Dame el tuyo, toma el mío

 

Dos mandatarios, dos discursos, dos que, en lugar de ser intercambiados en el escenario de un bar swinger, son presentados en el estrado de las Naciones Unidas, con la gran similitud de vender una imagen ficticia de la realidad. Es hora de que cada uno se dedique a hablar menos y actuar más, es hora de RESOLVER LO NUESTRO.

 
Diego Andrés Ramírez Porras
 
Justapaz
 
 

Hace poco leí una crónica de Gabriela Wiener prometedora escritora peruana; sus letras relataban la manera en que ella y su esposo se platearon la idea de una experiencia sexual ligada al poliamor y la tendencia de bares swinger. Estaba lista, consciente, dispuesta por una noche a intercambiar su esposo, esperando recibir el conyugue de alguien más.

Poco después se llevó a cabo la Asamblea General de la ONU. Para ese 24 de septiembre ni los 193 estados participes, el barullo de los medios de comunicación por la asistencia de Nicolás Maduro, o la incertidumbre de saber si nuestro actual presidente llevaría al escenario su tan famosa guitarra, habían capturado mi atención y curiosidad; por el contrario, no dejaba de pensar en aquella crónica, pero ¿Qué relación podrían tener estos dos eventos? ¿Cómo se asociarían dos realidades opuestas bajo un mismo titular?

Populistas punitivos, Nicolás maduro el actual mandatario de Venezuela e Iván Duque su homónimo de Colombia, comparten estrechamente el populismo. Más allá de las distancias que pueden tener en sus discursos, ambos desde su posición de poder han hecho de la oratoria y del lenguaje político de tarimas o escenarios preconcebidos, un arma contundente de manipulación y distracción de las verdaderas realidades que afronta cada Nación.

Al realizar un análisis de discurso de cada palabra y todas las frases emitidas por estos dos mandatarios, sobresalen las similitudes. Bien sea el enunciado de Duque: “La paz es un objetivo de todos los colombianos y todos, absolutamente todos, vamos a trabajar por ella”. Una aseveración bastante entusiasta si se tiene en cuenta que, desde el 7 de agosto, día de su posesión en la casa de Nariño, van más de 30 líderes sociales asesinados, sin que desde su gobierno se implemente una alternativa que proteja y resguarde la vida de todos los líderes sociales en las diferentes regiones del país.

También el mandatario colombiano mencionó “debemos concentrarnos en lograr un pacto por Colombia: un pacto por la equidad”, una equidad que se ha puesto en tela de juicio dado los nombramientos que ha realizado; como por ejemplo el de Andrés Augusto Castro Forero nuevo director de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), hijo del ex alcalde de Bogotá Jaime Castro, férreo opositor al acuerdo de paz. El nuevo director, quien durante varios años ha estado vinculado a la mesa gerencial de Fedepalma, será el encargado de atender a los pobladores que abandonaron y fueron despojados de sus tierras durante el conflicto armado. En el juicio de estos nombramientos reposará ese nuevo “pacto por la equidad”.

Diecisiete minutos tardó el Presidente Duque en dar su discurso, al que algunos catalogaron como de “campaña electoral”. Mientras que la intervención de Nicolás Maduro tardo cuarenta y ocho minutos, la más larga de la edición número 73 de la Asamblea General de Naciones Unidas, en el que, como premisas de discurso mencionó: “Venezuela está más fuerte que nunca”, aun cuando el censo realizado reveló que 442.462 personas de nacionalidad venezolanas han ingresado al país de manera irregular.

¿Fuerte? Quizás no es el adjetivo más exacto para describir la situación, si consideramos que el 89% de ellos desea no volver a Venezuela dadas las adversas condiciones económicas y sociales que se afrontan en la actualidad. “Tengo confianza en el destino de mi patria”, aseguró maduro, será que ese destino contempla las voces de los partidistas opositores que han sido encarcelados y difamados por el mero hecho de no ser parte al gobierno oficialista, será que ese destino contempla las voces de los estudiantes que demandan mejores condiciones de vida social; son cuestiones que, en medio de su discurso, quedaron nuevamente relegadas a la obnubilación.

Ambas intervenciones denotan una línea comunicacional bastante parecida y particular: Exponer una realidad no completa y, si se quiere, totalmente aislada de lo vivido en la cotidianidad de cada país, ambos “vendieron” la mejor imagen posible de sus gobiernos, sin que esa sea la imagen fiel de la verdadera realidad.

Dame el tuyo, toma el mío, alguno de los mandatarios pudo expresar. Dame tu discurso, y en cambio te doy el mío, mis frases célebres, mis herramientas de incidencia mediática, mi estructura gramatical y lenguaje populista. Sin más ni más, este canje se llevaría a cabo tomando poco o nada de relevancia, no importando qué nación representan, el número de habitantes que esta tiene, sus cordilleras, pasiones, estrofas o color de bandera.

La gran muestra de esto ha sido exacerbar un falso nacionalismo, alimentando una idea de guerra e incursión militar por parte de Colombia a Venezuela, una idea que conllevo al aumento del presupuesto militar en 3,2 billones de pesos. Absurdo. Como cuando un vecino y “amigo” (Estados Unidos) dice que vaya y le casque a su hermano porque “no le cae muy bien”. Así de absurdo, pero efectivo, y estratégico, para hacer olvidar o desenfocar los problemas de carácter coyuntural.

Dos mandatarios, dos discursos, dos que, en lugar de ser intercambiados en el escenario de un bar swinger, son presentados en el estrado de las Naciones Unidas, con la gran similitud de vender una imagen ficticia de la realidad. Es hora de que cada uno se dedique a hablar menos y actuar más, es hora de RESOLVER LO NUESTRO.

Edición 608 – Semana del 5 al 11 de octubre de 2018
   
 
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