La rebeldía electoral del Pacífico

 

El país está es ante un proceso histórico de construcción y consolidación de la paz y de transformación política y social, con la presencia de fuerzas alternativas nacidas de la experiencia de la lucha social y política del movimiento popular y democrático, que interpretan adecuadamente la gran vocación de transformación y cambio que anhela gran parte de la ciudadanía en general.

 
Héctor Alonso Moreno
 
Profesor Univalle
 
 

El progresismo se ha convertido en un torrente electoral alternativo, pluralista, multipartidista, multicultural y democrático, que avanza por Colombia planteando la necesidad de los cambios sociales y las transformaciones políticas que permitan que el país se en rumbe hacia una transición democrática. Esta ola del progresismo alternativo hizo que de 32 departamentos el líder de la Colombia Humana ganara en 8 de ellos, y que la mayor votación se obtuviera en la región Pacífico: Nariño, Valle del Cauca y Chocó; zona geográfica en la cual se encuentran los municipios más azotados duramente por los mayores índices de necesidades básicas insatisfechas y por el conflicto político armado. De allí, que el éxito electoral de la Colombia Humana, Compromiso Ciudadano, los Verdes y el Polo, consistió en que lograron correctamente tomarle el pulso político al Litoral Pacífico e interpretar sus necesidades más apremiantes.

El Pacifico colombiano es una región que a diario se ve azotada por la corrupción política, la inequidad social, la falta de empleo, el latifundio improductivo, el narcotráfico, el monopolio del cultivo de la caña de azúcar; por la intimidación del paramilitarismo, y por el desplazamiento forzado de miles de personas. Igualmente, hay que decir, que esta región cuenta con un campesinado ilegal que ha encontrado en el cultivo y la recolección de la hoja de coca su principal modo de subsistencia.

Ahora bien, la votación alcanzada por los sectores alternativos en su capital Santiago de Cali, se explica, entre otros motivos, por la herencia de una tradición irreverente del comportamiento electoral de la ciudad que data de los años 60 del siglo pasado. No hay que olvidar que Cali es un centro de migraciones que han generado cinturones de miseria, invasiones, y barrios formales, que hoy día se han constituido y legalizado gracias a la presión popular, producto de los años de lucha por una vivienda digna de los sin tierra, de los desplazados por la violencia y el hambre del Pacifico colombiano, quienes ejercen a diario una gran presión demográfica sobre la ciudad.

Cali ha sido una ciudad electoralmente indescifrable para los políticos tradicionales, es y ha sido una ciudad fecunda para los movimientos alternativos que han reivindicado una rebeldía popular que permite generar cierta movilidad del electorado de los partidos tradicionales a los movimientos alternativos, y nuevamente regresando a las toldas de esa franja electoral de los partidos tradicionales. Lo anterior, tiene su explicación, entre otras circunstancias, debido a que las elites políticas no han representado justamente el interés de una ciudadanía pobre que se reproduce y reconstruye a diario producto del fenómeno migratorio y de la crisis económica regional, y del creciente proceso de proletarización de unas capas medias que se ve asfixiada por la falta de empleo y oportunidades para su ascenso social, teniendo la obligación de reinventarse a diario en la informalidad. Estos sectores sociales se mueven electoralmente con cierta fragilidad en busca de oportunidades, lo que hace que la ciudadanía caleña se comporte como un electorado que se mueve históricamente en ciertas coyunturas políticas entre lo tradicional y lo alternativo.

La rebeldía política de la ciudad lo demuestra su histórico comportamiento electoral cuando ha votado mayoritariamente al lado de movimientos alternativos que interpretan correctamente sus anhelos y sus reivindicaciones sociales.

Así ocurrió en los años 60 cuando el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) tuvo en su momento un gran arrastre electoral en la ciudad. En 1962 obtuvo el 23.3% de la votación animados por las tesis reformistas y populares de López Michelsen y por el ejemplo dignificante de la Revolución Cubana. De allí se derivó un liberalismo popular que fue muy significativo electoral y políticamente durante los años 80 en la ciudad.

En los años 70 el protagonista de la irreverencia electoral fue la ANAPO del general Rojas Pinilla quienes obtuvieron el 33% de la votación local, y llegaron a controlar el concejo municipal colocando en serios aprietos al modelo hegemónico de dominación bipartidista.

A finales de los 70 la movilidad electoral de la ciudad hacia una alternativa diferente de gobierno bipartidista lo va a protagonizar el llamado fenómeno del populismo radial en Cali. Eran periodistas de la radio local, quienes, invocando el tradicional espíritu de civismo de los caleños, pretendiendo llenar espacios políticos con un discurso moralista y anti oligárquico en filado contra las administraciones públicas anteriores, y convocando a movimientos alternativos a través de una demagogia populista radial, lograron generar un gran remesón político en la ciudad.

José Pardo Llada, a finales de los años 70 fundo el Movimiento Cívico a partir de una coyuntura por la discusión en el concejo municipal de un impuesto que gravaría las actividades de los equipos de futbol de la ciudad. Desde allí, se proyectó el movimiento político alternativo que alcanzaría 7 curules en el concejo de la ciudad con un 34% de la votación.

El periodista Henry Holguín a finales de los años 80 fue otro fenómeno del llamado populismo radial; él, fundo el Movimiento de Acción Social (MAS) enarbolando la lucha contra la corrupción de los que denomino como los “Barriga Llena” y contra la politiquería tradicional de la ciudad. En su pretensión de llegar a la alcaldía perdió por tan solo 5 mil votos frente al hoy dirigente del Centro Democrático Carlos Holmes Trujillo, quien fue el primer alcalde electo por votación popular. El movimiento alternativo de Holguín alcanzo a elegir una bancada de 5 concejales. Igual fenómeno electoral, sin mayor éxito, se dio a finales de los años 90 del siglo pasado con los también periodistas, Humberto Pava Camelo y Carlos Alberto Llanos.

El siglo XXI ha corrido con mayor suerte en movimientos alternativos en la ciudad de Cali con la presencia del Movimiento Alternativo “Podemos Cali”, que permitió el triunfo del médico Jorge Iván Ospina, hijo del líder guerrillero del M-19 Iván Marino Ospina. El, ha sido el único alcalde alternativo que ha desarrollado un nivel importante en la gestión pública municipal modernizando gran parte de la infraestructura vial de la ciudad, y logrando niveles destacados en la inversión física y social en los sectores más marginados, lo que le permitió dejar una buena marca de recordación en la población caleña.

El exalcalde Jorge Iván Ospina, fue antecedido de dos alcaldías alternativas de poco éxito en su gestión, como lo fueron las del periodista Jhon Maro Rodríguez y la del invidente Apolinar Salcedo, ambas administraciones publicas de muy ingrata recordación para la ciudad.

Hoy día, se puede decir con claridad, que con la Colombia Humana de Petro no estamos ante coyunturas electoreras locales o regionales, ni de populismo radial, ni mucho menos de fenómenos electorales transitorios de disidencias políticas. El país está es ante un proceso histórico de construcción y consolidación de la paz y de transformación política y social, con la presencia de fuerzas alternativas nacidas de la experiencia de la lucha social y política del movimiento popular y democrático, que interpretan adecuadamente la gran vocación de transformación y cambio que anhela gran parte de la ciudadanía en general; además, se cuenta con la presencia, el empuje y el entusiasmo de un nuevo sujeto político, juvenil y vigoroso, nacido de la constitución de 1991 que está permeando positivamente la política colombiana en favor de mayor democracia.

El departamento del Valle del Cauca fue uno de los que respondió de manera positiva al anhelo de cambio nacional en la pasada contienda electoral. Si bien es cierto, en la primera vuelta del mes de mayo el candidato del Centro Democrático y el Partido Conservador obtuvo el primer lugar con 523.898 votos, las fuerzas alternativas de Sergio Fajardo obtuvieron 499.925 votos, y la de Gustavo Petro 485.943 votos; lo que, sumados ambos resultados, demuestra que las nuevas fuerzas políticas alternativas se constituyen como las primeras en la región. Así, por lo menos, quedo corroborado con los resultados electorales de la segunda vuelta presidencial del pasado 17 de junio, en donde Gustavo Petro como candidato de la Colombia Humana con el respaldo de gran parte del electorado de los movimientos alternativos de los Verdes, de Sergio Fajardo y Jorge Robledo, obtuvo la mayor votación en el Valle del Cauca con un total de 885.289 votos, cifra que representa el 53,08 % de la votación, frente a 746.819 votos por Iván Duque, es decir el 41,94 %.

Lo mismo ocurrió en Santiago de Cali, la principal ciudad de la Región Pacifica, ratificando así la ciudadanía caleña su condición de irreverencia electoral en favor de los movimientos alternativos, en donde según los resultados electorales para la segunda vuelta Petro obtuvo 446.477 votos (el 53,08 % de los votantes), frente a 352.766 (el 41,94 %) del candidato Duque, apoyado por toda la maquinaria electoral de Cali.

Es importante advertir además que, para la segunda vuelta presidencial en el departamento del Valle del Cauca, como en el resto del país, se unieron igualmente todos los sectores del establecimiento político tradicional para apoyar al candidato del Centro Democrático, lo que le permitió ganar en la mayoría de las poblaciones del Centro y Norte del departamento, mas no en el conjunto del departamento. La coalición de Derecha y Centro Derecha gano en Yotoco, Ginebra, La Cumbre, San Pedro, Tuluá, Dagua, Calima Darién, Cartago, Toro, La Unión, Alcalá y Sevilla.

Por su parte, la Colombia Humana que ganó en Cali con el apoyo de otros sectores alternativos y de sectores de partidos tradicionales que no se sumaron a la disciplina política tradicional de respaldar el candidato de la derecha; se impuso en 14 municipios más, entre ellos: Buenaventura, Jamundí, Yumbo, Palmira, Florida, Pradera, Candelaria, Buga, Bugalagrande y Zarzal, que constituyen importantes centros poblacionales y de desarrollo económico de la región. Son municipios que esperan los lineamientos políticos para la disputa del poder local el próximo año.

De allí, que los nuevos movimientos alternativos, entre ellos, la Colombia Humana, con sus propuestas programáticas, tienen despejado el camino para ir en la búsqueda de los votantes y sus liderazgos naturales en todos los municipios del Valle del Cauca y de Colombia a fin de disputar con éxito el poder local en el 2019.

Edición 594 – Semana del 29 de junio al 5 de julio de 2018
   
 
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