El fenómeno de Petro y la “Colombia Humana”

 

Gustavo Petro ha conseguido un alto posicionamiento por su brillante y valiente labor parlamentaria en denuncia de la corrupción, el narcotráfico y el paramilitarismo y por la experiencia en la Alcaldía de Bogotá con importantes logros sociales, en políticas de inclusión, apoyo a la diversidad y medidas ambientalistas, aunque se le señalan deficiencias en capacidad de gestión en algunos asuntos.

 
Álvaro Villarraga Sarmiento
 
Fundación Cultura Democrática
 
 

Asistimos a una coyuntura en estas elecciones presidenciales realmente histórica por varios factores. Al punto de inflexión histórica del paso de la guerra a la paz y el inicio de la fase posible de transición democrática, no obstante, la fuerte oposición al respecto, se agrega la despolarización anterior para dar paso a una competencia política abierta entre distintas posturas que representan las cinco candidaturas en juego. En este marco, se encuentran hechos como los volúmenes mayoritarios de apoyo hacia las vertientes progresistas, el alto peso del proyecto viable de la extrema derecha que aparece con un discurso moderado, pero así mismo la irrupción inesperada y por muchos insospechada de Gustavo Petro y el proyecto de la Colombia Humana, que denota no solo una creciente adhesión electoral sino una verdadera movilización ciudadana, social, étnica y popular a su favor. Cambia así la coyuntura y el panorama político, ante unas elecciones que pueden dar resultados sorprendentes y de alta incidencia en el curso del proceso político colombiano.

Entre la paz y las reformas democráticas
o la reversión de la paz y la defensa del estatus quo

Colombia ha vivido complejas situaciones e intensos conflictos de distinto orden, pero en los últimos años se abrió la coyuntura histórica de cierre de una guerra de cinco décadas entre el Estado y las guerrillas insurgentes y de búsqueda de superar la violencia política y el recurso a la confrontación bélica interna que ha imperado desde el poder estatal y los proyectos políticos por más de siete décadas, para iniciar una transición sustentada en reformas institucionales, políticas y sociales que den sustento a la construcción de la paz. Sin embargo, bien conocido es que desató una intensa disputa política interna entre el proyecto de la paz en curso y una oposición de todo tipo contra sus medidas y reformas.

En tal contexto, las campañas a la elección presidencial toman posición ante este asunto, pero también abren un debate programático que lo supera, de forma que tiende a cambiar de manera importante el mapa político y la relación de fuerzas. Así, se disputan de forma intensa el gobierno del país varios proyectos que de forma general pueden agruparse en dos tendencias: la de los candidatos del progresismo con propuestas democráticas, de consolidación de la paz, lucha contra la corrupción, beneficio social y defensa del medio ambiente. Y las opositoras al proyecto de la paz que salen en defensa del estatus quo, proponen políticas de beneficio al gran capital y los grandes propietarios, incluyen en sus alianzas a reconocidos agentes de la ilegalidad y la corrupción y, aunque lo maticen o escondan, agencian políticas de detrimento en las condiciones ambientales, sociales, laborales y productivas del conjunto de la población.

El panorama de las candidaturas presidenciales

La candidatura de Iván Duque es apoyada por la coalición de extrema derecha entre el partido Centro Democrático, parte del Partido Conservador y un sector de iglesias cristianas. Entre los aliados están algunos integrantes o apoyos reconocidos por nexos con la corrupción y la parapolítica. Es reconocido que esta candidatura es liderada por el expresidente y senador Álvaro Uribe, de forma que de lograr la presidencia será él quien realmente gobernará, hecho que se expresa desde ya en las formas de actuar y fijar posiciones por parte de este proyecto. Duque es un candidato con experiencia parlamentaria, pero ninguna en gobierno ni en administración y se descubrió que su hoja de vida acreditaba con falsedad supuestos posgrados en EEUU. Su temática central es la seguridad con sentido represivo, la retoma de las hostilidades de guerra con el ELN, el apoyo con alivios fiscales a los inversionistas y la revisión al acuerdo de paz con las Farc para buscar inaplicar o reversar sus principales medidas. Su profusa publicidad ha buscado proyectar una imagen amable y en sus discursos incorpora retórica demagógica sobre supuesto beneficio social o ambiental, sin coherencia con sus propuestas. Cuenta con la mayor favorabilidad en las encuestas, pero registra una tendencia a la baja en los últimos meses, de forma que podría registrar un respaldo electoral entre el 40% y el 30% de los electores.

La candidatura de centro derecha de Germán Vargas tiene apoyo de su partido Cambio Radical y la adhesión de parte del Partido Conservador, del Partido de la U y de algunos otros sectores gremiales y políticos. Varias de las vertientes integrantes de este proyecto tienen integrantes de reconocido nexo con la corrupción y la parapolítica. Al inicio de su campaña Vargas intentó disputarle el discurso y el espacio a la extrema derecha, incluido el rechazo al acuerdo de paz con las Farc, pero fracasó, de forma que se corrió para proyectarse como heredero de la postura del actual gobierno del presidente Santos, del cual fue su vicepresidente. Es representante de las élites políticas tradicionales, tiene experiencia parlamentaria, de gobierno y administrativa. Sus principales propuestas son la seguridad concebida como fortalecimiento de la represión, impuestos con sentido regresivo de alivio a los principales inversionistas, volver a la política antidrogas fracasada de erradicación forzada y fumigaciones, mantener la tendencia a la privatización en la salud y la educación y aplicación con reservas o de forma incoherente del acuerdo de paz con las Farc, a la vez que retomar las hostilidades de guerra con el ELN. En las encuestas su respaldo electoral aparece entre el 4% y el 6%, aunque se prevé que los respaldos de partidos políticos y de redes clientelistas tradicionales, podrían brindarle la posibilidad de una votación cautiva importante.

La candidatura de Humberto de la Calle expresa una posición progresista que enarbola la defensa del acuerdo de paz, siendo él quien lideró la negociación con las FARC por el gobierno nacional, tiene el respaldo institucional del Partido Liberal y la adhesión de Clara López, reconocida líder de la izquierda democrática que también estuvo vinculada como ministra de trabajo al presente gobierno. Humberto de la Calle tiene talante de estadista, participó en el proceso constituyente de 1991, ha sido ministro, comisionado de paz y vicepresidente; sin embargo, no ha sido propiamente líder político ni cuenta con mayor experiencia electoral. Entre sus propuestas está una reforma política, un plan de seguridad ciudadana para el posconflicto, un sistema tributario progresivo y medidas en salud y educación. En las encuestas aparece con bajo respaldo, entre 2% y 4%, posiblemente por el pago de dos costos políticos: el estar asociado al gobierno saliente que ha tenido y mantiene muy bajo nivel de apoyo ciudadano y ante la crisis, división e incoherencia en el apoyo del Partido Liberal, al cual le pesa la tradición clientelista y la pérdida progresiva de credibilidad.

La candidatura de Sergio Fajardo de la coalición Compromiso Colombia que sellaron su movimiento Compromiso Ciudadano, el Partido Alianza Verde y el Polo Democrático Alternativo. Representa un proyecto democrático progresista que alberga vertientes de izquierda y de centro, con simpatía entre sectores de trabajadores, clases medias y ciudadanía independiente. Adoptó un programa con énfasis en la lucha contra la corrupción en lo que incluye la valiosa actuación del Partido Alianza Verde con el liderazgo de Claudia López, quien es la fórmula vicepresidencial, que dio lugar a la recolección de más de cuatro millones de firmas para proponer un referendo con medidas contra la corrupción. En lo programático presenta énfasis en la renovación de la política bajo referentes éticos y de transparencia, el énfasis en la educación, medidas progresivas en lo social, el medio ambiente, la aplicación del acuerdo de paz con las Farc y el avance hacia la paz con el ELN. El candidato Fajardo tiene experiencia administrativa positiva con la alcaldía de Medellín y el departamento de Antioquia y la coalición le brinda un colectivo político y parlamentario valioso, a pesar de no mostrar mayor dominio de varios temas de la agenda nacional. Desde el año pasado tuvo un despliegue importante de simpatía ciudadana, pero las encuestas prevén un apoyo que luego decayó y aunque tiene expresión de recuperación registra alrededor de un 16% de posible votación en las encuestas.

La candidatura de Gustavo Petro del movimiento Colombia Humana y de la coalición y apoyo ofrecido por otras agrupaciones como la Unión Patriótica, el movimiento indígena MAIS y Fuerza Ciudadana. Representa un proyecto político emergido desde el centro democrático que proyecta una propuesta progresista de amplio espectro y contenido. Gustavo Petro ha conseguido un alto posicionamiento por su brillante y valiente labor parlamentaria en denuncia de la corrupción, el narcotráfico y el paramilitarismo y por la experiencia en la Alcaldía de Bogotá con importantes logros sociales, en políticas de inclusión, apoyo a la diversidad y medidas ambientalistas, aunque se le señalan deficiencias en capacidad de gestión en algunos asuntos. Su fórmula presidencial es Ángela María Robledo, académica y parlamentaria destacada del Partido Alianza Verde, muy comprometida con las actuaciones por la paz y los derechos humanos. Petro abogó sin resultados por un acuerdo y una consulta con las otras dos vertientes de centro izquierda y progresista.

El programa de la Colombia Humana destaca un cambio en el modelo de desarrollo para superar progresivamente la dependencia de la extracción petrolera y minera y dinamizar la diversidad productiva. La defensa del ambiente, del agua y el paso a las energías limpias. Destaca una política tributaria progresiva y el desestimulo a la gran hacienda ganadera improductiva, para propiciar el mercado que derive en el acceso a la tierra de los campesinos. Reforma política, de la justicia, en educación con compromiso a la gratuidad de la educación pública y en salud con énfasis preventivo y de supresión de las EPS y fortalecimiento de la atención estatal. La lucha contra la corrupción y sus redes mafiosas. Compromete la aplicación del acuerdo de paz con las Farc y el logro de la paz con el ELN. Su programa de gobierno tiene una visión mediata de construcción de paz, de pluralidad, diversidad, inclusión, superación de la desigualdad social, de la pobreza y logro de la reconciliación, a partir de la propuesta de lograr un Acuerdo en lo Fundamental. Tal acuerdo parte de la convocatoria a todos los sectores políticos y sociales, en búsqueda de consensos programáticos, de reformas y de convocatoria a una Constituyente. En las encuestas registra un ascenso creciente que lo aproxima a un respaldo electoral sobre el 30%, a la vez que sobresale su gran capacidad de convocatoria en las plazas públicas, con inmensa movilización social y ciudadana en su apoyo.

Cambio en el proceso político social
y en las agendas, ascenso de Petro y la Colombia Humana

El proceso político en Colombia ha sido particularmente intenso, dinámico y registra cambios importantes. Existió una fuerte polarización entre el gobierno de Juan Manuel Santos que consiguió en su segunda elección en 2014 una alianza entre el centro derecha que él representa y la gran mayoría de las vertientes de izquierda y progresistas, en una amplia convergencia en respaldo al proceso de paz en curso con las Farc, frente a la oposición de vertientes de derecha y extrema derecha lideradas por Álvaro Uribe y su partido Centro Democrático, en oposición al pacto de paz y sus medidas. Con la presente campaña electoral desde 2017 cambió el espectro político, la coalición de partidos de centro derecha a favor del gobierno y su compromiso con la paz se deshizo en la competencia electoral, de forma que Cambio Radical pasó a la oposición y parte del Partido Conservador. Por su parte, las vertientes más representativas de izquierda y centro izquierda retomaron una actuación independiente y de ruptura con el gobierno de Santos, ante las denuncias de corrupción reiteradas y en especial el caso de Odebrecht, que implica a los recientes gobiernos y sus campañas de elección, tanto de Juan Manuel Santos como de Álvaro Uribe. La brecha también se dio ante las agendas de lucha social y las inconsecuencias regresivas del gobierno, su política minera extractivista de arrasamiento ambiental y ante las propias inconsecuencias con las medidas de implementación de la paz y la ausencia de garantías efectivas, en medio del masivo asesinato de líderes sociales.

Este tipo de factores explican un nuevo contexto con tensiones y alinderamientos distintos en lo político y en los movimientos sociales, ambientales y étnicos en curso, que marcan el panorama de la contienda electoral presente. Si bien el asunto de la paz mantiene importancia estratégica y central en las apuestas políticas la agenda se diversificó y enriqueció. El rechazo a la corrupción generó movilización política y ciudadana y denuncias que cuestionan a fondo las formas de gobernar, de legislar, de hacer política y de realizar las campañas electorales, con gran eco en la ciudadanía. El tema ambiental dio lugar a la movilización ciudadana que ha conseguido reiterados éxitos en consultas ciudadanas locales contra proyectos mineros y de obras de infraestructuras comprometidas con el arrasamiento de fuentes de agua, ecosistemas y territorios fértiles, a la vez que los movimientos ambientalistas y animalistas convocan la movilización de las nuevas generaciones. La movilización social agraria y de empresarios medios se hizo intensa y desembocó en fuertes paros agrarios que evidenciaron el fracaso de las políticas gubernamentales mineras extractivistas y agroindustriales de exportación, con detrimento de la soberanía alimentaria y las economías campesinas, indígenas y afros. Por su parte, la significativa economía cocalera en el marco de diversas economías ilegales con anclajes territoriales de muy negativa repercusión, llevan a fuertes movilizaciones regionales de cultivadores y trabajadores cocaleros, en exigencia de condiciones hacia una sustitución viable y con garantías hacia formas productivas legales.

En estas condiciones la campaña electoral se enfrenta a una agenda amplia de asuntos relacionados pero diversos a resolver, lo cual no ha sido apropiado o lo es de manera parcial por las distintas candidaturas y sus campañas. En 2017 en un encuentro nacional de vertientes de izquierda y centro izquierda alternativa se discutía este cambio de situaciones y se abogaba a partir de allí por un proyecto unitario hacia un gobierno alternativo, sobre la base de cuatro ejes programáticos que llegaron a comprometer en una declaración conjunta al Polo Democrático, el Partido Alianza Verde, la Colombia Humana y otros sectores: 1. La defensa de la Paz. 2. El rechazo a la corrupción. 3. Las agendas sociales. 4. Defensa del medio ambiente contra el cambio climático y las políticas internas de detrimento. Sin embargo, la unidad entre estas vertientes no prosperó y asistimos al panorama referido en los énfasis que han adoptado las distintas candidaturas.

Pero el hecho más notable en el curso de esta campaña presidencial ha sido el despegue de una amplia movilización social y ciudadana desde el ámbito popular y los sectores medios principalmente, en favor de la propuesta de Colombia Humana y la candidatura presidencial de Gustavo Petro, presidente. Hechos significativos han sido el logro de casi tres millones de votos en la consulta del pasado 11 de marzo en competencia con el movimiento Fuerza Ciudadana que lidera Carlos Caicedo. La movilización espontánea, entusiasta, voluntaria y prácticamente sin recursos ni estímulos económicos o materiales de más de un millón de personas que se han congregado en ochenta plazas públicas, desbordadas en asistencia. Estas concentraciones han sido a la vez espacios pedagógicos de amplias explicaciones históricas, programáticas, contextuales y de dinámicas regionales y sociales por parte del candidato Petro, de forma que las multitudes han permanecido por varias horas con gran atención y en actitud de respaldo y alto compromiso con las propuestas presentadas. De tal forma, esta campaña ha conseguido una impronta que no logran ninguna otra, en el sentido de rebasar la adhesión partidista o a la candidatura para convertirse en una manifestación creciente de movilización ciudadana y social. Entre las expresiones de ello se han registrado movilizaciones espontáneas o concentraciones y demostraciones paralelas ante las otras campañas presidenciales, bajo el compromiso con la candidatura y el programa de la Colombia Humana, además de la gran movilización de mensajes de información y formas de adhesión conseguidas a través de las redes sociales y formas novedosas de comunicación, en lo cual también esta campaña supera con creces a las demás.

Por supuesto todo esto ha sucedido en medio de un intenso debate y de expresiones de pugnacidad ataques, descalificaciones y hasta atentados contra Gustavo Petro y las manifestaciones diversas de la Colombia Humana.  Desde sectores de poder, élites y parte de los contrincantes y contradictores políticos se ha señalado al candidato de la Colombia Humana como de “extrema izquierda”, “comunista”, “agresivo”, “violento”, “desinstitucionalizante”, etc. Petro procede del M19 que fue una guerrilla con ideología socialdemócrata, la cual pactó la paz y se reintegró a la vida civil, de forma que Petro se proyectó luego en proyectos de la izquierda democrática y civilista muy reconocidos y de amplia convergencia de sectores como han sido en la historia reciente la Alianza Democrática, el Polo Democrático Independiente, el Polo Democrático Alternativo y el movimiento Progresistas. Hace parte de la generación de vertientes políticas derivada a la vez de los pactos de paz de los noventa que contribuyó a gestar la Asamblea Nacional Constituyente que expidió la Constitución Política de 1991. En resumen, Petro y hoy la Colombia Humana, representan una vertiente de izquierda moderada que agencia un programa de amplia convergencia democrática progresista y con una propuesta de acuerdo nacional, hacia el logro de las transformaciones democráticas mínimas necesarias, en lo político, lo social y lo ambiental que demanda la actual coyuntura nacional, enmarcada en el proceso transición posa cuerdos y en el horizonte de la construcción de una “paz estable y duradera”.

El panorama y el ambiente político actual no es de polarización o de la polarización antes referida. Es el de la típica disputa política entre proyectos diversos que representan intereses y propuestas diversas. De fondo, insistimos, entre las posiciones de defensa del orden de cosas existente bajo las banderas de las derechas, con negación de la apertura democrática, de las demandas sociales y ambientales y con rechazo a la paz y sus compromisos de avance social e institucional progresistas, y de otra parte las vertientes de avanzada progresista que proponen el logro y consolidación de la paz y los cambios políticos, institucionales, sociales y de defensa del ambiente referidos. En un régimen democrática se trata de la existencia de garantías y reglas de juego claras y de controles efectivos, para que tales proyectos se diriman apelando entre otras figuras a la participación electoral. De hecho, están compitiendo tres candidaturas progresistas y comprometidas con el horizonte de paz, Colombia Humana, Compromiso Colombia y Partido Liberal, frente a dos candidaturas regresivas e inconsecuentes con la paz, Centro Democrático y aliados en cerrada oposición a la paz y los cambios asociados y Cambio Radical y aliados con las inconsecuencias al respecto referidas.

Resultados posibles en la elección presidencial del 27 de mayo

En estas circunstancias, es posible prever unos resultados de las elecciones presidenciales del próximo fin de semana, que podrían ser en los siguientes términos: Gustavo Petro con la Colombia Humana podría en su línea de ascenso y creciente movilización a su favor, no obstante la intensa propaganda de otros sectores en su contra, obtener entre un 30% y un 40% de la votación, lo cual podría significar una votación entre los siete millones, o en un cálculo muy optimista hasta los nueve millones que es la meta propuesta por la campaña, ante el llamado a los simpatizantes a triplicar los resultados de la consulta previa. Iván Duque con Centro Democrático y aliados a partir de su favoritismo, pero también de su reciente línea de descenso, podría estar en porcentaje y votación similar, del orden de los siete millones. Aunque con la mayor incógnita muchas voces advierten que Germán Vargas, aunque con poca adhesión ciudadana su “maquinaria” clientelista desde los tres partidos tradiciones aliados podría conseguir entre tres y cuatro millones de votos y registrar un porcentaje de ascenso entre el 15% y 18%. Sergio Fajardo con Compromiso Colombia con el potencial de los aliados y las simpatías ciudadanas puede estar sobre los tres millones de votos, con un porcentaje similar al anterior. Y Humberto de la Calle con el Partido Liberal y demás simpatizantes podría superar los dos millones de votos, con un porcentaje cercano al 10%. Este análisis ve improbable un triunfo en la primera vuelta, que se podría dar solo a favor de Petro con la posibilidad bastante lejana de su crecimiento electoral mucho más alto y de un descenso mucho más pronunciado de Duque, pues un triunfo en primera vuelta exige superar los diez millones de votos. Además, al igual que en la gran mayoría de las encuestas desde el año pasado, es posible que estos resultados mantengan el hecho de que las tres candidaturas progresistas sumadas estén por encima entre el 50% y el 60%, a la vez que las candidaturas de extrema derecha y derecha estén sobre el 40%.

En caso de requerirse segunda vuelta electoral presidencial lo previsible es la disputa entre Gustavo Petro e Iván Duque, de manera que los resultados serían inciertos y la disputa política bastante intensa. Gustavo Petro y Ángela María Robledo con Colombia Humana buscarán conseguir la sinergia, acuerdos o adhesiones de las otras vertientes progresistas, y también niveles de acuerdos con otros sectores incluso de la derecha, bajo la propuesta coherente de buscar un Acuerdo en lo Fundamental, el cual podrá ser garantía de gobernabilidad de amplio espectro y de logro de los cambios progresistas propuestos, aplicando una política amplia de acuerdos y convergencias no visto solo desde las agrupaciones políticas sino ante todo desde las bases sociales y ciudadanas. Por su parte Iván Duque, aunque podría intentar es difícil que logre la convergencia extrema derecha y derecha, dada su radicalidad contra el proceso de paz y los niveles de democratización que implica y el nivel de pugnacidad entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, que dificultaría igualmente este tipo de aproximación. Así, podría estar Colombia con la posibilidad de dar un paso hacia la modernidad, la diversidad política y la inclusión, revirtiendo incluso la tendencia en la región hacia la retoma de gobiernos por las derechas, para tener nuestra propia experiencia, con programa, políticas y planteamientos peculiares, del que sería el posible primer gobierno progresista proyectado desde vertientes políticas y sociales de las izquierdas en Colombia.

Edición 589 – Semana del 25 al 31 de mayo de 2018
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus