mil del partido conservador, le dan según las cuentas de Santos y Vargas Lleras el paso a la segunda vuelta. Con el ingrediente adicional de calcular que en una segunda vuelta entre Duque y Vargas Lleras muchos de centro prefieran, como en la segunda vuelta Santos – Zuluaga, a Vargas Lleras frente a Duque.

Sin duda en una parte de esos votos hay voto de opinión, pero la realidad es que los votos parlamentarios son en los partidos tradicionales, (léase Cambio Radical, Partido Liberal, Partido Conservador y Partido de la U), mayoritariamente votos amarrados.

Con esa matemática de Santos y Vargas Lleras, este pasaría a la segunda vuelta con Duque porque sus intereses coinciden, incluyendo sacar a Petro y a Fajardo del camino, y lo hacen desde hace mucho tiempo y lo ilustro con una anécdota: hace cerca de un año conversando con alguien cercano a Casa de Nariño le manifesté mi idea que por el compromiso con la paz, De la Calle debía estar, para efectos de la carrera presidencial de 2018, en el corazón de Santos, a lo que esa persona me dijo, realmente ese señor debe tener allí un simple músculo, respeta a De la Calle y está muy agradecido con lo que hizo, pero en su cabeza quien está es Vargas Lleras.

Significa que ¿estamos condenados a una segunda vuelta entre Duque, cuyo jefe es el de los falsos positivos, las chuzadas del Das, las persecuciones a la Corte Suprema, a Iván Velásquez y a los/las defensoras de Derechos Humanos, el amigo de Noguera, asesino de Alfredo Correa de Andreis, de Rito Alejo del Rio, etc., y Vargas Lleras, el de los coscorrones, el del asesino Kiko Gómez, el del Mello Cotes, el de los Aguilar, el de la clientela y la corrupción, etc.?

Una perspectiva tan ominosa como esa solo podría ser derrotada por la efectiva manifestación en las urnas de una fuerte corriente de opinión que traduzca en votos las plazas llenas, las respuestas inteligentes, la honestidad y la decencia. Quienes creemos que ojalá no se trate de votar para que no sea “el que Uribe diga”, confiamos que en la segunda vuelta podamos escoger entre opciones favorables a la democracia y a la decencia.

Coda: Confiamos que llegue pronto el acuerdo de un nuevo cese al fuego entre el gobierno y el ELN, para ver si paran los secuestros, que Pablito reclama como un “derecho”, que da el ser “revolucionario”.

Edición 582 – Semana del 6 al 12 de Abril de 2018
   
 
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