La propuesta de reducirle el impuesto
a las empresas no es justa

 

De acuerdo con las declaraciones de renta que publica la DIAN, son varios los sectores en donde los gastos administrativos de venta y operación contribuyen en gran medida a erosionar la base gravable del impuesto. ¿Esos gastos son realmente necesarios para ser competitivos o simplemente son una elusión a efecto de repudiar el pago del impuesto?

 
Jorge Espitia
 
Profesor Universitario
 
 

En el campo tributario, una de las propuestas del candidato presidencial Iván Duque es la reducción de los impuestos a las empresas del sector privado para que generen empleo. En estas líneas se muestra la alta concentración del ingreso y de la riqueza en las 1000 empresas más grandes del sector real; y lo injusto que resulta una propuesta como esta, que a toda costa viola el principio de justicia tributaria, expresado por la Corte Constitucional, donde se obliga a tener un sistema fiscal justo, inspirado en los principios de igualdad, progresividad, equidad horizontal y vertical, entre otros; además de resultar contradictorio con la propuesta de aumentar el gasto en el campo colombiano para cerrar las brechas. Además, se muestra que la proporción de los impuestos, respecto a los ingresos, es mayor en los asalariados que en las empresas (4.4% vs. 1.3%).

La Superintendencia de Sociedades publicó los resultados financieros de las 1000 empresas más grandes del sector real de la economía en 2017, los cuales se resumen a nivel sectorial en el Cuadro 1.

uno

De este grupo de empresas cabe señalar:

- Cuando se clasifican esas 1000 empresas por macrosector se tiene que el 30.3% pertenece a la industria manufacturera; el 28.8% al comercio; el 24.8% a los servicios; el 6.8% a la minería; el 5.9% a la construcción y el 3.4% al sector agropecuario.

- Los ingresos operacionales crecieron 5.98% al pasar de $566.4 billones en 2016 a $600.2 billones en 2017. El macro sector que tuvo un mayor crecimiento fue el minero (21.85%) al pasar de $110.9 billones en 2016 a $135.2 billones en 2017 (Gráfico 1). Entre las entidades que contribuyeron a este crecimiento se encuentran: Ecopetrol (47%); la Refinería de Cartagena S.A. (11%); Meta Petroleum Corp Sucursal Colombia (8%); C.I. Trafigura Petroleum Colombia S.A.S. (6%); Drummond LTD (4%).

- Las ganancias aumentaron un 14.36% al pasar de $39.2 billones en 2016 a $44.9 billones en 2017. El mayor crecimiento se dio en el sector minero (261.46%) al pasar de $4.0 billones en 2016 a $14.6 billones en 2017 (Gráfico 2). Ecopetrol y la Refinería de Cartagena S.A contribuyeron en el 72% a este crecimiento. El sector agropecuario fue quien presentó mayores pérdidas (47.49%).

- El patrimonio agregado de estas 1000 empresas aumentó en 10.72% al pasar de $474.2 billones en 2016 a $525.0 billones en 2017. Este resultado lo explica el mayor crecimiento que tuvieron los activos (8.39%) respecto al de los pasivos (5.65%). Todos los sectores presentaron un aumento en sus pasivos excepto el minero (Gráfico 3).

dos

La distribución del Ingreso

En el gráfico 4 se presenta la curva de concentración de Lorenz de los ingresos operacionales como del patrimonio, de 2016 y 2017. En la superposición la diferencia visual es mínima, lo cual es indicativo de la no existencia de cambios importantes en la concentración del ingreso y de la riqueza de estas 1000 empresas.

Los resultados muestran que, en 2016, el 1 por ciento de estas 1000 empresas concentraban el 19.53% del total de los ingresos operaciones y, para 2017, el aumento fue de 1.23 puntos porcentuales, es decir, el 20.77%.

El 10% de las más grandes empresas en 2016 concentraban el 51.90% del Ingreso, y para 2017 este valor fue del 52.42%.

De igual manera, el 10% de las mil empresas de menores ingresos tenían el 1.72% del ingreso en 2016 y paso a concentrar el 2.21% en 2017.

De acuerdos con lo anterior, el coeficiente de Gini resultante paso de 0.59854085 en 2016 a 0.59522932 en 2017.

Concentración de la Riqueza

Respecto al patrimonio de estas 1000 empresas, llama la atención que el 3,5 por ciento de ellas reportan un patrimonio negativo, lo que quiere decir que sus pasivos fueron superiores a sus activos (Cuadro 2).

tres

Respecto al patrimonio, los resultados muestran que para 2017 el 1% de las 1000 empresas concentran el 33.9% de él; el 10% el 79.8% y, el 10% “menos rico”, el 0.14%. Estas mismas agrupaciones concentraban en 2016 el 33.3%, el 79.4% y el 0.13%, respectivamente.

En cuanto al peso que representa el impuesto sobre la renta y complementarios en el total de ingresos operacionales este es inferior al 5%; y en varias de ellas el porcentaje de los costos financieros, los gastos administrativos y de ventas, respecto a sus ingresos, es muy superior a este valor. En otras palabras, las ineficiencias administrativas de las empresas se soportan con los impuestos que deberían pagarle al Estado si realmente fueran eficientes.

De acuerdo con las declaraciones de renta que publica la DIAN (Cuadro 3. Ver al final)) son varios los sectores donde los gastos administrativos de venta y operación contribuyen en gran medida a erosionar la base gravable del impuesto. ¿Esos gastos son realmente necesarios para ser competitivos o simplemente son una elusión a efecto de repudiar el pago del impuesto? Las ineficiencias productivas privadas no se deben pagar con los impuestos de los colombianos, pues ellos son para atender las demandas de la ciudadanía.

Adicionalmente, es claro que los impuestos que pagan las empresas no tienen un peso significativo e importante en sus estados financieros y tampoco son una restricción para generar empleo.

En el gráfico 4 se observa que los impuestos que pagan las empresas son el 1.3% de sus ingresos, mientras que para los asalariados esta obligación representa el 4.4%. Este hecho es bastante relevante y aparece como una constante en nuestro sistema tributario, por lo cual, la propuesta de reducirles aún más los impuestos a las empresas resulta ser claramente injusta con los asalariados y la ciudadanía en general.

cuatro

cinco

Finalmente, los cambios en el comportamiento de las curvas de Lorenz entre 2016 y 2017 para el patrimonio son muy leves, de ahí que el coeficiente de Gini presente diferencias mínimas: En 2016 el coeficiente de Gini fue de 0.84610619 y para 2017 de 0.84645703.

En suma, es fácil concluir que, en las 1000 empresas más grandes del sector real, existe una mayor concentración en los patrimonios que en los ingresos; y, en el año 2017 esta situación se profundizó (Gráfico 5). De igual manera, se observan ineficiencias administrativas que se contabilizan a efecto de erosionar la base gravable del impuesto sobre la renta y, por esta vía, repudiar y eludir su pago. Además, se tiene que el porcentaje del impuesto respecto a los ingresos para las Personas Jurídicas, es una proporción mucho menor de lo que representa para los asalariados (1.3% vs. 4.4%). Esta es una situación realmente injusta.

seis

Edición 591 – Semana del 8 al 14 de junio de 2018
   
 
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