¿Cómo constituirse en opción de poder?
Papel de un nuevo liderazgo

 

El necesario salto cualitativo: de la confluencia electoral a la construcción de un amplio movimiento de movimientos que se constituya en efectiva opción de poder y de gobierno a través de una vía sostenida de movilización y democracia directa.

 
Luis I. Sandoval M.
 
Director Ejecutivo Asociación Democracia Hoy – DEMHOY
 
 

A la memoria de Guillermo Asprilla Coronado impulsor esclarecido del proyecto alternativo que comienza a hacerse realidad con Colombia Humana.

A los dirigentes, hombres y mujeres, de todos los sectores y todos los niveles territoriales empeñados en hacer realidad la Colombia Humana.

El necesario salto cualitativo: de la confluencia electoral a la construcción de un amplio movimiento de movimientos que se constituya en efectiva opción de poder y de gobierno a través de una vía sostenida de movilización y democracia directa.

Dirijo con amistad estas líneas a mujeres y hombres que trabajan cotidianamente, por vías de acción civil, en la transformación democrática de Colombia.

Esta contribución plantea, en forma simple, intuitiva, una perspectiva de acción transformadora en el momento en que se está dando el paso histórico de superar el conflicto armado político mediante una salida política y se aborda la tarea de crear una nueva realidad política en el país. El marco de la propuesta es una visión holística de la transición colombiana.

Haré afirmaciones, lenguaje llano y letra grande, sin dar muchas explicaciones. No es un ensayo académico. Algunos complementos se podrán hallar en las columnas semanales que escribo en el periódico El Espectador. Las premisas básicas están presentadas con alguna sistematicidad en mi libro Colombia la Paz Naciente: oportunidad de reconciliación y cambio que vio la luz hace pocos meses (diciembre de 2017)1.

El país vive un tiempo de transición como se ha podido apreciar en los procesos sociales más recientes, entre ellos las oleadas de movilización sin precedentes en 40 años, el proceso de paz política y el impactante proceso electoral que acaba de cumplirse. Las dificultades, siendo muy grandes, no logran ahogar la frágil criatura de la paz. La elección de Iván Duque a la Presidencia de la República constituye una victoria real pero problemática de las élites y sectores más resistentes a los cambios que necesita el país. En cierta forma es una victoria agónica, recurso extremo para evitar el colapso de una élite sin proyecto democrático de nación.

A nadie se oculta que tras la presidencia inexperta de Duque existe un poder fáctico con capacidad de imprimirle un sello retardatario inconfundible al gobierno que se estrena. Al intentar tener vuelo propio el Presidente Duque creará una tensión con sus principales soportes. Frente a esa compleja e incierta cohesión de las derechas, no puede soslayarse la dimensión extraordinaria que alcanzaron las fuerzas alternativas coaligadas a través de la campaña de Colombia Humana, la candidatura de Gustavo Petro – Ángela María Robledo y el liderazgo plural que surge. En tales fuerzas, expresivas del país nacional, con su agenda moderna, su sensibilidad y su voluntad de acceder al gobierno y el poder existe la potencialidad de un nuevo sujeto político plural portador de un efectivo proyecto de transformación.

En ocasiones la política se parece al fútbol: se hace lo máximo para triunfar, pero puede ocurrir que no se logre de momento el objetivo. La vida enseña que hay derrotas susceptibles de asumirse como avance y acumulación hacia retos futuros. En el fútbol cada partido o campeonato tiene sus características propias, cada momento o período de la política las tiene también, en uno y otro caso la experiencia (vivencia analizada) puede traducirse en anticipación estratégica.

Creo que con ese enfoque corresponde proseguir el camino, en el tiempo político 2018 – 2022 a Colombia Humana – Mais – UP y a los demás actores sociales y políticos participantes activos en la pasada campaña electoral alternativa a Congreso y Presidencia de la República2. La perspectiva ascensional y la potencialidad expansiva de este proceso, de lo que ya ocurrió y de lo que viene, no se capta sino apelando a la capacidad de asombro de las y los participantes.

Haciendo eco a voces que se escuchan por muchas partes, entrando en diálogo con ellas, quiero afirmar aquí que el sentido de anticipación estratégica más rudimentario sugiere que el conjunto de fuerzas de centro e izquierda (partidos, movimientos, corrientes de opinión, comunidades étnicas, organizaciones de trabajadores, dinámicas juveniles, sectores de la cultura y académicos) que, en medio de dificultades enormes, construyeron la opción alternativa en la admirable campaña del segundo semestre 2017 y primer semestre 2018 no deben soltarse de la mano sino, al contrario, continuar unidos y dar un salto cualitativo pasando de la condición de fugaz confluencia electoral a la condición de movimiento de movimientos3 con articulaciones básicas sostenibles desde espacios territoriales. Los nuevos partidos y movimientos fruto de acuerdos de paz cuentan para la fuerza plural alternativa.

Resalto que este avance sin precedentes se logró superando dificultades mayúsculas de todo tipo. No cabe aquí enumerarlas y sistematizarlas como convendría. Tarea pendiente. Baste solo recordar aquel proverbio anónimo que dice: “Nunca un mar tranquilo ha producido marineros expertos”. Una fortuna haber enfrentado y superado tantas dificultades juntas.

Reitero: es preciso transitar del ensayo, acertado pero limitado, de confluencia electoral por aluvión a una verdadera coalición, de largo aliento, que permita consolidar la mayor parte de lo ganado, cualificarlo y expandirlo. Necesario es imprimir a la dinámica en curso el alcance y dignidad de un proyecto político consciente y estructurado, construido en gozosa vivencia democrática.

Ello demanda la apertura a nuevos actores y el empeño en nuevos y audaces desarrollos acordes con los retos sucesivos que va planteando el proceso político: garantía para la vida de dirigentes sociales, activistas de derechos, voceros de la oposición y exintegrantes de proyectos políticos armados (Pacto en defensa de la vida de los líderes y lideresas sociales); conformación de una amplia bancada parlamentaria (Ley 974 de 2005); definición de postura frente al nuevo gobierno: ¿apoyo, oposición, independencia? (Ley 1909 de 2018 Estatuto de la Oposición); consulta anticorrupción próximo 26 de agosto (Decreto 1028, 18 junio 2018); elecciones territoriales en octubre de 2019, incidencia en el plan nacional de desarrollo y planes territoriales que serán elaborados en secuencia ininterrumpida desde agosto 2018 hasta el primer semestre de 2020.

Cada coyuntura traerá su afán. Lo central es actuar en cada momento con un sentido de acumulación estratégica. La movilización tiene su propia agenda: ya hay una convocatoria para el 7 de agosto a fin de recibir al nuevo presidente con una importante presencia callejera. Distintos actores sociales tomarán iniciativas de movilización que contarán con el apoyo de los demás. La protesta social no se intimidará con el anunciado estatuto para impedirla. Otras iniciativas surgirán para ampararla, garantizarla, cualificarla... Para lograr confluencia y unión en la pluralidad siempre es útil pero no suficiente el sentido de conveniencia política. La idea de que juntos nos va mejor que separados, como diría Pambelé, siendo tan obvia, operó solo parcialmente en la campaña. Nos quedamos a medio camino en la confluencia: en lugar de una gran coalición mediante consulta interpartidaria, todas las aspiraciones incluidas, derivamos en tres candidaturas, que juntas podrían haber triunfado (diferentes mediciones lo indicaban) pero que, al llegar separadas a la primera vuelta, carentes de un acuerdo programático y de gobernabilidad, y sin entendimiento visionario (gobierno compartido) a la segunda, produjeron el resultado que conocemos4.

El problema y la solución no se ubican en el terreno de la simple mecánica electoral. Aquí se requiere que la reflexión sobre la práctica alimente ua concepción y una teoría que soporte el tránsito de la entropía a la sinergia, esto es, asumir que existe un todo o conjunto político plural identificable que es superior a cada una de sus partes; se requiere el florecimiento de una identidad básica sin detrimento de la diversidad, vale decir, reconocerse como un nosotros frente a un ellos. Nosotros los agentes de cambios necesarios frente a ellos los que aparentan, amagan y resisten los cambios. Tal lectura facilita develar el sujeto plural subyacente, en procura del surgimiento y cohesión de ese potente movimiento de movimientos que se requiere para triunfar.

De ahí la importancia capital de que la praxis política se nutra con e inspire en la cultura de las ciudadanías libres, el sujeto social y político plural, el bloque histórico, el acuerdo sobre lo fundamental que hace viable el país, el acuerdo sobre reglas de juego que permite tramitar el conflicto permanente, la hegemonía como direccionalidad incluyente de un amplísimo conjunto de fuerzas dispuestas a transformar la forma de vivir, la forma de tramitar conflictos y la forma de gobernar. Entendiendo y asumiendo que “hoy la batalla política se juega en el ámbito de lo sensible que configura modos de comprender y estar en el mundo” (Luciana Cadahia, 2017). Todo ello a partir de realidades territoriales.

No es tan solo destreza electoral, es cultura política, idea y sentimiento, todas las personas somos seres senti-pensantes. Socializar esa postura de integralidad de lo humano supone una profunda reforma intelectual y moral. El proyecto político necesita estar acompañado de un proyecto a la vez histórico y cultural. Por experiencia se sabe que si no hay nervio conceptual y sensibilidad no habrá nervio moral. La utopía es la que hace posible un ethos transformador. Fines humanistas pueden requerir medios radicales, audaces, sagaces, aún arriesgados, pero nunca dejarán de ser medios humanistas, esto es, democráticos y transparentes.

Conveniencia e identidad facilitan la unión en la pluralidad, pero a ello también debería contribuir una justa apreciación de la propia valía. Los egos exagerados son hipervaloración de sí mismo y subvaloración de los demás. La autoestima es válida mientras no se desborde en imposición y exclusión. Siempre es necesario prever y aplicar lealmente medios democráticos para dirimir aspiraciones legítimas. El secreto está en la cultura de la pluralidad que permite mutar relaciones depredadoras en relaciones estéticas (ver anexo).

El proceso de paz 2012 – 2016, los diálogos aún en curso para una paz completa, las sucesivas oleadas de movilización social de la última década, la batalla cultural por la secularización y el estado laico, los ejercicios electivos más recientes, las nuevas condiciones del contexto cercano, latinoamericano y global, todo ello está conduciendo en Colombia a una reconfiguración del mundo político: la forma partidaria de hacer política y la representación misma experimentan profunda crisis, se agotan unas expresiones políticas y surgen otras, se afianza el sentido político de lo social, etnias y pueblos muestran una vitalidad insospechada, se hace la crítica de las lógicas de muerte y se promueve el afianzamiento de lógicas de vida, referidas unas y otras tanto a comunidades humanas como a la naturaleza. Nuevas mayorías se están conformando que aún no tienen formas consolidadas de presencia y expresión política.

El espectro de los cambios es amplio y profundo. Hay conmoción, por momentos la perplejidad parece sobreponerse al discernimiento, causa incertidumbre el hecho de que se entrecruza el mundo viejo que muere con el mundo nuevo que nace. De conjunto se podría decir que la transformación que experimentan la sociedad y las instituciones colombianas no es ajena a los procesos de esta época de cambios, o cambio de época, sociedad líquida, crisis civilizatoria o crisis del sistema mundo cuyas características y potencialidades se perciben, observan y asumen desde la orilla del pensamiento crítico.

Sin pensamiento crítico no es posible comprender el sentido real de lo que ocurre, ni darle identidad al sujeto político, ni desatar la acción transformadora, tampoco sería posible situar el proceso propio de país en las coordenadas de espacio y tiempo políticos. En todo momento es preciso tomar en cuenta las condiciones particulares de la geopolítica y la cronopolítica.

En la etapa que acaba de cumplirse se comprueba que la paz se constituye en catalizador del cambio para medio país y que la negación u obstrucción de la paz cataliza, a su vez, la resistencia al cambio social, político e institucional de otro medio país. Esa la gran diferencia, el gran pulso que subsiste. La paz no es un embeleco como piensan unos, ni es un despropósito como consideran otros, ni una panacea, piedra filosofal, como quizá algunos la tomen. Para bien o para mal se crean y emplean dispositivos retóricos que terminan creando nuevas realidades. En este campo el recurso a las redes informáticas resulta definitivo.

El ejercicio electoral con reales garantías para todos es imprescindible con miras a la construcción de democracia, justicia y paz. Se comprueba también que el ejercicio electoral es perfectamente aprovechable como factor efectivo de acumulación de poder ciudadano, social y popular. El voto es una forma de movilización.

La gran novedad en el universo alternativo colombiano es que hoy comienza a existir un referente común para todas las luchas democráticas, todas las resistencias al modelo depredador y deshumanizador, todas las aspiraciones de cambio y transformación en la lógica de la vida. La larga y diversa lucha por los derechos se anuda sorprendentemente con la posibilidad de acceso al derecho a gobernar. Estamos en el pórtico de la alucinante aventura de construir una sociedad en paz revolucionando la política.

El liderazgo es un aspecto central del referente común que se está creando. El problema del liderazgo que era un asunto al parecer insoluble en la perspectiva de la cohesión del complejo espacio alternativo, hoy, por fin, tiene un comienzo de solución en dos manifestaciones extraordinariamente novedosas: una, la calidad de las y los dirigentes que materializan la pluralidad de sectores5, otra, la calidad del liderazgo de Gustavo Petro6.

El colectivo plural de dirección y, dentro de él, la figura descollante de Gustavo Petro, que se hicieron evidentes durante la campaña, constituye una modalidad inédita de liderazgo en el campo alternativo. Se retoman y recrean, en condiciones diferentes, procesos de ascenso popular y liderazgos que quedaron truncos en pasados momentos históricos por la desaparición violenta de reconocidas figuras políticas alternativas: Gaitán, Camilo, Pardo Leal, Pizarro, Bernardo Jaramillo, Galán…

Petro “Llanero solitario” o “Petro tóxico”, si se dio en algún momento, está en camino de extinguirse por fuerza de los hechos: en el período más reciente Petro se dedicó metódicamente a armar el rompecabezas con todas las piezas del universo alternativo (diversos centros y diversas izquierdas). Y procuró ir más allá de este imprescindible pero limitado espacio. Para ello, en micrófonos, redes, plazas y calles, apeló a jóvenes y clases medias del campo y la ciudad, a hombres y mujeres inconformes con el orden establecido, a demócratas y humanistas. Así logró arañar algunos puntos a la pertinaz y dilatada abstención.

Petro convocó a nuevas y viejas ciudadanías, movimientos sociales y comunidades étnicas, logró llegar y tocar a las clases subalternas, medias y bajas, contribuyendo con un discurso directo y rico a crear una identidad y una conciencia de un nosotros popular en ascenso frente a un ellos elitista en descomposición. Colombia entera está entendiendo que “Petro no promueve el odio de clases, sino que explicita el conflicto de clases existente” (Luciana Cadahia, 2018).

Petro, al tiempo que se reconoce como parte de un conjunto ampliamente plural y diverso, es capaz de interpretar y expresar de manera altiva y lúcida la voluntad confluyente y transformadora de ese amplio conjunto. No se puede desconocer este positivo hecho.

Acertó Gustavo Petro en escoger a Ángela María Robledo como su fórmula vicepresidencial. La mujer no es un adorno, es la otra parte cualitativa imprescindible de la realidad. Preciso es reconocer que él y ella, con el protagonismo de la gente del común, realizaron una campaña admirable. La historia de esta campaña es otra tarea pendiente, su rescate cultural potencia la acción presente y futura.

Ahora se tiene un líder que reconoce a los otros y que goza de amplio reconocimiento por el conjunto plural alternativo. Se le reconoce, admira y ama como se pudo ver en la extraordinaria y espontánea creatividad desplegada a su alrededor durante la homérica campaña cumplida. No está terminada la evolución de Petro autosuficiente a Petro que comparte y construye con otros y otras. Esta característica es preciso profundizarla y consolidarla estableciendo instancias amplias y flexibles de pluralidad. Él mismo lo quiere, insiste en que no se trata de continuar o reeditar la campaña de Gustavo y Ángela sino de construir un potente movimiento plural alternativo…

Petro terminó su intervención la noche del domingo 17 de junio, en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez que rebosaba de gente adentro y afuera (en el exterior tuvo que colocarse una pantalla gigante), dando un significativo giro al grito que lo caracterizó en plaza pública: “Soy Gustavo Petro y quiero ser su dirigente”. Dijo dirigente que es muy distinto a jefe o caudillo.

Considero que una de las más certeras aportaciones de Petro al desarrollo del movimiento alternativo es el planteamiento de que el énfasis en lo inmediato no debe hacerse en la acción parlamentaria sino en la extraparlamentaria, esto es, en la movilización social; que más importante que ser oposición es ser opción real de gobierno; que la intencionalidad fundamental del quehacer político en esta nueva etapa radica en la constitución de un auténtico sujeto político plural. Varias de sus intervenciones recientes apuntan a esbozar este horizonte como referente orientador para el curso de acción del movimiento alternativo.

Comparto esta visión en dirección a una democracia radical en sus objetivos y radical en sus medios civiles de acción. Podría llamarse democracia de movilización porque su connotación más sobresaliente es la acción colectiva, la multitud en movimiento, la ciudadanía que se toma el espacio público como expresión de la decisión de fortalecer lo público, lo común, lo que es de todos.

La democracia de movilización supone un amplio y robusto tejido asociativo, un decidido impulso a rebasar los moldes de la democracia ritual asumiendo la protesta como expresión genuina del ejercicio democrático, el cual comporta no solo las reglas de juego que garantizan la libertad, sino también las condiciones que hacen posible el avance constante en equidad e igualdad.

La democracia no es tal sin democratización. Democracia como libertad y democratización como creciente igualdad son inseparables. Esta perspectiva hace posible el tránsito de una democracia de baja intensidad a una de alta intensidad, de ser democracia de minorías a serlo de mayorías, de ser simple democracia gobernada a ser democracia gobernante.

Proyecto y sujeto: Colombia Humana y aliados, Petro en su práctica discursiva, están codificando y relanzando el paradigma de democracia en profundidad con protagonismo ciudadano, social y popular que materializa el Estado Social de Derecho.

La Colombia históricamente maltratada merece que se haga realidad la Colombia Humana muy pronto, en el tiempo de nuestras vidas.

¿Qué pasos dar para que ello ocurra?

Sin rodeos: organizarnos, deliberar y actuar audazmente frente a los retos de la política en los próximos cuatro años. Una primera pista, concreta y clara, ya fue dada con el texto “Líneas gruesas para organizar la Colombia Humana y la campaña hacia el poder local 2019”, ruta que de seguro será enriquecida con múltiples iniciativas.

Organizar espacios ciudadanos amplios, incluyentes, para la vida, la paz, la democracia y la alegría. Asambleas en todas partes para municipalizar la Colombia Humana como pluralidad territorial que concrete el movimiento de movimientos, la coalición sostenida de fuerzas alternativas, la voluntad colectiva de cambio.

La proyección se beneficia de la apropiación de la experiencia vivida. Un proyecto transformador requiere pensamiento transformador. El proyecto político tiene que ir de la mano de un proyecto cultural que incluya formas inéditas de pensar, sentir y hacer, para dar lugar a una praxis transformadora, humanizadora, democratizadora...

Se necesitan espacios y oportunidades a fin de que el análisis de la realidad y el proyecto para vivir y gobernar de otra manera se desarrollen: debates, talleres, seminarios, cursos, diplomados con metodología profundamente participativa (vivencia democrática). Es el momento de constituir una escuela de pensamiento crítico y acción transformadora con epicentro en las regiones.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, preparó su tercera candidatura haciendo presencia en todos los rincones del país, todos los días, sin pausa, durante los últimos seis años. Una combinación de presencia directa y presencia virtual (las redes son claves) permitirá conocer problemas y potencialidades y, sobre todo, reconocer la riqueza humana y social de cada comunidad, construir autoestima colectiva, generar confianza y suscitar esperanza.

Una dinámica expansiva, arrolladora, será posible si en todos los niveles se multiplican los nodos y coordinaciones como micropoderes: espacios abiertos de pluralidad que liberan la capacidad de pensar, sentir y hacer de sus integrantes.

¿Cómo constituirnos los alternativos – Colombia Humana y Aliados- en opción de poder en los próximos años? Importante proseguir y ampliar el diálogo, y potenciar la acción, para que el sueño de una Colombia digna, justa y democrática, verdaderamente humana, se haga realidad. Para eso es el movimiento de movimientos…

Actuar, con imaginación y audacia, frente a cada uno de los sucesivos retos del proceso político 2018 – 2022. En cuatro años estaremos nuevamente ante el máximo reto del fútbol y de la política…

Anexo: ¡Unión en la pluralidad!

Observaciones elementales sobre pluralidad y amplitud

1. Pluralidad es el reconocimiento de otros, otras, sujetos sentí-pensantes, en el entorno cercano de vida.

2. Amplitud es la inclusión de otros, otras, ciudadanos y ciudadanas soberanos, en el quehacer social o político.

3. Pluralidad y amplitud son enfoques y prácticas propios de la construcción democrática transformadora.

4. En pluralidad con amplitud se generan relaciones estéticas no depredadoras entre personas y colectivos, comunidad y naturaleza.

5. Pluralidad y amplitud no ingenuas, que asumen realidades ineludibles, ubican con claridad un ellos y un nosotros.

6. Pluralidad y amplitud toman en cuenta las capacidades, siempre existentes, de los demás.

7. En la pluralidad con amplitud la mayor capacidad de unos aportantes no avasalla a los otros aportantes del proceso.

8. En la pluralidad con amplitud las relaciones entre diferentes son de cooperación, no de contradicción, rivalidad extrema o imposición.

9. Lo propio de la pluralidad con amplitud, no centrífuga, es el trabajo en equipo, red, convergencia, confluencia, frente, coalición, coalescencia…

10. En pluralidad con amplitud el trabajo que se hace en equipo se presenta como tal, no se lo apropia uno solo de los autores o autoras.

11. En pluralidad con amplitud la palabra es plenamente respetada: tu voz, presencial o virtual, es tu poder.

12. Las prácticas, conscientes o inconscientes, de sectarismo, aparatismo, ferrocarrileo… frustran la pluralidad y la amplitud.

Edición 598 – Semana del 27 de julio al 2 de agosto de 2018

1 Al momento de terminar este texto, 25 de julio de 2018, tomo en cuenta el debate que se abre al interior de Colombia Humana, fuerzas aliadas y otros sectores de opinión y académicos, sobre si debe o no organizarse un partido político de carácter alternativo (circulares del 19 y 21 de julio). Este aporte que se enfoca en la constitución de un movimiento de movimientos no riñe con la idea de organizar un partido, ni puede entenderse como una tesis opuesta. Un partido puede ser un paso necesario como vía para superar la precariedad política que obliga a recurrir a firmas y al amparo de otras agrupaciones con personería jurídica. Las garantías institucionales –reconocimiento jurídico, recursos económicos, espacios de comunicación, capacidad de otorgar avales– están asignados a la forma legal de partido político (Ley 1475 de 2011 sobre Partidos). Lo que hay que tener en cuenta es que la forma partido no da cuenta de la amplísima pluralidad de expresiones de centro e izquierda, sociales y políticas, que se ha aglutinado y buscará aglutinarse a futuro alrededor de Colombia Humana. Convertirse en partido implica quedar supeditado a las restricciones y dinámicas propias del sistema político (se afianza la representación sobre la participación y movilización). De ahí que la iniciativa de partido es válida, pero a condición de mantener al máximo la flexibilidad de movimiento y la apertura para aliarse con otras fuerzas en condiciones de igualdad y no de predominio. Solo así puede darse lugar al movimiento de movimientos, única vía para que surja una verdadera opción de poder y de gobierno alternativo en el país. Observación importante: el Frente Amplio de Uruguay se define como “una organización con el carácter de coalición movimiento” (Estatutos, 2008). Hay que tomar en cuenta las experiencias latinoamericanas de constitución y coalición de fuerzas alternativas y las más recientes del sur de Europa: Grecia, España, Portugal.

2 Necesario un inventario de las fuerzas de todo tipo que confluyeron en la campaña de Colombia Humana en el proceso político electoral de 2017 – 2018. Más aun, es importante tomar en cuenta los integrantes de los tres espacios cuyo entendimiento se buscó todo el tiempo de manera sostenida: el espacio liberal, el espacio de centro y el espacio de izquierda. Con todos ellos, y otros más allá de ellos, que signifique ampliar la pluralidad y reducir la abstención, es necesario proseguir el diálogo para la confluencia política (más coalescencia que coalición).

3 Término cuyo uso se acentuó por parte del Foro Social Mundial para significar el conjunto articulado de actores de sociedad civil, expresiones de acción colectiva, sociales o políticas, reformistas o revolucionarias, marxistas o no, comunidades de fe por el cambio social, que hacen resistencia al capitalismo neoliberal y se guían por la idea de que otro mundo es posible.

4 El acuerdo con el sector de los Verdes representado por Claudia López y Antanas Mockus fue un gran acierto, igualmente lo fueron los acuerdos alcanzaos con Ingrid Betancourt, Clara López y Luis Ernesto Gómez, líderes de distintas expresiones políticas. Un análisis más detallado del proceso político cumplido y la de inmensa pluralidad lograda puede verse en el texto de Olga Lucía González: Cómo avanzar desde la Izquierda (lecciones del voto del 17 de junio), París, julio de 2018. http://olgagonzalez.wrdpress.com/

5 Tampoco en este aspecto me puedo detener como debería. Baste señalar que a la mayoría de la dirigencia política progresista y de izquierda se sumó esta vez prácticamente la totalidad de la dirigencia social en un hecho que no tiene precedentes en varias décadas. Esta maduración de lo social en lo político que apenas comienza, si se apuntala culturalmente, será un factor con mayor capacidad de definición y transformación en el futuro.

6 Gustavo Petro antiguo personero de Zipaquirá, participante en la gesta comunitaria de Bolívar 83, exintegrante del movimiento insurgente M19, brillante y valiente parlamentario, alcalde mayor de Bogotá destituido en un acto de abuso de poder por el Procurador General y restituido en su puesto por la acción política de masas.

   
 
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