Poder popular y salud en la filosofía de vivir
bien o buen vivir: reto del abya yala para el futuro

 

“La presencia de población indígena en las calles de La Paz y en el Congreso, nos recordaron de donde en realidad venimos, quienes realmente somos, en este territorio de Abya Yala: que no se nos olvide que nuestras raíces son la de los pueblos originarios, que a ellos nos debemos y que ahí están las bases epistémicas y prácticas que pueden reorientar el proyecto civilizatorio de la humanidad, junto al proyecto de salud”.

 
Mauricio Torres-Tovar
 
Profesor Universidad Nacional de Colombia, miembro de la Red de Salud
y Trabajo de ALAMES y del Movimiento de Salud de los Pueblos
 
 

XV Congreso Latinoamericano de Medicina Social y Salud Colectiva

Fue la ciudad de La Paz, con su particular altitud, clima frio y presencia destacada de población indígena, la que esta vez albergó el desarrollo el Congreso Latinoamericano de Medicina Social y Salud Colectiva, que impulsa periódicamente desde los años 80 la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES).

Bajo el lema de “Poder popular y salud en la filosofía de Vivir Bien o Buen Vivir: reto del Abya Yala para el futuro”, se realizó el XV Congreso entre el 22 al 26 de octubre del año en curso.

Los dos primeros días permitieron la realizaron actividades precongreso, impulsadas por diversas redes temáticas de la ALAMES. En los siguientes tres días sesionó propiamente el Congreso, que organizó sus deliberaciones y presentación de trabajo libres en tres ejes: 1) organizaciones y movimientos sociales como poder en salud; 2) el ejercicio del derecho a la salud y la construcción de los sistemas universales de salud y 3) explotación y acumulación capitalista. Cada eje contó con un panel central de discusión y un conjunto de foros de discusión de subtemas derivados del eje y a su vez, con la presentación de trabajos de investigación y experiencias articulados a las temáticas del eje.

Adicionalmente, el Congreso contó con un conjunto de intervenciones de líderes sociales, políticos e intelectuales de Bolivia, iniciando por el presidente Evo Morales, que matizaron y enriquecieron enormemente las discusiones del evento. A sí mismo, el Congreso contó con el aura del lanzamiento del Sistema Único de Salud (SUS) del Estado Plurinacional de Bolivia.

De manera particular, el Congreso permitió rendirle un sentido homenaje a nuestra compañera alameña, Catalina Eibenschutz, quien partió este año y es un referente ético del compromiso con la salud de los pueblo, claramente evidente es esta postura que signó su trayecto de vida “la única manera de estar en este mundo es dándolo todo por la justicia y la dignidad”.

El cierre del Congreso permitió de un lado reflexionar sobre los 40 años de la propuesta de Atención Primaria en Salud (APS) planteada con la Declaración de Alma Ata en 1978 y discutir la recién emitida declaración de Astana; y, por otro lado, conocer las declaraciones que emitieron algunas de las redes temáticas de Alames y la declaración final del Congreso. Lo último fue el desarrollo de la Asamblea de la Asociación qué permitió discutir en parte la visión actual que se tiene de ella por parte de sus asociadas/os, elegir la nueva coordinación general de Alames para el periodo 2018-2020 y definir la sede del próximo (XVI) Congreso que se hará en República Dominicana, en conjunto con el XX Congreso Internacional de Políticas de Salud, que desarrolla la organización hermana International Association of Health Policies (IAHP).

Planteamientos destacados: los aportes desde Bolivia

Hubo una diversidad de ideas y temas que estuvieron presentes en las discusiones centrales y que atravesaron de alguna manera las actividades del precongreso, los foros y trabajos libres, relacionadas con los temas de organización y movilización social por la salud, construcción de los sistemas universales de salud y explotación y acumulación capitalista.

Sin duda, la dinámica de la experiencia boliviana iluminó y enriqueció el debate del Congreso. En ese sentido, temas que se vienen desarrollando en el proceso social boliviano estuvieron muy presentes, como son el buen vivir (sumak kawsay en quechua o sumak qamaña en aimara), interculturalidad, medicina ancestral, defensa de la madre tierra, descolonización, organización y movilización social y sistema universal únicos de salud.

En este sentido, la intervención en la inauguración del Congreso del presidente Evo Morales dio la puntada inicial al debate, en el sentido de plantear con un tono humilde y muy sencillo, una idea de salud integral más allá de atención a la enfermedad, relacionándola con el agua, con lo que se come,  con el deporte, con los conocimiento de cuidado de las comunidades y la calidez con que se escucha y atiende a la gente; forma de entender la salud entonces que claramente la articula con la visión del buen vivir. Así mismo, la ubicó como una responsabilidad del Estado para garantizarla como derecho a los pueblos.

La intervención del intelectual Raúl Bautista por su parte, aportó a comprender las formas como se construyen las hegemonías en la sociedad, que ha instaurado y naturalizado un pensamiento colonial, que demanda su descolonización. Cuestionó la idea de progreso que nos vendió la modernidad, la cual requiere ser desestructurada, estableciendo una continuidad pasado-presente-futuro, en tanto el pasado no es algo pasado sino el lugar donde la presente demanda su petición de sentido. Así mismo, ubicó que uno de los escenarios hegemónicos y de reproducción del colonialismo es la academia, con lo cual interpeló al Congreso y al pensamiento crítico social de la salud, dejando implícitamente planteado que las ideas en el terreno de la salud, de la medicina social, la salud colectiva, también deben ser descolonizadas.

Por su parte, la intervención del vicepresidente Álvaro García Linera, buscó a hacer un balance de lo que ha pasado en Abya Yala en estos últimos 15 años, haciendo alusión a la crisis del régimen de acumulación y legitimación neoliberal, el ciclo de los gobiernos progresistas desde 1998, las nuevas coaliciones estatales y las medidas asumidas en los terrenos económico, político y social.

El vicepresidente sostuvo que los gobiernos progresistas aportaron para que millones de personas de la región pudiesen mejorar sus condiciones de vida, por lo cual el ciclo progresista significó un descenso de la pobreza absoluta y un incremento de la franja intermedia de la sociedad latinoamericana.

García Linera refirió a lo que él llama “paradojas de la transición”, haciendo alusión a nueve. Entre estas destacaron: i) la de democracia-revolución, sosteniendo que no puede haber revolución sin democracia y a medida que se intensifica la democracia es que la revolución puede avanzar, siendo esto una lección clave; ii) la de la relación de los movimientos sociales con el Estado, en la cual señaló que el Estado es monopolio y el movimiento social es democracia, y por ello ambos deben ser desarrollados en paralelo; iii) la toma o no del poder, diciendo que la experiencia latinoamericana muestra que se debe construir democráticamente el poder desde abajo, tener consciencia de que el poder estatal es solo una herramienta, un mecanismo de las transformaciones que obligatoriamente deben venir desde la propia sociedad, ni poder ni no poder, tiene que ser una mezcla; y iv) la paradoja extractivismo versus la destrucción de la madre tierra, frente a lo que planteó que el equilibrio entre la satisfacción de las necesidades básicas y la afectación a la Madre Tierra debe tener como referente una visión de que ese extractivismo debe ser temporal y servir de camino hacia la economía del conocimiento.

Estas paradojas, sin duda son temas de debates sobre las experiencias de los gobiernos progresistas de la región, que evidencian matices distintos en su interpretación, como por ejemplo la relación de los movimientos sociales con el ejercicio de gobiernos en Brasil o Ecuador que fueron más de ruptura, diferente a la de Bolivia donde los movimientos inciden y de alguna manera conducen el proceso; o en relación al extractivismo, en donde se coloca en tensión la consecución de fuentes de financiamiento para las políticas sociales frente a la destrucción de la biodiversidad y la madre tierra, aspecto que ha tenido mucha confrontación en experiencias como la ecuatoriana.

Puso también en su intervención el tema de la corrupción, sosteniendo que un ser revolucionario, hombre o mujer, parte del principio constitutivo de su integridad moral y que cuando la hipoteca está perdida. Se es invencible en tanto se tiene la fuerza moral, se es derrotable en tanto se pierde ésta.

Al cierre de su intervención García Linera realizó una pregunta en el sentido si estamos ante el fin del ciclo progresista y/o del relato globalizador. Acá el compañero mexicano Rafael Gonzales, de la coordinación general de Alames, planteó que con la llegada a la presidencia de Manuel López Obrador ellos esperan más que ser el cierre de un ciclo progresista, ser la primera experiencia de un segundo ciclo progresista en la región. Con la esperanza que sea así, ya la historia no lo hará saber.

Por su parte Nila Heredia, exministra de salud en dos ocasiones en el mandato de Evo y actual secretaria ejecutiva del Organismo Andino de Salud, impartió la Conferencia Juan Cesar García1, en la cual planteó: “la realización de este XV Congreso de ALAMES en Bolivia, por la particularidad del proceso político, por el origen del mismo, por las fuerzas populares que la soportan y conducen, por su población y por encontrarse en un país como engarzado en la América morena, de indios y negros, de chiriguanos y Tobas, de mapuches y mayas, aztecas y caribes, en fin de los cientos de naciones andinas, amazónicas, caribeñas y tantos otros territorios en todas las latitudes de este girón del mundo, sin duda provoca a la medicina social a trabajar a partir de lo más nato de nuestro continente…”.

Y en este sentido Nila colocó sobre la discusión la idea de la interculturalidad, planteando que “es necesario trabajar más en torno a la Interculturalidad, una variable política y social, una determinante poderosa que impregna el hecho sanitario; quien no entiende, o lo entiende mal atiende mal, quien no lo incorpora en el cotidiano quehacer tampoco incorpora a las culturas, costumbres y saberes. Una política que ignore o si conociendo no incorpora a los otros, a los pueblos con sus conceptos, saberes y conoceres, jamás podrá hacer realidad la salud colectiva ni podrá construir salud porque simplemente ese sistema o política, se mantendrá impermeablemente colonizada y no facilitará de manera alguna el acceso pleno de la población al sistema de salud”.

También destacó Nila en la Juan Cesar García el “…poderoso e importante movimiento que en perspectiva de género se ha logrado visibilizar, hechos antes ignorados a fuerza de costumbres, movimientos poderosos que deben llaman nuestra atención, porque además de ser correcto a la vez que lastimosamente es respondido con el aumento de los feminicidios, la violencia abierta o encubierta, a nivel familiar, laboral y social, mostrando los difíciles cambios en las relaciones de poder en nuestras sociedades; a la vez que son mecanismos de lucha que convoca cada vez más a todos e instala temas de debate en la conquista de derechos como los vinculados a las identidades sexuales, el aborto, luchas que siempre deben formar parte de una visión integral más amplia cimentada en la convicción de las estrechas relaciones entre patriarcado y capitalismo”.

Es también de destacar entre las discusiones el tema del carácter de los sistemas de salud, en un contexto especial dado porque al final del Congreso fue lanzando oficialmente en la ciudad de Cochabamba la propuesta de Sistema Único de Salud (SUS) para Bolivia.

En este tema se planteó la necesidad de avanzar en la configuración de sistemas únicos, universales, públicos y gratuitos de salud, en contraposición a la propuesta de privatización impulsada por la cobertura universal de salud (CUS); y a su vez, se sustentó la idea del impulso de la denominada APS articulada al SUS.

En este punto se dio deliberación en tanto se considera que la propuesta de sistemas únicos en salud debe ser puesta en tensión, al igual que la de APS, pensando en que este tipo de sistema y de estrategia de salud no han logrado enfrentar y desplazar al complejo médico-industrial-farmacéutico, con lo cual a pesar de contribuir a ser garantes del derecho a la salud para las poblaciones, terminan siendo funcionales a los intereses económicos de quienes han convertido la salud en una mercancía. Esto demanda entonces ver experiencias propias en la región, de base territorial y comunitaria, recuperar la idea de soberanía y autonomía en salud y avanzar en la configuración de sistemas, políticas y estrategias que efectivamente descolonicen y desmercantilicen la salud para los pueblos y de alguna manera potencien la idea de “la salud en las manos del pueblo”.

Este debate también se reflejó en el panel final sobre los 40 años de Alma Ata, en el cual se criticó fuertemente la declaración de Astana, en tanto se consideró que se aparta de los principios y valores de la APS configurada en la declaración de Alma Ata de 1978, no reconoce que hay una relación directa entre el tipo de sistema económico que rige el mundo y el conjunto de desigualdades e inequidades sanitarias y respalda la privatización de la salud con la propuesta de aseguramiento en salud para alcanzar la universalidad a través de planos privados de salud.

Por último, dado el particular interés de quien hace esta reseña, mencionó otro aspecto entusiasta en el Congreso en relación a que en los trabajos libres presentados hubo un número nada despreciable en la temática de salud y trabajo (fueron 23); que de manera trasversal se puede decir plantearon como un aspecto central de discusión la precarización del mundo del trabajo producto de la implementación de políticas neoliberales en los escenarios laborales, reforzadas por los tratados de libre comercio, que vienen teniendo impactos muy negativos en la salud de los y las trabajadoras. Esto le planteó a la Red de Salud y Trabajo de ALAMES la necesidad de actualizar y ampliar el informe de la situación de salud de las y los trabajadores en la región que hicimos en el año 2008, para dar cuenta de esta dinámica en nuestra región.

Declaraciones y organización

El cierre del Congreso permitió conocer las declaraciones que realizaron las redes temáticas de ALAMES de Género y Salud; Violencia, Salud y Paz; y Sistemas y Políticas de Salud, sumada a la que hizo la Red Latinoamericana de Organizaciones y Movimientos Sociales por el Derecho a la Salud (RED-LOMSODES).

En general las ideas y propuestas movilizadas en estas declaraciones hacen parte del horizonte y quehacer político de ALAMES, pero es importante decir que no hay posturas homogéneas y que hay temas en debate, como el que suscito la posición de la Red de Género y Salud que se pronunció “por el cese de las graves violaciones a los derechos humanos que vienen sucediéndose en Nicaragua respecto a una escalada represiva y violenta frente a protestas populares, en un contexto de medidas gubernamentales explícitamente de corte neoliberal, a partir de la regresiva reforma de seguridad social y pensiones de directa afectación de la sociedad nicaragüense”. Este tema muestra el indispensable debate que se requiere dar entre los sectores progresistas de la región, y por supuesto ALAMES, en temas como estos, teniendo como base el precepto que fijó García Linera en su intervención en torno a la integralidad moral y ética, que no permite que se “voltee la cara” ante hechos como estos.

La declaración final del Congreso de ALAMES logró una síntesis de muy buen nivel en relación a los principales debates dados en el evento. De entrada, reconoció que la región “está viviendo una recomposición del proyecto neoliberal de la mano de fuerzas propietarias, conservadoras, machistas y autoritarias, después del intento por frenar su predominio a través de la movilización sociopolítica que condujo a los llamados gobiernos progresistas. Las dinámicas nacionales y regionales de estas experiencias fueron diferentes, debido a la correlación de fuerzas en cada país, en medio de las presiones de la geopolítica del capitalismo contemporáneo que está recomponiendo sus estrategias y conflictos de expansión. En la mayoría de los casos, los programas redistributivos no garantizaron un vínculo profundo entre la sociedad y el proyecto político transformador. Por el contrario, las decisiones abrieron espacios a una oposición recalcitrante que fue ganando terreno, mientras permanecía la dependencia de la economía extractivista”.

Se resaltan tres de los puntos de la Declaración:

1. La llamada “cobertura universal en salud” (CUS), impulsada por los organismos internacionales como la política global para la “protección financiera frente a los altos costos de la atención en salud”, en especial de los pobres, es el caballo de troya para la mercantilización de la atención en salud a través de diferentes paquetes de aseguramiento según capacidad de pago. Esta propuesta transfiere recursos públicos al sector privado para la acumulación de capital, reproduce la inequidad social acumulada y desprecia los saberes ancestrales.2

2. Desde la recuperación de los valores de la solidaridad, la universalidad y el reconocimiento de la diversidad, promovemos la construcción social y política de “sistemas universales de salud”, de naturaleza pública, diversa, territorial, intercultural, democrática, desmercantilizada, sin intermediación alguna y sin barreras económicas, geográficas, culturales y políticas frente a la necesidad y al sufrimiento, basado en el cuidado integral de la vida humana y no humana, y articulado a los saberes ancestrales en la construcción de un nuevo proyecto civilizatorio. Saludamos y apoyamos la decisión del gobierno del hermano presidente Evo Morales de crear el Sistema Único de Salud Universal y Gratuito, como medio estratégico para avanzar en este horizonte de sentido.

3. Desde la experiencia acumulada en las luchas de género, de clase y de etnia por los territorios diversos, por la emancipación y por la vida en general, junto con una práctica académica crítica y comprometida, es posible construir un poder popular autónomo y un nuevo sujeto político social diverso, en ejercicio pleno del poder constituyente y contrahegemónico, que contribuya a la realización del derecho a la salud y a la vida, no sólo humana sino de la naturaleza como un todo, en el marco de un nuevo proyecto civilizatorio.

Por último, es de mencionar, que se realizó Asamblea de la ALAMES, en la cual se dio un rico debate en torno al carácter y estructura de la Asociación, que, sin llegar a término, permitió volver a reconocer que somos una red en términos de estructura, en donde hay diversidad de nodos que intentar intercomunicarse, pero que se requiere de una mayor comunicación entre ellos y la coordinación general, para fortalecer la estructura de red. Y de otro lado, se reconoció que somos un conjunto de diversidades en relación con lo generacional, el género, lo étnico y lo territorial-regional, que es parte de nuestra riqueza y que debe ser tenido en cuenta a la hora de las decisiones colectivas.

En este espíritu de reconocimiento de las diversidades fue que por decisión unánime la Asamblea de ALAMES eligió una Coordinación General colegiada de 5 personas integrada por Alicia Stolkiner (Argentina), Eduardo Espinoza (El Salvador), Ana Lucia Frizon (Brasil), Beatriz Salgado (Chile) y Emira Imaña (Bolivia), con mandato para los próximos 2 años.

Metáforas para un balance

Tal vez la mejor metáfora que define el balance del Congreso es que más de una y uno quedamos “sin aire”, tanto por la altitud de La Paz, como por el sentido de las discusiones que se dieron en el evento. Sin lugar a duda, un Congreso que nos enriqueció a todas y todos los asistentes y nos “insufló oxígeno nuevo” para continuar pensando que otro mundo es posible con la apuesta del buen vivir.

Y de otro lado, también hay que decir que la presencia de población indígena en las calles de La Paz y en el Congreso, nos recordaron de donde realmente venimos, quienes realmente somos, en este territorio de Abya Yala: que no se nos olvide que nuestras raíces son la de los pueblos originarios, que a ellos nos debemos y que ahí están las bases epistémicas y prácticas que pueden reorientar el proyecto civilizatorio de la humanidad, junto al proyecto de salud.

1 Abya Yala es la forma como los pueblos originarios llamaban a estar parte del mundo hoy designada como América Latina. 

2 Es la conferencia central en los Congresos, que rinde homenaje a Juan Cesar García, médico y sociólogo argentino, pionero de la medicina social en Abya Yala.

Edición 612 – Semana del 2 al 8 de noviembre de 2018
   
 
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