Dinámicas del apoyo al uribismo en Antioquia

 

Cuando se observan los municipios en donde gana el uribismo sin importar que sea con mayoría absoluta o relativa, se produce una imagen inadecuada de la fuerza de este movimiento, sumando en un mismo grupo municipios volátiles electoralmente con los que no lo son.

 
Juan Carlos Arenas Gómez – John Fredy Bedoya Marulanda
 
Línea de investigación Sistemas políticos locales y estudios de opinión pública.
Grupo Estudios Políticos IEP – U de A
 
 

Los resultados electorales han mostrado una victoria indiscutible del uribismo en gran parte del territorio antioqueño en las elecciones presidenciales entre el 2002 y el 2018. Sin embargo, esta victoria debe matizarse revisando la intensidad de los apoyos a lo largo del tiempo, para comprender mejor el proceso de enraizamiento del movimiento. En los siguientes párrafos se presentarán evidencias que resaltan estos matices y se ofrecerán algunas explicaciones.

El gráfico 1 muestra el número de municipios en los que el uribismo tomó ventaja a sus contrincantes en la primera vuelta. Las barras azules suman los municipios en los que gana con mayoría absoluta, es decir, con más del 50% de los votos. Las barras rojas representan aquellos municipios en los que este movimiento triunfa con mayoría menor al 50%. Y finalmente, las barras verdes representan los municipios donde el uribismo fue derrotado.

Esta clasificación apoya el hecho de que el uribismo es una fuerza dominante en el departamento, pero ofrece cinco matices que resaltamos a continuación.

1) El número de municipios en los que el uribismo gana de manera absoluta se dispara entre 2002 y 2006, presentándose una caída correlativa del número de municipios en los que pierde o gana con mayoría relativa. En este resultado confluyen tanto la fuerza de la imagen y la gestión de Uribe cuando se enfrentó al proceso de reelección y el apoyo unificado de los partidos en el espectro del centro derecho.

2) Este desempeño notable en el año 2006, presenta variaciones significativas en el tiempo. El comportamiento de las barras azules revela que las mayorías absolutas no se han alcanzado el mismo pico de 2006. Los registros en las barras rojas y verdes muestran que hay territorios en que otras fuerzas compiten por el apoyo ciudadano.

3) El fracaso de la iniciativa de una tercera reelección en 2010, mostró las dificultades del proyecto cuando tuvo la necesidad de poner a figurar a alguien distinto al expresidente, lo que está vinculado con una mayor volatilidad electoral y la caída del voto uribista en primera vuelta. El mismo fenómeno se observa en 2014 y 2018 con los candidatos Zuluaga y Duque.

4) La estructuración de la coalición Santista alrededor del proceso de paz y la fractura con respecto a Uribe propició la caída más pronunciada del Uribismo en 2014, reflejada en el aumento de municipios donde perdió las elecciones (33 municipios) y la reducción brutal de municipios donde contaba con mayorías absolutas.

5) La consolidación del partido Centro Democrático en 2018 que, con el apoyo de otras fuerzas, logra un repunte en la conquista de los votantes, diferenciándose por poco del fenómeno de 2006. Para entender estos resultados deben considerarse factores organizativos y del contexto que impone el debate acerca de los acuerdos de paz.

El enraizamiento uribista: Los bastiones

Cuando se observan los municipios en donde gana el uribismo sin importar que sea con mayoría absoluta o relativa, se produce una imagen inadecuada de la fuerza de este movimiento, sumando en un mismo grupo municipios volátiles electoralmente con los que no lo son. Esto impide identificar los bastiones uribistas. Para remediarlo, apelamos al concepto de enraizamiento que expresa la manera en que un partido logra permear en la sociedad, fideliza sus electores y permanece estable en el tiempo.

Acá nos remitimos sólo a la dimensión electoral del enraizamiento, examinando la estabilidad del voto uribista. Así, se hizo uso en cada año del criterio más exigente de dominio, mayoría absoluta, como indicador de esta permeabilidad y se analizó su sostenibilidad en el tiempo. Como resultado proponemos tres categorías: 1) Municipios uribistas con enraizamiento fuerte, es decir, en los que alcanzan la mayoría absoluta en por lo menos 4 de 5 elecciones. 2) Municipios volátiles que recoge aquellas localidades en las que el uribismo gana por mayoría absoluta en dos o tres ocasiones. Y 3) la Municipios competitivos que aglomera los lugares en los que el uribismo solo ganó una vez de manera absoluta o su candidato perdió frente a otras alternativas.

Esta clasificación ayuda a estudiar por separado la manera en que el uribismo permea y se consolida en los diferentes territorios. La gráfica 2 muestra la votación promedio que tiene el uribismo en cada uno de los municipios según las categorías anteriormente descritas, mostrando que este apoyo es más alto en cada elección en los municipios uribistas (verdes) y volátiles (morado) que los municipios donde ganan otras alternativas (competitivos). Sin embargo, los apoyos en estos últimos no son despreciables, pero sí más sensibles a la oferta política en las diferentes coyunturas.

Lo más destacable de esta gráfica es que, en términos de apoyos electorales, el momento de la reelección de Uribe no tienen parangón en las elecciones posteriores. No obstante, no son despreciables los resultados favorables al Uribismo apoyando a Santos en 2010 y a Iván Duque en 2018, teniendo en cuenta los momentos distintos en términos organizativos y de apoyo de las bases territoriales. La caída en 2014 se explica, no porque el fenómeno Uribe pierda fuerza en la opinión pública o porque disminuya su popularidad, sino por el reacomodo de las fuerzas partidistas y sociales alrededor del fenómeno de la paz y la fractura entre Santos como presidente en ejercicio y el Uribismo como principal fuerza de oposición de derecha.

Las segundas vueltas presidenciales 2010 – 2018

Finalmente, las segundas vueltas presidenciales enseñan que cuando disminuye la oferta política se beneficia el uribismo en todos los municipios del departamento. En estas ocasiones, en los municipios uribistas se ratifica el apoyo al movimiento, aún en la coyuntura de 2014 que fue la más desfavorable (ver barras verdes). En los municipios volátiles (barras rojas), en 2014 y 2018, los momentos de mayor ordenamiento del uribismo, presenta los apoyos más altos para segunda vuelta. Mientras que en los lugares más competitivos (barras azules) el uribismo tiene un apoyo menor en el 2018, comparado con lo alcanzado en la segunda vuelta de 2010.

De este modo, la dinámica de los apoyos en los municipios evidencia el arraigo del uribismo en el territorio antioqueño. Sin embargo, este arraigo no se explica exclusivamente por la gestión de su líder, sino que varía conforme a las condiciones que presenta la competencia electoral en cada una de las coyunturas. Por ejemplo, el máximo crecimiento entre primera y segunda vuelta se da en el año 2010, por la confluencia de diversas fuerzas tradicionales que no estaban integradas orgánicamente con el uribismo, pero que aportaron para el fortalecimiento de la candidatura de Santos de cara al ballotage. En contraste, la menor tasa de crecimiento es la del 2014, cuando la coalición gubernamental había roto lazos con el expresidente Uribe y produjo la división de fuerzas también en el departamento. Por último, la estrategia uribista alrededor del candidato Iván Duque, supuso una mayor experiencia en el reordenamiento de sus propias bases sociales y una articulación de la coyuntura electoral de 2018 que con los eventos, marcaron al departamento alrededor del plebiscito que se proponía la refrendación de los acuerdos de paz con las Farc.

Edición 598 – Semana del 27 de julio al 2 de agosto de 2018
   
 
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