Familia extensa

 

Las uniones son flor de un día, las mujeres emulan más bien a la Eva desobediente que invita a degustar del fruto prohibido. Y el hombre es un Adán lujurioso y juguetón, saltarín aquí y allá, esperando atrapar buena cantidad de frutas sin mayor respeto por los lazos o uniones que le amarren.

 
Mauricio Castaño H.
 
Historiador – Colombiakrítica
 
 

Extensa, incluso polifuncional, llaman hoy a la familia. También la han caracterizado de compuesta, cualquier cosa es menos aquella figura sagrada y encuadrada en el matrimonio religioso de una vez y por siempre, esa que la sentenciaban con la frase de hasta que la muerte los separe o lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. Nada de eso existe, las uniones son flor de un día, las mujeres emulan más bien a la Eva desobediente que invita a degustar del fruto prohibido. Y el hombre es un Adán lujurioso y juguetón, saltarín aquí y allá, esperando atrapar buena cantidad de frutas sin mayor respeto por los lazos o uniones que le amarren. Las uniones extramatrimoniales son pan de cada día cuando se dan, por lo demás y con frecuencia son ocasionales. La relación de pareja no gravita en el universo de la existencia humana, otros intereses la ocupan, para hacerse a tan sólo una idea de ello, bástese con mirar las estadísticas de los crecimientos de formas alternativas de gestionar las vidas, de tramitar las existencias humanas, citemos una de ellas, los hogares monoparentales o simplemente están los que decidieron vivir solos, los franceses son los campeones en llevar vidas solitarias, como suelen decir, son terriblemente solos. Miremos sus encuestas: Uno de cada cuatro no tiene ningún amigo. El 39% no ven a su familia. Un 26% frecuenta clubes, organizaciones, asociaciones. Uno de cada cinco no tiene camaradas en su medio de trabajo. El 12%, cinco millones, de personas mayores de 18 años se encuentra en estado de aislamiento o soledad. El 21% experimentan un sentimiento de soledad.

Las familias compuestas hacen referencia a eso de tus hijos, mis hijos y los nuestros, se acostumbra a decir en las parejas. La prole procede de uniones que eran y ya no lo son, están disueltas porque el amor ya no es para siempre, ayer, en siglos pasados, jurar eternidad conyugal equivalía a diez o quince años acorde a la expectativa de vida de esa época, hoy en cambio equivaldría a comprometerse por lo menos cuarenta o cincuenta años, y es difícil que el amor dure tanto, al menos las tasas de divorcio en ascenso es lo que nos dicen, y aquello con lo que iniciamos, los diferentes modelos de familias que se acomodan a esta realidad. Todo esto es una especie de amor disperso.

Miremos un ejemplo de la prole de los sectores populares de la ciudad de Medellín y que bien pudiera ser de sectores pudientes, pero por el momento echemos mano de lo que tenemos. Los niños en realidad no parecen niños en cuanto a esos sentimientos de ternura y compasión que dicen despiertan en su reproducción, al juzgar por su crianza y por los padres y madres responsables de hacerlo, a las a siete años ya trabajan, vendiendo confites o de mandadero de los pillos o mantones de barrio, iniciándose así en las Rentas Criminales. El término poli funcional dicho renglones arriba, es la clave para ayudarnos a entender esta telaraña social. Una preñez puede darse desde la muy temprana adolescencia, las hay desde los trece años para la mujer, para el macho puede pasar su mayoría de edad, entendible a razón de que es el gran macho de esta sociedad el que puede ser un proveedor y garantía para suplir las necesidades del crío y de su madre o futura cuidadora. Esto pareciera ser lo lógico pero la realidad es bien distinta. La crianza descansa en una extensa red de solidaridad familiar de los miembros de la mujer, pues la mujer es en esta cultura la que asume la mayor o toda la responsabilidad de los cuidados de su hijo, recordemos el dicho popular machista que reza que los hijos de mi hija, mis nietos serán, los de mi hijo, en duda estarán, y aunque en estos tiempos modernos existen muchos medios o pruebas científicas para determinar la paternidad, la costumbre puede más que la ciencia en la cultura popular.

Señalemos la violencia general y particular que aviva la degradación del ser en esta sociedad. La general nos viene de esa misma mundial y que se puede dimensionar con los sesenta mil asesinatos que un joven ha presenciado en la televisión al cumplir catorce años, allí se enseñan estrategias refinadas de asesinato en esta cultura de muerte. Y particular en referencia a la sociedad antioqueña y medellinense que desperdició Miles de jóvenes por décadas enteras destinándolos como sicarios para la guerra paramilitar y mafiosa contra las guerrillas, Pablo Escobar fue emblema nacional e internacional, el sentimiento popular hoy le sigue rindiendo sus plegarias como si fuera su Robín Hood.

El decir de la Carta Constitucional es que la familia es la base de la sociedad, pero no se ve ninguna correspondencia ni de un lado ni del otro. El Estado Nación es más bien un proyecto fallido acá y allá en todo el mundo, la inequidad, la no responsabilidad social quebró a la familia y a todo de lo que hay de sociedad en ella. Las buenas intenciones de Estado y de su Bienestar Social son letra muerta y demagogia barata. Y ante la imposibilidad de ganar respeto y credibilidad escupen fuego de metralla a esos Miles de indignados que reclaman por un mejor bienestar. Por ello decimos que las familias sufren fractura de aquello estatal inequitativo, y su furia la evacúan contra el Estado vía incredulidad y violencia física hacia su propia familia y hacia su propia comunidad, id y ver las estadísticas de la violencia, más del setenta por ciento está en la alcoba familiar, los niños, mujeres y ancianos, los más damnificados. La familia está hipertrofiada, así la llamaba el historiador Jacques Legoff, las responsabilidades sociales del Estado hacia ella fueron dejadas y trasladas al seno familiar.

Pero traer a cuento todo este desbarajuste no es para ponernos a llorar, más bien queremos poner el acento en eso que ya no es o que está en crisis que es el Estado Nación y que por efecto carambola golpea a las familias... y más que señalar la llaga es poner el dedo hacia el horizonte por dónde debe caminarse, la solidaridad es camino seguro, el mundo sostenible es otra ruta segura así como procurar por los bienes que son comunes y por una cultura de datos abiertos.

Es curioso o por lo menos coherente esto que está sucediendo con cierta pragmática cristiana de no estar adherido a vínculos tan estrechos y cerrados como lo es la familia tradicional. Recordemos el pasaje en el que Jesús abandona a sus padres y a sus hermanos, increpa que esa no es su familia, que su familia es toda la humanidad y su patria el planeta o el universo entero, se inclina más por lo global que por las parcelas que parten y dividen. Es una familia abierta, extensa, es toda la humanidad, todos somos hermanos, superando los tradicionales, estrechos y sectarios vínculos de consanguinidad.

Edición 669 – Semana del 15 al de 21 febrero de 2020
   
 
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