La Colombia Humana ya ganó

 

Mas allá del resultado del próximo domingo, como pueblo, como ciudadanía ya hemos ganado. Este testimonio lo tomamos con la fuerza del destino, con el arropo de estas nuevas generaciones que han hecho de la política un asunto de todos y todas; que han llevado la política a su lugar natural: a la discusión, al debate pulcro, limpio y dialéctico.

 
Óscar Gómez Córdoba
 
Psicólogo
 
 

Pocos han construido toda una vida creyendo en los demás, pocos han hecho una apuesta del destino por trabajar con el pueblo. Muy pocos encuentran la fortuna en la colaboración con otros y no en su explotación, en la celebración conjunta y no viajes privados. Y muy pocos logran llegar a ver a ese pueblo impulsado para realizar los cambios, y que al final su nombre se integre en los miles de llamados que hace el pueblo para escoger su destino. Un destino con la firme convicción de que se puede y debe vivir en democracia, que se puede vivir en paz y construyendo con todos, en que se puede ser y hacer diferente (heterosexual, gay, lesbiana, negro, negra, indígena, abeja, aguacate). Un pueblo que sabe que será dueño de su futuro.

Y todo esto tiene la firma de dos nombres Gustavo Petro y Ángela María Robledo. En en ellos, en la pronunciación de sus nombres, en el gesto de decirlos —o gritarlos como muchos lo hacemos—, lo que vemos emerger es la fuerza de un pueblo dispuesto a luchar, de un colectivo que ve las oportunidades de cambio donde todas y todos puedan caminar.

Estos nombres lo que nos muestran es el futuro, no en las maltrechas promesas de lo que el gobernante realizará, sino en la convicción que el espíritu del cambio está en este pueblo: en las experiencias locales, en los tonos de sus acciones, en los gestos de solidaridad que cambiarán la historia.

Mas allá del resultado del próximo domingo, como pueblo, como ciudadanía ya hemos ganado. Este testimonio lo tomamos con la fuerza del destino, con el arropo de estas nuevas generaciones que han hecho de la política un asunto de todos y todas; que han llevado la política a su lugar natural: a la discusión, al debate pulcro, limpio y dialéctico. A debatir las visiones de país, con los otros, con los lejanos, con los cercanos, con creyentes, con desconfiados.

Ya hemos ganado, porque se habla de lo público en la plaza, en las calles. No hay miedo, no hay aburrimientos, hay alegría, hay esperanza, hay impulso. Porque llevamos los debates a nuestros hogares.

Ya hemos ganado porque hay discursos, prácticas y mujeres feministas que muestran sus acciones y exigencias de necesaria transformación nuestra para que el pueblo sea un carnaval de colores y diversidades: la verdadera riqueza humana de nuestra nación.

Ya hemos ganado porque la plaza y las ideas son nuestras, porque nace a cada momento la creatividad.

Ya hemos ganado porque los corruptos y déspotas no pueden esconderse, porque sus trampas empiezan a caer, porque sus mentiras son evidentes. No será fácil, pero ya ha empezado la transformación.

Ya hemos ganado, porque el futuro empezó, porque hay una infancia para el mundo, porque hay una historia contado por todos.

Por todo esto gracias Gustavo Petro y Ángela María Robledo. Ya hemos ganado, ya nos hicieron ganar. Hemos ganado un pueblo que discute y crea lo político. Hemos ganado un pueblo para la democracia.

¡Hemos ganado!

Edición 592 – Semana del 15 al 21 de junio de 2018
   
 
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