La paz asediada…
y ¿de la movilización social qué?

 

“Se respira en distintos lugares del territorio nacional, lo sentí en el Huila hace 15 días, en Barranquilla la semana pasada, en el Chocó hace dos días un aire de tristeza, pero al mismo tiempo de determinación para impedir que esto siga pasando…”

 
Antonio Madariaga Reales
 
Asesor de Dirección Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

En el preciso momento en que escribo este artículo, más de 20.000 personas se concentran en la Plaza de Bolívar de Bogotá en una extraordinaria velatón, convocada para expresar un contundente rechazo al asesinato de líderes y lideresas sociales. Pero no es solo en Bogotá, son más de 40 ciudades y municipios de Colombia y en una treintena de ciudades del mundo. Allí se demuestra una vez más la vitalidad de la sociedad civil colombiana y se le dice al gobierno actual y al que viene que no vamos a permitir que en medio de la aparente zona gris que significa la salida del uno y la llegada del otro, continúe este desangre, que alguien definía como una llave que siempre está por lo menos goteando pero que en distintos momentos de la vida nacional y este es uno de ellos, se abre en un chorro que siega vidas humanas preciosas de quienes como dice Pacho de Roux, en otras sociedades serían considerados héroes.

Se respira en distintos lugares del territorio nacional, lo sentí en el Huila hace 15 días, en Barranquilla la semana pasada, en el Chocó hace dos días un aire de tristeza, pero al mismo tiempo de determinación para impedir que esto siga pasando. Y es que la reciente experiencia movilizadora por cambios y en defensa de la paz que se expresó en más de 8 millones de votos, muchos de ellos de centro y no solamente de izquierda, no está dispuesta a resignarse a contemplar impávidamente como se llevan por delante vidas y la ilusión de una paz sostenible y duradera.

Para lograrlo se han dado importantes pasos que como la velatón de hoy (ayer) buscan articular expresiones muy plurales y diversas de activistas “Por la paz”, que se plantean diversas estrategias de movilización e incidencia con dos propósitos fundamentales en el corto plazo. El primero de ellos tiene que ver con la implementación del acuerdo de La Habana con las Farc. La realización de un balance de la implementación desde diversos sectores de la sociedad civil y el planteamiento de la agenda indispensable que presentaremos al nuevo gobierno para sacar adelante los temas de la paz con las Farc. Esto porque partimos de la base que el gobierno Duque no está representado ni única ni principalmente por la vociferante Paloma Valencia. Hay en esa coalición sectores neoinstitucionalistas y tecnocráticos, Duque mismo lo es, que no le apostarían a volver trizas la paz, entre otras razones por las evidentes señales que han dado el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y diversos países, entre ellos la propia Unión Europea y los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en el sentido de que no acompañarían un gobierno que se plantee esa alternativa.

En segundo lugar, trabajar para que se mantenga la Mesa de La Habana con el ELN. Allí la tarea fundamental está centrada en lograr que se alcance un acuerdo de cese al fuego bilateral y una ruta para el desarrollo de la participación ciudadana de que trata el punto uno de la agenda pactada. Una condición indispensable para avanzar en esa dirección se cumple por la naturaleza plural de esta articulación “Por la Paz” donde están presentes, las más diversas expresiones del movimiento nacional por la paz. Igual esfuerzo viene haciéndose en diversos lugares de la geografía nacional.

La convicción de que la lucha por la paz, no puede agotarse en estos propósitos de corto plazo y que esta es un desafío de décadas y que lo que suceda en este próximo cuatrienio es fundamental para la misma lleva a esta articulación a plantearse la necesidad de un esfuerzo sostenido en muy diversas áreas, en muy diversos momentos, a lo largo de los próximos años para lograr avances significativos que hagan de la paz una política de Estado y desarrollen las bases materiales de la misma. Allí aparecen como escenarios privilegiados los correspondientes al próximo Plan Nacional de Desarrollo que deberá seguir los lineamientos establecidos en el Conpes 3932 aprobado el pasado 29 de junio.

En definitiva, esta acción que hemos descrito, más la desarrollada por cientos de ciudadanos y ciudadanas en los Consejos Territoriales de Paz, Reconciliación y Convivencia, o en iniciativas como “Acuerdo Humanitario Ya”, en el Chocó o la Confluencia de actores sociales en el Catatumbo, o las iniciativas de la Iglesia Católica y en particular de Pastoral Social y de los obispos del Pacífico, o las muy diversas y valiosas acciones de la Instancia de Genero de los Acuerdos, así como la instancia étnica de los mismos, estas digo, y muchas otras acciones en distintos lugares son muestras de que con las fuerzas de la sociedad civil colombiana y el decidido apoyo de la comunidad internacional, es posible romper el asedio a la paz.

Coda: Guachené, Necoclí, Quibdó, Puerto Colombia, Santo Tomas, Tierralta, Padilla, Caloto, lugares prácticamente desconocidos de la geografía nacional para innumerables colombianos y colombianas, muchos de ellos solo referenciados por la violencia, que hoy son escuchados por ser el sitio de origen de jugadores de la selección Colombia de futbol, ojalá hacia el futuro eso sea lo que los identifique. Gracias selección.

Edición 595 – Semana del 6 al 12 de julio de 2018
   
 
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