Periodistas vs Petro

 

Las y los representantes de eso que llaman el periodismo colombiano (periodistas vedettes) dejan muy mal parado el oficio, en la medida en que no solo expresan animadversión hacia el candidato, sino hacia la Izquierda, históricamente demonizada por la gran prensa oficial.

 
Germán Ayala Osorio
 
Comunicador social y politólogo
 
 

Convertido en un fenómeno social y político1 y, de muchas maneras, en un “coco”2 para el Establecimiento, Gustavo Petro Urrego debe lidiar con el largo proceso de estigmatización por haberse levantado en armas contra el Estado y por supuesto, por su discutida administración al frente de la Alcaldía3 Mayor de Bogotá. A lo anterior, se suma el tener que enfrentar la hostilidad de periodistas que, afectos al Régimen, además de jugar dentro de las reglas que les impone el Establecimiento en su calidad de periodistas incorporados4, cumplen con la tarea de atacar las ideas planteadas por Petro, en particular aquellas que tocan asuntos delicados como la propiedad privada, en el marco de un Estado liberal-capitalista como el colombiano.

Al escuchar varias entrevistas radiales, en programas como Hora 20 y diálogos sostenidos con la periodista y presentadora, Vicky Dávila, entre otros, queda claro que las y los periodistas vedettes5 del periodismo colombiano no tienen cómo sostener un diálogo con Gustavo Francisco Petro, desde una perspectiva analítica y profunda de temas y asuntos complejos como la propiedad concentrada de la tierra en pocas manos y los ajustes que en esta materia y en otras, viene proponiendo el candidato presidencial de la Colombia Humana.

La capacidad relacional y el dominio conceptual mostrado por el ex alcalde de Bogotá, termina por dejar mal parados a los periodistas que deciden enfrentar a un candidato formado, inteligente, sagaz y con la capacidad para argumentar, muy poco común en candidatos presidenciales en Colombia. Petro es un político distinto a Vargas Lleras, a Iván Duque, a Fajardo y a Vivian Morales: el ex mandatario distrital está formado, tiene un discurso sostenido en un amplio dominio conceptual. Mientras que sus contrincantes hablan más como típicos políticos en campaña6, Petro, cuando es invitado a discutir asuntos de país, arrolla a quienes están más en la tarea de prometer cambios, pero no de discutir y comprender el origen de los complejos problemas que tiene Colombia como Estado-nación. Esto no quiere decir que Petro, en plaza pública, no haya apelado a prometer cambios y reformas como los otros candidatos.

Lo sucedido con Petro en varias entrevistas periodísticas devela un hecho inocultable y preocupante: el poco o nulo dominio conceptual que en general tienen las y los periodistas vedettes y los incorporados al Régimen de poder. Las preguntas hechas por los periodistas en los señalados espacios periodísticos, dan cuenta no solo de la intención ideologizada de los interrogantes y de los temas propuestos, sino de la pobreza conceptual de quienes se quedaron en la elaboración de preguntas para acorralar al entrevistado, para molestarlo o para confundir y generar miedo en unas audiencias que comparten con los periodistas un mínimo capital cultural.

Por ese camino, las y los representantes de eso que llaman el periodismo colombiano (periodistas vedettes) dejan muy mal parado el oficio, en la medida en que no solo expresan animadversión hacia el candidato, sino hacia la Izquierda, históricamente demonizada por la gran prensa oficial.

Hago un paréntesis para referirme a la propuesta de Petro, lanzada en su visita a Puerto Tejada (Cauca), consistente en “comprarle a Ardilla Lulle el ingenio del Cauca y sus tierras”, para dejar de producir azúcar7. En primer lugar, ofrecer compra a un particular no implica que se vayan a adelantar procesos de expropiación, aunque esta misma está contemplada en la Carta Política de 1991, en el artículo 588. Esto parece que no lo entendió la periodista Diana Calderón, de Hora 20, quien en varias ocasiones habló de expropiar y de quitarles las tierras a los grandes terratenientes de Colombia, a pesar de las aclaraciones hechas por Petro.

Sobre lo propuesto, al parecer Asocaña, como gremio que representa los intereses del sector azucarero, se mostró abierto al diálogo. En segundo lugar, debe saber Petro que el 75% de la tierra cultivada con esa gramínea corresponde a propietarios particulares que alquilan sus terrenos para la siembra de caña de azúcar.

En tercer lugar, la propuesta de Petro, al hacerla en campaña, resulta inconveniente y en muchos sentidos irresponsable, en la medida en que la Gran Prensa y los periodistas estafetas del Régimen, aprovechan para insistir en mantener la vigencia del fantasma del Castrochavismo, que ya venía en desuso y que por cuenta de la “imprudencia” del candidato de la Bogotá Humana, parece volver a rondar y a preocupar no solo a las élites y a sectores tradiciones del Establecimiento, sino a cientos de pobres que deambulan confundidos justamente por lo que les dicen esos periodistas en torno a los riesgos de convertirnos en Venezuela.

Con todo y lo anterior, Petro y sus masivas concentraciones tienen nerviosos a amplios sectores del Establecimiento. Por ejemplo, se nota nervioso al caudillo, caballista, ganadero y latifundista, Álvaro Uribe Vélez, al ver cómo su ungido, en las últimas semanas, se desinfla, frente al fortalecimiento de la campaña de Vargas Lleras, quien al final parece estar logrando que las maquinarias electorales funcionen a su favor. Ya se acerca el día de votar. Ese 27 de mayo sabremos si Petro logró traducir en votos sus masivas concentraciones. Y a partir del 7 de agosto sabremos si tendrá la suficiente capacidad para hacer los ajustes que desea hacer, en apenas 4 años. Si Petro es electo Presidente de Colombia, su gobernabilidad se podría ver reducida por contar con un Congreso de Derecha, adverso. Y si no llega a la Casa de Nariño, es mucho lo que tendrán que revisar tanto la Derecha, que llegó dividida por cuenta de Uribe y Vargas Lleras, como los periodistas incorporados, porque ambos vienen perdiendo credibilidad y poder.

1 Véase: “El fenómeno Petro”.

2 Léase esta columna de Mauricio Vargas, otro periodista incorporado: “Ahí viene Petro”.

4 Véase: “Periodismo incorporado”. Los periodistas incorporados existen para cualquier tipo de Régimen, sea de Izquierda o Derecha. Se espera, en Democracias maduras, que existan periodistas que no defiendan al Régimen, cualquier que este sea. Eso se llama periodismo independiente.

7 Sobre el monocultivo, léase: “Disquisiciones sobre el Monocultivo”.

8 Artículo 58. Se garantizan la propiedad privada y los demás derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores. Cuando de la aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o interés social, resultaren en conflicto los derechos de los particulares con la necesidad por ella reconocida, el interés privado deberá ceder al interés público o social. La propiedad es una función social que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una función ecológica. El Estado protegerá y promoverá las formas asociativas y solidarias de propiedad. Por motivos de utilidad pública o de interés social definidos por el legislador, podrá haber expropiación mediante sentencia judicial e indemnización previa. Esta se fijará consultando los intereses de la comunidad y del afectado. En los casos que determine el legislador, dicha expropiación podrá adelantarse por vía administrativa, sujeta a posterior acción contenciosa-administrativa, incluso respecto del precio.

Edición 586 – Semana del 4 al 10 de mayo de 2018
   
 
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