Lo que pasó en 2da vuelta
y lo que falta por saber en Antioquia

 

Dando por hecho que los resultados electorales son efecto de maquinarias y la cultura política de los antioqueños, es de suma importancia escarbar en las subjetividades políticas de los electores, en los elementos históricos, sociales y emocionales que los constituyen.

 
Leyder Perdomo
 
Corporación Viva la Ciudadanía – Regional Antioquia
 
 

Con 4.726.629 votos, el departamento de Antioquia es el segundo en el país con mayor potencial electoral en Colombia, solo superado por la ciudad de Bogotá, donde pueden votar 5.702.805 personas. De ese total, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en ese departamento hubo 2.586.802, equivalentes al 54.72%, un 0.66% menos que en la primera vuelta, cuando votaron el 55.38% de las personas con capacidad para hacerlo.

Territorialmente, El Retiro fue el municipio con mayor participación porcentual, allí votaron el 70.47% de las personas inscritas para ese fin; en otros 30 municipios hubo una participación igual o superior a la del departamento, de los cuales, en 15 la participación superó al 60% de las y los electores facultados para ello: Envigado, Medellín, Sabaneta, El Carmen de Viboral, El Retiro, El Santuario, Guarne, La Ceja, La Unión, Marinilla, Rionegro, San Vicente, Guatapé, Jardín y Caucasia.

Llama la atención que 13 de esos municipios se encuentran en el Valle de Aburrá y el Oriente antioqueño, las dos subregiones con mayor capacidad electoral en todo el departamento y en las que hubo una mayor participación: 62.75% en el Oriente, equivalentes a 312.200 votos, y 59.3% en el Valle de Aburrá, donde se sumaron un total de 1.951.610 votos.

En contraste, la subregión antioqueña con menor participación fue el Bajo Cauca con un porcentaje del 34.18%, equivalente a 64.256 votos. Tarazá (21.17%), Cáceres (28.42%), Nechí (28.23%) y Zaragoza (29.17%). También fue menor la participación en los municipios de Valdivia (27.57%) e Ituango (24.96%), pertenecientes al Norte antioqueño. Todos esos municipios tienen en común su afectación por la emergencia en el Proyecto Hidroeléctrico Ituango. A los anteriores se sumó el municipio de Segovia, donde solo votó el 28% de las personas facultadas, sin que sean claras las razones de ese nivel de abstención.

Ya es conocido que Antioquia es un fortín del uribismo en Colombia, lo que se confirmó en la segunda vuelta presidencial, cuando Iván Duque obtuvo 1.285.513 votos más que Gustavo Petro, pese a que este creció 135.5% para esa instancia.

La fortaleza del Centro Democrático, el partido del uribismo, se evidenció en los resultados de su candidato en los 54 municipios en que los votos que le fueron favorables estuvieron entre el 80 y el 89.9%; pero además, en los 11 municipios en que los resultados favorables a Duque fueron superiores al 90%: Argelia (94.32%), Armenia (94.32%), Nariño (94.24%), Abriaquí (93.30%), Betulia (93.27%), Salgar (92.46%), Sonsón (90.14%), Anzá (90.46%), Abejorral (90.11%), Cañas Gordas (90.02%) y Betania (90%).

Subregionalmente, la votación mayoritaria de Duque se dio en el Suroeste antioqueño, con el 81.82%; también fueron altas en Occidente (80.59%), Norte (79.12%), Oriente (78.89%), Nordeste (71.40%) y Valle de Aburrá (70.75%). De esta última subregión se debe reiterar la alta capacidad electoral, lo que redundó en que Duque obtuviera allí 1.160.025 votos en su favor.

Uno de los pocos contrastes a la votación mayoritaria de Iván Duque en Antioquia se presentó en el municipio de Murindó, donde solo el 11.52% de la votación fue en favor del candidato del Centro Democrático. Ese municipio pertenece al Urabá antioqueño, subregión en la que esa candidatura tuvo su menor alcance, con el 51.17% de los votos a su favor.

Esos resultados se corresponden con que el Urabá fue la subregión donde Gustavo Petro y Ángela María Robledo obtuvieron los porcentajes más altos de votación en Antioquia, con el 43.97% de votación.

Entre los municipios, la Colombia Humana sumó sus mayores respaldos en 20 municipios en los que porcentajes iguales o superiores al 30% votaron por la candidatura alternativa. Los municipios más votados fueron Murindó (87.69%), Vigía del Fuerte (62.21%), Segovia (54.25%), Cáceres (45.12%) y Yondó (43.73%). De entre esos municipios, la fórmula Petro-Robledo triunfó en Murindó, Vigía del Fuerte y Segovia, sin embargo, también obtuvo la mayor votación en Apartadó y Chigorodó, también ubicados en el Urabá, donde además perdió en Turbo, con una diferencia mínima de apenas el 1.8%, es decir, 670 votos.

Aunque no fue el mayor porcentaje, la Colombia Humana sumó la mayor cantidad de votos en Medellín, donde obtuvo 208.427 votos, y en el Valle de Aburrá, donde obtuvo 350.931 votos.

Las votaciones más bajas de Duque se presentaron en los municipios de Argelia (4.04%), Armenia (4.04%), Betulia (4.75%) y Angostura (8.54%). La subregión con menos votos para los alternativos, pese a que triunfaron en Segovia, fue en el Nordeste antioqueño, con apenas el 7.85% de la votación.

Por último, el voto en blanco tuvo su mayor aceptación en Segovia, con el 8.86%, Ituango (8.36%) y Caldas (8.37%). La menor votación blanca fue en Arboletes (1.54%), Armenia (1.63%) y Argelia (1.63%), fortines del uribismo.

De esa manera es clara la aceptación plenamente mayoritaria del uribismo en el departamento de Antioquia. Es tarea buscar la explicación de semejante aceptación, la exploración del destino de las maquinarias políticas que se evidenciaron en las elecciones al Congreso de la República y que, literalmente, desaparecieron del mapa para la primera y segunda vuelta presidencial.

También, lo que implica un mayor grado de dificultad, es menester esculcar en la cultura política antioqueña, por ejemplo, en la concreción espacial y numérica de los votos de Sergio Fajardo y particularmente de los motivos de aquellos que en la segunda vuelta viraron hacia la candidatura de Iván Duque. Finalmente, dando por hecho que los resultados electorales son efecto de maquinarias y la cultura política de los antioqueños, es de suma importancia escarbar en las subjetividades políticas de los electores, en los elementos históricos, sociales y emocionales que los constituyen.

Edición 593 – Semana del 22 al 28 de junio de 2018
   
 
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