Mi voto por Petro y Ángela María

 

Asistimos tal vez a la más importante politización desde la década del 70, entendida como debate público de los asuntos públicos, lo que ya es una gran ganancia para la democracia. Y esa es la primera razón para anunciar mi voto por la dupla Petro-Angela María.

 
Antonio Madariaga Reales
 
Asesor Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

Por primera vez en mi vida hago público mi voto en unas elecciones. Y lo hago porque me parece necesario en la coyuntura por la que pasa el país y porque encuentro en ella una renovada expresión de la consigna del Foro Social Mundial, “Otro mundo es posible”.

Esta mañana en un amable y respetuoso intercambio de opiniones con una muy querida amiga y colega feminista esta me manifestaba algunas reservas sobre la opción de Petro, derivadas en parte de lo que se conoce de su personalidad y en parte de algunas de sus actuaciones y omisiones en su paso por la alcaldía de Bogotá. Le decía yo en ese intercambio que, si bien ese análisis es pertinente y necesario mi acercamiento, lo hacía no solo en referencia a Petro, sino fundamentalmente en comparación con los demás candidatos, porque de eso se trata, se trata de escoger. Parto de que no existe el candidato perfecto, que los candidatos son seres humanos con sus virtudes y miserias y mi pregunta es: ¿Cuál de ellos es el más indicado para acercarnos a la sociedad y al país que soñamos? Cuando en un artículo anterior señalaba la implosión de los partidos en la presente campaña como consecuencia de la ausencia de construcción programática y la determinación de su quehacer como empresas electorales y no como vehículos de representación de intereses de clase y sector.

A despecho de esa situación asistimos tal vez a la más importante politización desde la década del 70, entendida como debate público de los asuntos públicos, lo que ya es una gran ganancia para la democracia. Y esa es la primera razón para anunciar mi voto por la dupla Petro-Angela María. Han logrado poner en la esfera pública una propuesta de sociedad y gobierno, de temas y problemas, que han estado ausentes del debate en las últimas décadas en los que la guerra era el referente obligado y que han llevado a los demás candidatos a referirse a ellos, pero más importante aún, han puesto a la opción político/ideológica antagónica, la de Duque, a identificar y pregonar claramente su naturaleza reaccionaria. Y de eso se trata una verdadera contienda electoral; de escoger entre propuestas de gobierno, de Estado y de sociedad y en esta contienda el haber llegado allí, se le debe principalmente a Petro.

Un indicador de ello y no el único, pero si el más visible de todos es el ejercicio de plaza pública. Petro ha convocado, según los medios, sin buses, sin refrigerios ni tamales, sin camisetas y gorras a diversos sectores de la población y lo más importante es que hace de esas concentraciones verdaderos actos de pedagogía política, que no insulta la inteligencia de los y las ciudadanas que a ellas asisten de forma multitudinaria. Otra ganancia para la democracia.

La segunda razón tiene que ver con la resignificación de algunas de las angustias más sentidas entre la población, la del costo como principal barrera de acceso al derecho a la educación superior, la de la atención a la primera infancia, con ponerlas en contexto ligándolas a aspectos estructurales del régimen y derivado de ello, su capacidad para conectarse con la indignación que las prácticas de la política tradicional generan en la ciudadanía y ello incluye el tema de la corrupción.

La tercera razón es la identificación, curiosamente al tiempo que reivindica una parte del pensamiento liberal de las décadas del 30 al 50, de una agenda que recoge los más importantes problemas contemporáneos y de manera particular los temas referidos al medio ambiente, la lucha contra el extractivismo depredador y la dependencia de los combustibles fósiles, etc., a los derechos de las nuevas ciudadanías, los movimientos animalistas, pacifistas, de la diversidad sexual y de los anhelos, reclamos, pasiones y entusiasmos de la juventud.

La cuarta razón, es la escogencia de Ángela María Robledo como fórmula vicepresidencial; inteligente, cálida, demócrata cabal, comprometida hasta los tuétanos con la paz, con la defensa de los derechos humanos, con el enfoque de género y con la equidad y la justicia social. Es un gran lujo de vicepresidenta.

La quinta razón y la última en este artículo, hay otras que no desarrollaré, es su decisión inquebrantable de rescatar, en algunos casos, y desarrollar, en otras, la promesa inconclusa e incumplida de la Constitución de 1991, la Constitución del Estado Social y Democrático de Derecho.

Lo anterior no significa que no haya planteamientos que extraño en la propuesta de Petro y de manera particular, compartiendo la idea de que la construcción de la paz va más allá del Acuerdo de La Habana entre el gobierno y la Farc, la implementación profunda y ojalá ampliada de ese Acuerdo, condición para la era de paz que Petro promete, necesita decisiones contundentes y acciones concretas y no encuentro suficiente énfasis por ejemplo de la relación, la imaginada y la posible entre la profunda transformación del campo que Petro propone y la Reforma Rural Integral del acuerdo; ni la adecuada perspectiva de Petro sobre la comprensión del tema del narcotráfico y la propuesta construida alrededor del tema en el Acuerdo, y finalmente y en esa misma perspectiva no encuentro suficiente desarrollo en lo referido a la participación social y política, incluyendo en ello los temas de la reforma política y electoral como un asunto estructural del que se ocupó la Misión Electoral en el marco del Acuerdo.

Finalmente expreso mi total desacuerdo con Petro en lo que hace a la extradición de colombianos, primero porque es un asunto de soberanía, segundo porque es una imposición de un gobierno que rechaza la jurisdicción internacional, de hecho no forma parte del Estatuto de Roma, y tercero porque en el caso de Santrich, ponen las pretensiones de los norteamericanos, derivados de la equivocada “guerra contra las drogas” por encima de los derechos de las victimas colombianas a verdad, justicia y reparación y a la sociedad colombiana a transitar hacia esa “era de paz”.

Para volver al inicio y después de esta argumentación y los claroscuros que evidencia, expreso con total conciencia que en este caso se trata de votar por la mejor de las duplas de los candidatos a la presidencia de Colombia: Petro y Ángela María.

Coda: Mi más profunda solidaridad con las personas damnificadas por el desastre de Hidroituango, mi respaldo a los esfuerzos por evitar que sea más catastrófico, pero también mi reclamo para que se esclarezcan las responsabilidades por persistir en ese proyecto desoyendo las múltiples advertencias sobre los riesgos que comportaba, hechas tanto por las comunidades como por diversas opiniones técnicas y cuando aún no se ha develado adecuadamente el rol de las acciones paramilitares en el desarrollo del proyecto.

Edición 588 – Semana del 18 al 24 de mayo de 2018
   
 
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