La ciudadanía es la
protagonista de estas elecciones

 

Este es el momento de la ciudadanía en el que puede lograr un cambio de rumbo del país y la continuidad de la construcción de paz. Debe seguir siendo protagonista de estas elecciones y votar sin miedo y con convicciones por sueños.

 
José Luciano Sanín Vásquez
 
Director Corporación Viva La Ciudadanía
 
 

Análisis de resultados de la primera vuelta

Los procesos electorales de este año han permitido avances muy significativos para la democracia, y esto ha sido posible sin lugar a dudas como uno de los impactos del proceso de Paz. Hemos tenido las primeras elecciones en 50 años sin riesgos por constreñimiento de parte de los grupos guerrilleros, el Acuerdo de Paz con las Farc y el cese al fuego unilateral con el ELN lo permitieron. Además, han sido las elecciones más vigiladas y con mayor cantidad de medidas de control.

El gran ganador de la primera vuelta fue el protagonismo de la ciudadanía, construyendo instrumentos y espacios para conocer y diferenciar las propuestas y para alentar la participación de millones de ciudadanos, lo que produjo dos resultados importantísimos: el aumento sostenido de la participación electoral y una mayoría del voto de opinión expresado en unos históricos resultados de las fuerzas alternativas, cercanos al 50% (Colombia Humana y Coalición Colombia)

1-Aumentó significativamente la participación electoral

Creció mucho la participación electoral, se ubicó en casi 54%,14 puntos más en comparación de la primera vuelta presidencial del año 2014 y en número absoluto de votos, casi 7 millones más (de 13 a 20 millones). Creció 4 puntos más, algo así como 1,2 millones en comparación con las elecciones de Congreso del 11 de marzo de 2018.

Se destacan en ese crecimiento de manera especial Bogotá donde la participación se ubicó en 65%, 11 puntos por encima del promedio nacional que estuvo cerca del 54% y un crecimiento de 17 puntos en comparación con la primera vuelta presidencial de 2014, del 48% al 65%, y cerca de 1,2 millones más que en el 2014. También se destaca Antioquia con una participación del 55%, 13 puntos por encima de la primera vuelta presidencial de 2014, alrededor de 800 mil votos nuevos.

La hipótesis más probable es que se trata de voto joven, de una nueva cohorte de ciudadanía que entra a la vida electoral gracias al intenso proceso de politización que ha significado la discusión e implementación del Acuerdo de Paz. Existe un vínculo directo entre incremento de la participación y ampliación de la democracia colombiana en general, y de las posibilidades de las opciones de cambio democrático en particular.

2-El voto libre, por la paz y por los cambios sociales empieza a ser mayoría

El voto libre, por la paz y los cambios sociales fue la mayoría en estas elecciones, si sumamos los votos por Petro, Fajardo y De la Calle suman 9.840.130 y la suma de Duque y Vargas Lleras es de 8.977.533.

Dado el último comportamiento electoral (parlamentarias y presidenciales), se puede colegir que la votación por partidos tradicionales ha llegado a un tope de alrededor de 9 millones en presidenciales y 10,7 millones en Congreso y si se suman 800 mil de cristianos (del MIRA y Somos Libres), llegaría a 11,5 millones, el resto es voto libre, lo que podría llevar a concluir que se puede ganar unas elecciones en Colombia sin maquinaria.

3-Los resultados refuerzan la expresión del pluralismo político

Los casi 20 millones de personas que votaron optaron por cinco candidatos, que hacen parte de tres grandes corrientes políticas, la derecha, la izquierda y el centro, siendo este último, sus votantes y en parte sus principales líderes, los que determinen de acuerdo con sus decisiones, los resultados de la segunda vuelta.

Iván Duque logra articular una fuerte alianza de derechas que además del Centro Democrático, incluye, al Partido Conservador, el Liberal, Cambio Radical, un sector mayoritario de los cristianos, y partes importantes de las maquinarias del Partido de la U, alianza que ganó en 23 de los 32 departamentos sacando una gran ventaja en Antioquia, la zona cafetera y los Santanderes.

La derecha radical agrupada alrededor de la candidatura de Iván Duque, y no el centro derecha como la denominan algunos analistas, sumó 1,6 millones de votos más de los que sacó en la consulta del 11 de marzo (5.960.612 votos válidos en la consulta y 7.569.693 en la primera vuelta presidencial), lo que se explica en parte por el apoyo del MIRA y Somos Libres y una parte importante de la maquinaria del Partido Conservador, CR, de la U e incluso del Partido Liberal como dijimos arriba. El 18% de estos votos los obtuvo en Antioquia. La pregunta es ¿qué más puede sumar?

Para lograr sumar en la segunda vuelta Duque a puesto de su lado a todas las maquinarias políticas tradicionales y reformula su discurso señalando que es el candidato que puede unir al país (tomándose la bandera de Fajardo), que recoge las propuestas Vargas Lleras, moviéndose hacia el “centro político”, poco creíble, pero al que le sirven varios medios de comunicación e incluso generadores de opinión que desligan a Duque de las ideas y las prácticas políticas del Uribismo, que lo catalogan como una figura política moderna e intachable y empiezan a dar por hecho incontrovertible que Duque le ganará a Petro el 17 de junio.

Gustavo Petro, logra articular a progresistas, UP, Maís, Fuerza Ciudadana, un sector del PDA e incluso algunos sectores de la Alianza Verde, liberales y conservadores, concentrando su principal votación en el Caribe, Bogotá y Pacífico consiguiendo la cuarta parte del electorado, y pierde con muchísima distancia en Antioquia, la zona cafetera y Santanderes.

La coalición de la Colombia Humana sumó 1,5 millones de votos más de los que sacó en la consulta del 11 de marzo, pasó de 3.364.309 votos en la consulta del 11 de marzo a 4.851.254 votos en la primera vuelta.

Gustavo Petro está haciendo intentos por acercar a las fuerzas políticas de la Coalición Colombia y del Liberalismo, incluso sectores del Partido de la U y del Partido Conservador, que temen con razón, que un gobierno del Uribismo eche por la borda el proceso de Paz y reedite prácticas autoritarias y de violación de los Derechos Humanos.

Sergio Fajardo, con la Coalición Colombia (Compromiso Ciudadano, Alianza Verde y PDA) consiguió repuntar en las últimas semanas con un significativo e importante voto de opinión en Bogotá, Santanderes, Valle y Boyacá, obteniendo 2,5 millones de votos más de los que sacaron sumados los tres en las elecciones del 11 de marzo pasando de 2.053.796 a 4.589.696 votos. El mayor crecimiento logrado entre los candidatos en contienda. Una candidatura que representa casi una cuarta parte del electorado que se siente representado con su propuesta de modernización tranquila, sin sobresaltos.

4-Los riesgos de fraude fueron limitados

La gran movilización de las campañas políticas con la presencia de cerca de 200 mil testigos electorales, la importante presión realizada por los partidos políticos y por la MOE para que se hicieran transparentes los resultados, limitaron de manera importante los riesgos de fraude.

Sin embargo, la compra de votos, la presión del voto a contratistas del Estado y a trabajadores de las empresas, así como la financiación y gasto desmedido, siguen incidiendo y pueden ser determinantes en los resultados electorales. No se ha conjurado el riesgo de fraude y la reforma al sistema electoral sigue siendo una urgencia.

5- A las dos opciones para segunda vuelta se puede sumar una tercera

A) De un lado Iván Duque promete: i) no implementar los compromisos sustantivos del Acuerdo Final (Reforma Rural Integral, Sustitución de Cultivos, Apertura Democrática) y reformar la Justicia Transicional contemplada en el Acuerdo, lo que frustraría las posibilidades de implementarlo; ii) romper la Mesa de Negociación con el ELN; iii) reformar la constitución para establecer una Corte Única y de paso acabar con la Corte Constitucional y la JEP y limitar la tutela; iv) profundizar el modelo de desarrollo que genera desigualdad y conflictos intensos con el medio ambiente; v) una agenda centrada en la noción tradicional de familia pactada con los grupos cristianos que implicaría el recorte de los derechos civiles y afectaría de manera desmedida a las mujeres y a la diversidad sexual.

Duque, y es bueno no olvidarlo, representa ante todo y, primero que nada, a los sectores más conservadores de la sociedad, inclusive más allá de la coalición de partidos construida y dirigida por Álvaro Uribe, quien sin embargo es el gran director de esa orquesta y el personaje con la fuerza suficiente para definir su rumbo. El total de votos del CD en las elecciones del 11 de marzo fue de 2.513.320, de los cuales Álvaro Uribe sacó 875.554.

Duque de cumplir su programa realizará un desmonte de aspectos cruciales de la constitución de 1991(equilibrio de poderes, garantía de los derechos), propiciará un retorno a la constitución de 1886, lograría el cierre de la oportunidad de construir la paz, y la limitación de los derechos civiles.

B) Del otro lado Gustavo Petro, se ha comprometido con: i) cumplir el Acuerdo de Paz con las FARC; ii) mantener la negociación con el ELN; iii) construir y gobernar con una colación pluralista que le de sostenibilidad a los cambios; iv) combatir las economías ilegales y los grupos sucesores del paramilitarismo; v) inducir cambios en los ejes del modelo de desarrollo que lo hagan más productivo, incluyente y sostenible; vi) gobernar sin transacciones que impliquen clientelismo y corrupción; vii) la universalidad e integralidad de los derechos humanos.

C) Varios actores políticos han definido votar en blanco, que valga decir, es un derecho y es totalmente legítimo, pero que no tendría ningún efecto en la segunda vuelta, por mandato expreso de la ley, aunque obtuviera el 50% de los votos, pero le quitaría posibilidades de manera principal a la candidatura de Gustavo Petro, en la medida que la candidatura de Iván Duque ha conseguido juntar todas las maquinarias políticas tradicionales.

Este es el momento de la ciudadanía en el que puede lograr un cambio de rumbo del país y la continuidad de la construcción de paz. Debe seguir siendo protagonista de estas elecciones y votar sin miedo y con convicciones por sueños.

Edición 590 – Semana del 1º al 7 de junio de 2018
   
 
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