Consejos de Paz, Reconciliación
y Convivencia Comisión de la Verdad

 

Con presencia de más de 400 consejeros y consejeras, se llevó a cabo los días 26 y 27 de este mes en Bogotá, el Encuentro Nacional de Consejeros y Consejeras. En el evento se manifestó de diversas maneras el compromiso de los y las asistentes con el cumplimiento de uno de los objetivos del Consejo, el de ser lugar para la articulación del conjunto de programas y acciones para el logro de la paz territorial.

 
Antonio Madariaga Reales
 
Asesor de Dirección Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

Dentro de la arquitectura institucional para la paz hay dos pilares de gran importancia tanto por su naturaleza como por los aspectos sobre los que su acción se concentra. Me estoy refiriendo a la Comisión de Esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no-repetición y a los Consejos Nacional y territoriales de paz, reconciliación y convivencia.

En el primer caso se trata de una institución estatal, de naturaleza constitucional, independiente y autónoma que tiene como finalidad dar cuenta, por vía extrajudicial, de lo ocurrido durante el conflicto armado, de los patrones y responsabilidades en las graves y masivas violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, de la explicación de esa gran tragedia nacional y a partir de ello producir un conjunto de recomendaciones para que nunca más se repitan hechos similares. Esta tarea se adelantará como lo ha señalado su presidente, el sacerdote Francisco de Roux, con total respeto por las víctimas, sus relatos y su dolor. Se trata entonces de identificar y explicar el daño producido al alma nacional y descubrir los caminos para su reparación. En tal sentido su papel es influir de manera profunda y sostenible en la cultura de nuestra sociedad y para iniciar ese proceso tendrá tres años contados a partir del mes de noviembre de este año, tiempo en que tendrá que producir su informe.

La comisión por lo tanto deriva su estabilidad de su naturaleza constitucional, su independencia y autonomía ratificadas por la Corte Constitucional en una sentencia de más de 360 páginas, más que todo el acuerdo. En ejercicio de esa autonomía y para dar forma concreta a su ejercicio, deberá muy pronto la CEV expedir su propio reglamento. Requiere además la Comisión de una gran legitimidad que resulta de la positiva valoración que ella tiene entre las víctimas, las organizaciones sociales y las organizaciones de derechos humanos y que deberá extenderse al resto de la sociedad. Resulta entonces deplorable e inaceptable la campaña de desprestigio emprendida contra la Comisión y contra su presidente Francisco de Roux. Lo entendemos como parte de ese daño al alma nacional que nos llevó a cogerle un cierto “gustico” al odio y la descalificación.

A su vez, el Consejo Nacional y los Consejos Territoriales de Paz, Convivencia y Reconciliación son también instrumentos de gran importancia en la transformación cultural para la paz, en la medida en que tienen dentro de su tarea la construcción de la política pública de reconciliación, convivencia y no estigmatización, para lo que ha desarrollado ya un importante número de aproximaciones en diversos lugares del territorio nacional y que fueron presentados y debatidos en el Encuentro Nacional de Consejeros y Consejeras que con la presencia de más de 400 de ellos, que sesionó en Bogotá los días jueves y viernes de esta semana.

En el Encuentro se manifestó de diversas maneras el compromiso de los y las asistentes con el cumplimiento de uno de los objetivos del Consejo, el de ser lugar para la articulación del conjunto de programas y acciones para el logro de la paz territorial. Allí se insistió en que la estabilidad y potencia de los Consejos deriva de su pluralidad y capacidad de movilización.

En efecto y dado que en los consejos tienen asiento, autoridades, (desde el presidente de la república hasta los alcaldes y gobernadores), organismos de control, (Defensoría, Procuraduría, personerías, cuerpos colegiados, (congresistas, diputados/as, concejales/as), (partidos y movimientos sociopolíticos) y mayoritariamente, organizaciones, poblaciones y sectores de la sociedad civil, (más de 35), estos tienen toda la pluralidad, la diversidad y la potencialidad para convertirse de manera progresiva en los ejes a partir de los cuales se estructure una de la más importantes expresiones del movimiento por la paz. Es necesario que el nuevo Comisionado de Paz, al parecer el Dr. Miguel Ceballos, recordado por su trabajo en la Comisión de Conciliación, tome nota de ese gran activo para la paz de Colombia y de manera pronta entre en una estrecha interacción con el Comité y el Consejo Nacional de Paz.

Coda: Cómo duele Nicaragua, como duele para un demócrata que se usen, cualquiera que sea la pretendida justificación, los métodos que usó la dictadura somocista.

Edición 598 – Semana del 27 de julio al 2 de agosto de 2018
   
 
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