Las reformas de Duque:
zarpazo a los ingresos de los trabajadores

 

Se requiere, con base en los más de 8 millones de ciudadanos libres que se expresaron en los pasados comicios presidenciales, y por supuesto con muchos más de los millones de colombianos y trabajadores que votaron equivocadamente por Duque o en blanco, realizar la más férrea y amplia inconformidad frente a tan draconianas medidas.

 
Fabio Arias Giraldo
 
Miembro del ejecutivo de la CUT
 
 

Posesionado el presidente Iván Duque y su gabinete ministerial, han expresado entre muchas medidas, la necesidad de una reforma tributaria y una pensional.

Dichas reformas se presentan como medidas pertinentes para resolver las graves vicisitudes de la desangrada economía, a la cual se le aplicarán los tratamientos y pócimas que la han llevado a su agobiante situación.

Desde la llegada a nuestro país del recetario neoliberal del libre comercio por allá en los años 90 del siglo pasado, han aprobado 14 reformas tributarias, con el cuento repetido, no por ello cierto, de una reforma estructural que aliviaría los desajustes fiscales, promovería la inversión, generaría empleo y con todo eso reanimaría la economía.

Así mismo se han hecho profundas reformas al régimen pensional como la ley 100 de 1993, la ley 797 de 2003 y el acto legislativo 01 de 2005, también en el marco fiscal y la generación de empleo.

Estas medidas han venido acompañadas de reformas laborales, a la estructura del estado y un sinnúmero de privatizaciones.

Todas ellas han tenido impactos diversos sobre la economía y las condiciones de la vida material de los colombianos.

¿Cuál ha sido el impacto sobre el ingreso de los trabajadores de todo este reformismo neoliberal?

Hacia finales de los años 90 la participación en el PIB de los ingresos de los trabajadores era cercano al 37%. 30 años después de esta cascada de normas y acciones neoliberales, entre las que se destacan las reformas tributarias y pensionales, esa participación ha decaído hasta un 30%. Esto equivaldría a un descenso de 0,23% del PIB cada año en los ingresos de los trabajadores.

Este descenso para el presente año, con relación a 30 años atrás, equivaldría, a precios de hoy, a que los trabajadores dejaríamos de recibir cerca de $56 billones de pesos, con "b", es decir, $1,1 millones de pesos por cada colombiano.

Mientras los trabajadores descienden su participación, aumenta en esa misma cantidad la participación del capital en el PIB y por tal la riqueza en manos de las corporaciones y sus dueños.

Esto explica, por qué Colombia sigue apareciendo, con el deshonroso título de ser el tercer país más desigualdad del planeta, cuya circunstancia se oculta en todas las informaciones y expresiones de las cifras de la situación económica y socio-cultural del país, de parte de los registros oficiales.

Qué se está planteando por el gobierno Duque-Uribe, en materia de estas reformas.

En la Tributaria, está anunciado rebajar los impuestos a las rentas del capital del 34% al 28%, que significaría un poco más de $6 billones de pesos. Pero como también se dice que los gastos del estado se mantienen o crecen, la reforma propone aumentar los impuestos a las rentas del trabajo, es decir al salario, iniciando la tarifa impositiva no en ingresos mayores a $3,4 millones de pesos sino a partir de $1,9 millones de pesos. Y si ello no es suficiente, se aumentaría el IVA. Es decir, que los ricos paguen menos y los pobres cada vez más, con lo cual la desigualdad aumentará su brecha, y ahí pudiéramos ganar el primer lugar en desigualdad.

La reforma pensional, si bien el presidente Duque ha afirmado que no modificará la edad, aunque eso fue en campaña, va encaminada a atender las propuestas de Anif, Asofondos, BM, Fedesarrollo y la OCDE.

Todas ellas a una, coinciden en que solo debe existir un solo régimen, el del ahorro individual y por tal que Colpensiones pase de ser una entidad que maneja el régimen pensional solidario a ser una más de ahorro individual.

Con ello desaparecería un régimen, que como la ha demostrado el expresidente de Colpensiones Mauricio Olivera, reconoce pensiones vitalicias con un valor superior al 65% de los salarios, que siempre son mejores a las de los fondos privados que nunca alcanzan el 50% del salario de cotización. Es por ello que el cínico de Sergio Clavijo director de Anif se pasó a Colpensiones para pensionarse y que hoy intenta la anterior ministra de trabajo Griselda Yaneth Restrepo.

De esta manera continuaremos con reformas regresivas que deteriorarían el ingreso de los trabajadores, precarizando aún más la ya deteriorada condición de vida la mayoría de los colombianos.

Se requiere, por tanto, con base en los más de 8 millones de ciudadanos libres que se expresaron en los pasados comicios presidenciales, y por supuesto con muchos más de los millones de colombianos y trabajadores que votaron equivocadamente por Duque o en blanco, realizar la más férrea y amplia inconformidad frente a tan draconianas medidas.

Si de verdad se quisiera reactivar la desvalida economía que nos ha dejado el libre comercio neoliberal, lo que se debiera hacer, a más de rectificar o mientras se hace, es recuperar los ingresos de los trabajadores con sustanciales aumentos salariales generales.

Edición 600 – Semana del 10 al 16 de agosto de 2018
   
 
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