Caminando la propuesta de la otra universidad: academia militante con la verdad de la paz y la igualdad social

 

Pronto les avisaremos de la celebración de un homenaje conjunto, así como conocerán los resultados de la veeduría que solicitamos a partir de la votación de la consulta. Preparémonos todos, para honrar el resultado firme del trabajo libre y consciente de su utilidad, realizado durante 15 años, desde el mismo comienzo de esta obra promisoria y necesaria que le da sentido a nuestra vida en común.

 
Miguel Ángel Herrera Zgaib
 
Profesor asociado Ciencia Política, Director del Grupo Presidencialismo y Participación, Presidente de la IGS – Colombia, Aspirante a la decanatura de D y CP, UNal
 
 

Conocidos están los resultados generales de la Consulta para decanos en la Universidad Nacional de Colombia, brindados este jueves. Tod@s saben que ocupamos el cuarto lugar, conforme con las reglas existentes, que sabemos no son, ni tienen que ser democráticas. Habida consideración del tránsito resistido de la universidad de la guerra y para la guerra, a la universidad de la paz, por y para la paz, que volverá a ser votada este 27 de mayo en Colombia.

Como botón de muestra ahí tenemos a la vista los porcentajes que se informan, y que verificaremos, revisaremos en el reconteo de los votos depositados electrónicamente, y con sobresaltos el primer día.

Lo haré con el derecho que le asiste a cada uno de los candidatos en cualquier ejercicio electoral, así se trate de esta consulta que no tiene fuerza vinculante, como se sabe, pero sí, cómo no, derechos y obligaciones ciudadanas.

No tiene fuerza vinculante, aclaro, porque la designación la hará la rectoría de acuerdo con la reglamentación vigente que no es democrática, por supuesto; y no lo es desde 1971, cuando menos.

Primero, alegría y agradecimientos para tod@s

La satisfacción, el regocijo y el agradecimiento de mi parte y del grupo responsable de la campaña son inmensos, porque así lo es el compromiso que nació el 22 y 23 de mayo como fruto invaluable de su respaldo democrático inmediato al proyecto en curso de la academia militante con la verdad situada, de la autonomía individual y común, del pensamiento de ruptura, con la paz con “dientes sociales”, en lugar de prolongar la guerra.

En suma con la construcción de la Otra Universidad. Así nuestros compromisos, colegas, estudiantes, egresad@, empleados y trabajadores, padres de familia, no son menores desde hoy, sino mayores, como lo explicaré enseguida a la nación colombiana que empieza a renacer de los Acuerdos de Paz, los ya firmados y los por firmar en los siguientes meses.

Sabemos, y no lo dudo, que esta vez, en la Universidad Nacional, en nuestra Facultad, en particular, votamos por la reforma intelectual y académica, conforme a las reglas existentes, con el objetivo que se materialice de modo progresivo e ininterrumpido la igualdad con equidad, al interior de nuestra Facultad y de la Universidad como un todo.

Para que ello sea factible requerimos del gobierno democrático de nuestra magna institución, para que sea centro del saber plural, comprometida con la causa de los subalternos.

El nuestro es un proyecto distinto, diferente del que proponen los tres colegas que obtuvieron las mayores votaciones ponderadas. El proyecto que comparto es el que resiste tanto el envite de la universidad empresarial, agente de la pospolítica, como la llama Ranciére; como hace a un lado su extremo, la universidad de y para la guerra, que corresponde a la práctica Ultrapolítica.

Con el Estado Social, la Igualdad y la Democracia

La ruta local, nacional que seguimos es la de defensa de la paz pactada en La Habana y el teatro Colón. Fortalecida por la lucha por la igualdad social. Tal y como se consagra en el art. 13, de nuestra Constitución de 1991, que está en el centro del prometido Estado social y democrático de derecho que como lo reclaman los grupos y clases subalternas es una tarea inconclusa.

Así los prueban los debates presidenciales, y en particular, la única voz disidente, la del candidato Gustavo Petro en sintonía con el legado de Jorge Eliécer Gaitán, nuestro ilustre egresado de la Facultad de Derecho, autor de la tesis Las ideas socialistas en Colombia, y defensor de la paz hasta su inmolación en 1948.

Estoy, estamos con el Estado social, porque éste promete la igualdad social con la que está comprometida la Universidad Nacional desde su segunda refundación durante la presidencia de Alfonso López Pumarejo. Porque en la primera refundación, la de 1867, el nombre era otro, Universidad de los Estados Unidos de Colombia.

Entonces se pasó de la Universidad Central para la Gran Colombia, establecida por Bolívar y Santander con la Ley de 18 de marzo de 1826, a la universidad inspirada por el ideario ideológico liberal huilense Ezequiel Rojas, quien fundó el partido en 1848, a partir de su artículo, “La razón de mi voto”. Siguió los presupuestos del radicalismo, cuando en Francia los obreros reclamaron la república social, y fueron aplastados militarmente.

En Alemania, la revolución también fue derrotada, y en ella se forjaron los primeros destacamentos comunistas, con las orientaciones políticas de los jóvenes Carlos Marx y Federico Engels plasmadas en el Manifiesto Comunista (1848), a solicitud de la Liga de los Justos, heredera de la primera fase de la revolución francesa impulsada por el cuarto estado de Babeuf y Bounarroti. Hechos que se recrean, de cierta manera, con relativa fidelidad en la película “El joven Marx”, que recuerda los 200 años de su nacimiento en Trier.

Volviendo con la genealogía de nuestra universidad pública y estatal, Ezequiel Rojas era el rector escogido para presidir la universidad de los estados federados, que nacieron de la Constitución de Rionegro (1863). Pero, él declinó su nombramiento por razones de enfermedad grave en 1867, y al año siguiente murió.

En su lugar fue nombrado otro radical Manuel Ancízar, defensor de la injerencia de la religión católica en la educación pública, en desacuerdo con la tajante separación entre Iglesia y Estado, razón por la cual también renunció al poco tiempo. El proyecto quedó en cabeza del general Santos Acosta, y el civilista Samper Brush a la cabeza en el congreso, y vivió luego las vicisitudes del proyecto liberal, y de las guerras civiles internas.

Estas condujeron a la “regeneración conservadora”, reaccionaria. conducida por un ex radical, el cartagenero Rafael Núñez, y un doctrinante del conservatismo de raíz ibérica, Miguel Antonio Caro. Así pasamos a la universidad de la hegemonía conservadora que casi no gradúa de abogado a Jorge Eliécer Gaitán, quien siguiendo a otro mártir, al general Rafael Uribe Uribe, quien hizo las paces en la Guerra de los mil días, se hizo eco de las ideas del socialismo de estado, injertándolas en el árbol del liberalismo; a la vez que tomaba distancia del comunismo criollo de Luis Tejada, con quien polemizó al interior de la generación de Los Nuevos, por reclamarse modernos.

Tal y como lo había hecho la Convención del partido reunida en Ibagué, presidida por el general Benjamín Herrera, y de la cual se desprendió el proyecto contestario de la Universidad Libre bajo la batuta del abogado, pedagogo y sociólogo César Tulio Rodríguez.

A construir en común la nueva hegemonía

Con la legitimidad conseguida con el resultado de la segunda votación en números absolutos, en la disputa por el proyecto de la educación superior gratuita, y la reforma académica, intelectual y moral de la nación colombiana, continuamos la propuesta de recuperar con todos nosotros la Otra Universidad.

A reformar nuestra Facultad en los puntos acordados, derivado de los debates programáticos, los dos que sostuvimos públicamente, y en las gradas de nuestro edificio que amenaza ruina, y cuya estructura interna refleja la pedagogía magistral del siglo XIX, transplantada anacrónicamente al siglo XX.

Estos debates, incluyen, en primera línea, como se dijo en el cierre, la lucha consecuente por la creación e implementación de un gobierno democrático para la Nacho que no tenemos desde 1971. Para lo cual requerimos de una constituyente educativa, como parte de la Constituyente Social que reformará la Constituyente de 1991, para dar cumplimiento a la promesa del Estado social de Derecho, la igualdad social, tal y como está plasmada en el artículo 13 de la Constitución vigente.

Para parafrasear al liberal Darío Echandía, el ministro de gobierno de la reforma liberal de Alfonso López Pumarejo, se trata de romperle otra vértebra al orden autoritario y elitista que se reproduce todavía en el plano de la sociedad civil y la sociedad política, las así llamadas superestructuras complejas que siguen reproduciendo y resguardando privilegios coloniales. Así lo recuerda el profesor y filósofo Rubén Jaramillo, y lo soslaya el filósofo e historiador Jorge Orlando Melo, en su recién publicada y publicitada Historia mínima de Colombia.

Por último, muchas gracias a tod@s los que se pusieron la doble camiseta de la Autonomía y la Academia Militante, y nos acompañan en el necesario tránsito de la legitimidad de la universidad liberal nacida y sumergida en la guerra social, a la nueva hegemonía de la universidad democrática de la autonomía plena, casada con el logro de la igualdad social que ajusta cuentas en el plano de las ideas, la ciencia y los saberes sociales que liberan.

La campaña apenas comienza, con la mínima participación impuesta en la contrarreforma modernizadora, después de la derrota de 1971, impuesta cum manu militarii. Esta es la representación estatuida, y es la que tenemos que transformar, juntando las luchas de 1918, 1971 y 2011.

Nosotros, quienes enarbolamos hoy la causa de la Otra U, la universidad de la resistencia subalterna, de la liberación de la guerra desde 2008, con la iniciativa del Seminario Internacional Gramsci, en cambio, impulsamos y reclamamos desde ya la más amplia participación directa y regular.

Apoyo a la Reforma Social, Educativa y Universitaria de Gustavo Petro

Esta reforma democrática se logrará en franca lid, a través de una constituyente educativa que transforme la educación pública nacional a todos los niveles. Tal y como lo expresa con relativa solvencia el programa presidencial que esgrime y explica el candidato Gustavo Petro, en las plazas y recintos públicos.

Es el reformador social por el que votaremos varios millones de colombianos frente a las amenazas de continuidad de la guerra social en lo interno, y la pospolítica mercantil de “ser pilo paga”, del elitismo disfrazado de piel de oveja, en lugar de la universalidad de acceso a la educación pública superior que impide la autonomía integral de los grupos y clases subalternas en el campo de la educación, la ciencia, la tecnología y la cultura.

Pronto les avisaremos de la celebración de un homenaje conjunto, así como conocerán los resultados de la veeduría que solicitamos a partir de la votación de la consulta. Preparémonos todos, para honrar el resultado firme del trabajo libre y consciente de su utilidad, realizado durante 15 años, desde el mismo comienzo de esta obra promisoria y necesaria que le da sentido a nuestra vida en común.

¡Viva la U, Viva la U! Viva la Nacho democrática, autónoma, comprometida con la Paz integral de Colombia.

Edición 589 – Semana del 25 al 31 de mayo de 2018
   
 
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