Que la polarización
no alimente el abstencionismo

 

Algo cierto es que 49.799.871 de colombiano/as, fuente DANE 2018, no podemos pensar igual y eso está bien, lo que no está bien es que nuestras diferencias nos lleven a una radicalidad que no nos deje actuar y mucho menos votar, sobre todo ahora por las dos únicas opciones que tenemos.

 
María Angélica Hernández Guzmán
 
Asesora – Estrategia de Comunicación Corporación Viva la Ciudadanía, Magíster en Comunicación, Cultura y Ciudadanías Digitales
 
 

El Instituto Interamericano de Derechos Humanos en 1.998 definió el abstencionismo como: “la no participación en el acto de votar de quienes tienen derecho a ello”.

Colombia vive en una alta polarización que se puede ir transformando en un riesgo debido a la competencia destructiva en que nos estamos debatiendo: insultos, miedos, emociones diversas, etc., y el riesgo es alimentar el abstencionismo. En diálogo con un grupo de oyentes de la red de emisoras comunitarias de Bogotá, entre edades de 23 a 32 años, manifestaban: unos tener claridad en su voto para la segunda vuelta presidencial, otros, la mayoría, prefieren dejar la decisión en manos de los “verdaderos Petristas y los verdaderos DUribistas” aquellos que en la primera vuelta votaron por dichos candidatos y sus propuestas, esto último es el resultado del debate álgido que vivimos como ciudadano/as, unos tratando de convencer a otros, otros a no dejarse convencer y los demás afirmando que un Voto en Blanco en esta oportunidad “cómo la gente está diciendo que no sirve para nada”, “entonces qué más da si se vota o no… que la segunda vuelta se la disputen entre ellos”.

Desde hace más de 40 años el sistema electoral colombiano evidencia abstencionismo sin importar lo que esté en riesgo, sin importarnos que lo que fortalece a un país es la participación política. Según Juan Fernando Londoño, exviceministro y politólogo, asegura que “el abstencionismo se presenta desde el Frente Nacional, un período donde los votantes empezaron a perder la fe en las instituciones y desde ahí no ha logrado recuperarse”. Y si hablamos de más causas, lo/as colombiano/as manifiestan desconfianza de la clase política, de las instituciones electorales, y no cree que su voto contribuya a cambiar la realidad del país, muestran apatía si deben invertir tiempo para informarse y no quieren entrar en una especie de conflicto con quien no piense de la misma manera por lo tanto la suma de todo esto se calcula y arroja como resultado la decisión de abstenerse. La siguiente tabla muestra las razones relacionadas con el abstencionismo electoral por apatía.

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Algo cierto es que 49.799.871 de colombiano/as, fuente DANE 2018, no podemos pensar igual y eso está bien, lo que no está bien es que nuestras diferencias nos lleven a una radicalidad que no nos deje actuar y mucho menos votar, sobre todo ahora por las dos únicas opciones que tenemos. Miren un ejemplo del diario vivir en redes sociales.

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La competencia que estamos viviendo se presta para que sea más importante el pugnar que las mismas propuestas y programas de los candidatos. Como dije, pensar diferente es bueno, e insisto, lo malo es bloquearse de manera permanente, es ser pragmático ante una decisión de la que sólo uno mismo es responsable, del no tener la madurez electoral suficiente para elegir, para cumplir y votar, sea para bien o sea para mal, sea para que sí o para que no, sea para quien quede. La Registraduría Nacional del Estado Civil asegura que en Colombia hay 36 millones de personas aptas para votar y en la primera vuelta un 53.3% cumplió con su voto, un equivalente de más de 19.6 millones de votantes. Se espera que el restante de ese porcentaje suba, aumente considerablemente.

Las plataformas digitales han facilitado la pedagogía electoral a través de muchas campañas, por ejemplo #NoBoteElVoto instrumento comunicativo y pedagógico que nos alienta a conocer y debatir lo que cada candidato nos ofrece, su fin es motivar a nuevos y jóvenes electores. Este tipo de iniciativas aparecen porque es de los tantos retos que llevan sobre sus espaldas las organizaciones de la sociedad civil y es trabajar por la educación, la cultura política, tarea nada fácil y que llevará un muy largo tiempo en el país para contrarrestar precisamente la abstención.

Que los temas críticos como las Farc, ELN, Acuerdo de Paz, corrupción, los de izquierda, los de centro, los de derecha, etc., no nos lleven a la división, a la radicalización, a que nos mamertiemos unos a otros. Unámonos y votemos por defender derechos: educación, salud, para que se cumpla lo que ya estipuló la Constitución del 91. ¡Vote!, repito, sea para bien o sea para mal, sea para que sí o sea para que no, sea para el quede. ¡Vote!, No Bote El Voto, Vote Bien, Pilas con su Voto.

Edición 591 – Semana del 8 al 14 de junio de 2018
   
 
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