Instituto de Estudios Políticos 30 años

 

Siguiendo el horizonte de la Universidad, el IEP ha procurado formar personas con altas calidades académicas y profesionales “comprometidos con el conocimiento y con la solución de los problemas regionales y nacionales, con visión universal”; por tanto, ha dirigido sus esfuerzos al cumplimiento de los objetivos universitarios de interdisciplinariedad e integración entre la investigación y la docencia “como ejes de la vida académica de la Universidad”, articuladas a la extensión como expresión de “la relación permanente y directa que la Universidad tiene con la sociedad”.

 
William Fredy Pérez Toro
 
Profesor y director del Instituto de Estudios Políticos
 
 

El 14 de octubre de 2018 se cumplen tres décadas de funcionamiento del Instituto de Estudios Políticos, IEP. El acto de creación del Instituto (A.S. 112 de 1988) se expidió en un ambiente de reformas orientadas a la promoción de la investigación científica para la transformación social, las cuales tendrían a la postre una expresión concreta en el surgimiento de institutos de investigación. Pero aquel mismo acto de creación del IEP, se produjo además en un momento especialmente crítico para el país, para la ciudad y para la Universidad. La proliferación de operadores de violencia, la turbulencia de los escenarios urbanos, la dinámica de la confrontación armada, la victimización creciente de la población civil, el desprestigio de las instituciones, la fragilidad estatal, la tozudez de un sistema político cerrado y la respuesta espasmódica de políticos y gobernantes, le indicaban nuevamente a la Universidad de Antioquia la necesidad de intervenir deliberadamente en ese entorno; es decir, la necesidad de entender y de explicar la extensa cadena de regímenes, prácticas, hechos y discursos que conducían hasta el lugar de esta nación, este Estado y esta sociedad. Es de lo que se ocuparían desde entonces William Restrepo Riaza, Fabio Giraldo Jiménez y María Teresa Uribe de Hincapié, a partir de una iniciativa de Carlos Gaviria Díaz que se concretó en la creación del IEP.

Así, desde su creación, el Instituto estuvo atento a los avatares de un entorno político que va y vuelve bruscamente entre la guerra y la negociación, las armas y los jueces, la regla y la excepción, la democracia y los regímenes de privilegios, la captura privada e irregular del Estado, y la república. A veces es realmente sorprendente ese entorno. Los viejos maestros, de hecho, ya sospechaban que el vértigo de la guerra y la intensidad de las violencias de aquel momento, estaban a órdenes de una tramoya que modificaba dos o tres efectos especiales, o que cambiaba el decorado del escenario para que la misma obra fuera representada una y otra vez por actores diversos. Como si un montón de prácticas, poblaciones y territorios quedaran atrapados y entrampados para siempre en las ideas más simples y lamentables de la política.

Es natural que el IEP haya seguido atento a esa historia durante tres décadas; y es comprensible que siga encontrando allí tramas insólitas del orden social y político, impactos extraordinarios de la violencia y de la guerra, diseños institucionales perversos, partidos políticos confusos, fragmentos estatales en ruinas, ciudadanías insospechadas…. Pero también es natural y comprensible que, como en sus orígenes, hoy el Instituto mantenga la convicción de que la sociedad, la cultura, el Estado, el gobierno, la justicia y la política no son, sino que pueden ser de una determinada manera. Esta convicción se avenía en aquellos primeros años con la esperanza que suscitaba un evento magnífico, la convocatoria de una asamblea nacional constituyente que expediría una Constitución moderna para el país; y se aviene hoy con un hecho político también extraordinario: el final de una confrontación armada y la firma de unos acuerdos de paz.

En el marco de las realidades y convicciones que han signado su trabajo, el IEP ha procurado seguir confirmando el carácter de esta Universidad que —en palabras de sus estatutos— “desarrolla el servicio público de la educación estatal con criterios de excelencia académica, ética y responsabilidad social” (Estatuto General, Acuerdo Superior 001 de 1994). Lo ha hecho con catorce cohortes de la Maestría en Ciencia Política (creada en 1990), un programa que recientemente se ha extendido a la Seccional Oriente de la Universidad; y con la respuesta permanente a los compromisos asumidos en el pregrado en Ciencia Política, desde su creación en el año 2002, en una alianza vigente entre el IEP y la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. El IEP ha cumplido, igualmente, con la misión universitaria de “actuar como centro de creación, preservación, transmisión y difusión del conocimiento y de la cultura”, desde la formación de su Unidad de Documentación (1989), pasando por la creación de la revista Estudios Políticos (en 1992, y con 53 números publicados), hasta la definición reciente de un plan de publicaciones de cuadernos de trabajo, investigaciones y tesis de maestría.

Siguiendo el horizonte de la Universidad, el IEP ha procurado formar personas con altas calidades académicas y profesionales “comprometidos con el conocimiento y con la solución de los problemas regionales y nacionales, con visión universal”; por tanto, ha dirigido sus esfuerzos al cumplimiento de los objetivos universitarios de interdisciplinariedad e integración entre la investigación y la docencia “como ejes de la vida académica de la Universidad”, articuladas a la extensión como expresión de “la relación permanente y directa que la Universidad tiene con la sociedad”. Se trata de un propósito que, en el caso del IEP, se ha visto favorecido por el trabajo de un equipo de investigación organizado en dos grupos (Estudios Políticos y Hegemonía, Guerras y Conflictos), cuyos integrantes proceden de disciplinas diversas y asumen alternativa o simultáneamente, con un destacable sentido de pertenencia, actividades de administración académica, docencia y extensión.

Una semblanza de lo que hacen los investigadores del IEP en sus respectivas líneas de investigación, es precisamente lo que nos ha invitado a presentar hoy la Revista Debates. Es, de su parte, un generoso aporte a la conmemoración del nacimiento de esta estrategia universitaria que es el IEP. Una estrategia que se ve animada y comprometida nuevamente con la ilusión de los viejos maestros; es decir, con la idea de una sociedad que podrá encontrar la forma de superar fracturas históricas y que aceptará la política, no como un campo elemental en el que prevalece la razón simple de la fuerza, sino como un campo complejo en el que la fuerza de la razón puede prevalecer.

Edición 612 – Semana del 2 al 8 de noviembre de 2018
   
 
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