Un acuerdo sobre lo fundamental

 

Creo que es muy poco probable que la candidatura de Gustavo Petro se vea favorecida en la segunda vuelta con un gran endoso de votos del sector fajardista, pues Sergio Fajardo es demasiado tibio frente a algunas posturas de país que tiene la Colombia Humana y prefiere estimular la abstención política.

 
Héctor Alonso Moreno
 
Profesor Asociado, Universidad del Valle,
Doctor en Ciencia Política Universidad de Granada (España)
 
 

Terminado el proceso electoral de la primera vuelta lo primero que hay que decir es que las tendencias de las encuestas se confirmaron en las urnas. El triunfo de Duque, con 7.569.693 votos se preveía, lo mismo, que el segundo lugar de Gustavo Petro con 4.851.254 votos. Ambos representan dos visiones de país y formas diferentes de lectura de lo que ha sido la historia política colombiana; no solo en lo que tiene que ver con el proceso de paz, asunto fundamental; sino también, ambos tienen programas diferentes frente a temas de economía, relaciones internacionales, el modelo de desarrollo el país, la salud, el tema pensional, educativo etc.

En Iván Duque se articula el viejo país político con las prácticas clientelares, tramposas, corruptas y tradicionales de hacer la política, y Gustavo Petro representa una nueva forma ciudadana de hacer la política con transparencia y ética pública. Duque consolido el primer lugar y es muy probable que se confirme su liderazgo y sus mayorías electorales en la segunda vuelta, sino se trabaja por parte de Petro por ampliar la coalición de la Colombia Humana con otros sectores a partir de un acuerdo sobre lo fundamental que permita abrir el país hacia un gobierno de transición política en favor de la paz con justicia social.

La gran novedad del proceso electoral lo constituyo la importancia de la franja de centro que logro consolidar de manera exitosa Sergio Fajardo. A la gran coalición Colombia le falto un tinto con otros sectores alternativos para cambiar la historia política del país; pues la presencia de fajardo en la segunda vuelta en una disputa con Duque habría puesto a Fajardo también en posibilidades muy reales de derrotar a Duque. Al viejo país lo salvo, en esta ocasión, la juventud atractiva del candidato Duque, que sirvió para ocultar el pasado criminal y nefasto del uribismo, apoyada su imagen en las maquinarias parlamentarias tradicionales; e igualmente, contribuyó la división del centro izquierda y sectores democráticos y liberales que no lograron una unidad de la política alternativa. Los resultados electorales de la primera vuelta de todas maneras nos muestran que se inicia, indiscutiblemente, un declive de la política tradicional que tendrá sus resultados concretos de manera exitosa a partir de la disputa por el poder local del próximo año.

El gran triunfo de Fajardo, aparte de consolidar el centro del espectro político, determino un punto muy alto para la disputa del poder local en las próximas elecciones de alcaldes y gobernadores. Bogotá será una plaza casi segura si se unen los sectores alternativos, lo mismo que importantes ciudades del caribe y del sur occidente del país. Igualmente, el triunfo de Fajardo con los 4.589.696 votos permitió consolidar la idea de que Colombia es un país pluralista políticamente, y que la disputa por el poder político tiene una gran franja de centro que quiere cambiar con sus votos la historia de lo que ha sido la práctica y el ejercicio de la política en Colombia en los últimos sesenta años. La gran bandera de la lucha contra la corrupción, contra el clientelismo, contra el viejo país, contra las nefastas maquinarias políticas, burocráticas y tradicionales; y por la defensa del proceso de paz, dio sus resultados.

Gustavo Petro, logro unas nuevas mayorías en regiones como la Costa Atlántica y el Sur del país que, de consolidarse de manera orgánica, también tendrán una posibilidad de disputar el poder local por parte de la Colombia Humana.

Creo que es muy poco probable que la candidatura de Gustavo Petro se vea favorecida en la segunda vuelta con un gran endoso de votos del sector fajardista, pues Sergio Fajardo es demasiado tibio frente a algunas posturas de país que tiene la Colombia Humana y prefiere estimular la abstención política; y además, ese centro del espectro político que pregona fajardo es demasiado variopinto. Solo se prevé que sectores políticos orientados por el Polo Democrático y sectores de izquierda tradicional, democráticos y profundamente anti uribistas, motiven un traslado de sus votos orgánicos y militantes hacia la Colombia Humana.

Ahora bien, a mediano y largo plazo la alianza de estos sectores de la gran coalición Colombia con la Colombia humana, con sectores liberales, de la U, y aun de cambio radical; y motivando a los abstencionistas a partir de un acuerdo sobre lo fundamental hacia una transición política del país, permitiría avanzar y fortalecer una unidad alternativa, que incluso se articule en ciertas regiones para ganar alcaldías y gobernaciones en el 2019, como quiera que a nivel regional es más fácil articular las agendas de la política popular.

De tal manera, que en el partidor político hacia la segunda vuelta irán Duque y Petro; y el camino del cambio político y de la renovación en Colombia no se definirá, por ahora, en las próximas elecciones presidenciales, salvo que se logre ampliar la coalición alternativa a partir de definir unos acuerdos mínimos de un proyecto político de largo aliento para el futuro del país. Lo que, si se puede asegurar, es que, pasada la segunda vuelta, y electo el nuevo presidente de los colombianos, se iniciara un proceso de profundización del debate político y de movilización social en el país por mayor democracia y se articularan las fuerzas políticas más afines a los cambios democráticos que se requieren, para disputar con mayores garantías las elecciones parlamentarias y presidenciales del año 2022.

Lo de Petro es histórico; superó la votación tradicional de la izquierda en Colombia y la puso en el partidor hacia el solio de Bolívar a partir de una gran coalición de centro que seguro, de no triunfar ahora, empezara a forjarse desde la disputa por el poder local el año próximo. Su extraordinaria votación lo consolida, por ahora, como el nuevo senador de la República, jefe de la oposición política; de acuerdo con lo dispuesto por el nuevo estatuto de la oposición.

Edición 590 – Semana del 1º al 7 de junio de 2018
   
 
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