En Colombia están pasando cosas

 

Los resultados de la primera vuelta evidencian un momento de dificultad para los partidos, candidaturas y las formas tradicionales de la política en los certámenes electorales. Las disputas y acuerdos entre los de siempre, hoy se ven confrontados por un movimiento masivo y multicolorido de respaldo a Gustavo Petro y Ángela María Robledo.

 
Leyder Perdomo
 
Corporación Viva la Ciudadanía – Regional Antioquia
 
 

Con los resultados de la primera vuelta presidencial del pasado 27 de mayo, fue evidente y ha sido suficientemente resaltado el incremento de la participación electoral. En el país hubo un incremento de casi el 13.29% en el número de personas que participaron de las elecciones presidenciales, lo que equivale a un incremento de dos millones, seiscientos nueve mil setecientos diez y nueve nuevas personas que acudieron a las urnas. A simple vista, los resultados permitieron ver que la mitad de las personas que participaron de los sufragios lo hicieron en contra de la política tradicional. Entre los candidatos alternativos, Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Humberto de La Calle, sumaron nueve millones ochocientos cuarenta mil ciento treinta votos, equivalentes al 50.11% del total.

Si se enfoca un poco más el análisis y se observa la ubicación territorial de esos resultados, se encuentra que en los departamentos del país en que la mayor votación fue para los candidatos alternativos, hubo un incremento de participación superior al presentado en los departamentos en que la mejor votación fue para Iván Duque. En los departamentos en que la votación fue mayoritaria para los alternativos, el promedio de incremento en la participación fue del 12.2%; donde el mayor elector fue Iván Duque, ese incremento fue del 10.32%.

Además, los resultados en primera vuelta en los cinco departamentos en que el candidato del Centro Democrático fue dominante y en los que hubo un mayor incremento en la participación, se encuentra que fue menor la diferencia entre ese candidato y el alternativo que le siguió, salvo en el caso de Norte de Santander, donde la victoria de Duque fue apabullante.

Uno

Así mismo, si se invierte la relación y se observan los cinco departamentos en que Duque fue ganador y donde hubo un menor incremento en la participación ciudadana, aunque con menor acento, la tendencia fue hacia una mayor distancia ese candidato respecto a los alternativos, que lo segundaron en la totalidad de casos (ver cuadro 2).

Dos

Esos datos dan pistas sobre la dinámica de crecimiento del electorado en Colombia, en el que loa nuevos electores, no únicamente, pero en buena medida están participando en favor de los candidatos con propuestas distintas a las de la clase política tradicional, tendencia que se ve respaldada por la dinámica social que se ha desatado en el actual proceso electoral.

Las colombianas y los colombianos hemos sido forzados a desconfiar, temer o resignarnos a los resultados de los certámenes electorales; con campañas políticas aburridas, candidatos y candidatas incapaces de disimular la ficción de sus sonrisas, con los mismos colores rojos, azules y, últimamente, algunas combinaciones en tonos pastel, naranjas y rosados que sirven de vestido amable para la política de siempre.

Pero en el actual proceso electoral, Colombia asiste a un nuevo episodio en que la democracia y alzamiento social se combinan para sacudir a Colombia de la vieja política tradicional.

La revitalización de la plaza pública para las manifestaciones políticas con fines proselitistas, particularmente con las grandes concentraciones que llevó a cabo la campaña de la Colombia Humana, que llenaron 80 plazas por todo el país, donde la emotividad de las y los asistentes fue notable y superó las concentraciones de candidatos como Germán Vargas Lleras e Iván Duque, en contra de las que se cernieron denuncias públicas sobre pagos para la asistencia de supuestos manifestantes.

Así mismo, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales permitió un fenómeno impensado en la historia política colombiana: La unión de la mayor parte de los sectores de la alternatividad democrática. Antanas Mockus, Claudia López, Iván Cepeda y Antonio Navarro, entre otros candidatos representativos de oposición a los partidos y políticos tradicionales, a los que incluso se han sumado sectores medios y de la base del Partido Liberal.

Las redes sociales se han constituido en una “nueva plaza pública”, infestadas de manifestaciones de apoyo a las candidaturas que pasaron a segunda vuelta, escenario en el que también es notoria la ventaja obtenida por la fórmula de Gustavo Petro y Ángela María Robledo. Artistas, intelectuales, el movimiento feminista, trabajadores, afros, indígenas, estudiantes, mujeres trans y académicos que públicamente manifiestan su respaldo a la candidatura de la Colombia Humana.

Pero, además, a esa campaña, se sumaron iniciativas ciudadanas de personas del común. Los “Caminantes por la Paz”, jóvenes que recorrieron casi 600 kilómetros a pie, desde Pitalito Huila hasta Bogotá; el “heavy metal con Petro” compuesto e interpretado en el Valle del Cauca; el “vallenato desde la refinería”, cantado por trabajadores de una refinería en Barrancabermeja; una médica haciendo pedagogía política en el Transmilenio de Bogotá; raperos y raperas cantando desde los barrios de Medellín y Buenaventura, son apenas una muestra de la amplitud y diversidad de los respaldos de la candidatura alternativa que se mantiene en pie en la puja por la Presidencia de la República.

Así, los resultados de la primera vuelta evidencian un momento de dificultad para los partidos, candidaturas y las formas tradicionales de la política en los certámenes electorales. Las disputas y acuerdos entre los de siempre, hoy se ven confrontados por un movimiento masivo y multicolorido de respaldo a Gustavo Petro y Ángela María Robledo. Esta parece ser una ocasión en que la posibilidad de un gobierno distintos es palpable para Colombia.

En Colombia están pasando cosas.

Edición 592 – Semana del 15 al 21 de junio de 2018
   
 
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