Igualdad social y democracia:
la prueba del pudín en Estados Unidos “rojo”

 

A pesar de la propaganda negra desplegada, que incluye la que su eventual rival, Michael Bloomberg, un republicano de hace poco tiempo, que acusó de “comunista” a Sanders, éste sigue de primero en las preferencias del potencial electorado estadounidense, y, en particular, de quienes votarán en las primarias de Carolina del Sur este sábado.

 
Miguel Ángel Herrera Zgaib
 
Ph.D. Grupo Presidencialismo y Participación, IGS-Colombia, SGlobAL Gramsci
 
 

Paul Street, en un texto escrito para CounterPunch, inventaría la cantidad de sandeces contra Bernie Sanders, propuestas por los media estadounidenses, incluida la así denominada “prensa liberal”.

Él ejemplifica con varios casos, a la vez que destaca también cómo se tilda a Sanders de comunista, una posición de la que él mismo, durante su extensa carrera como político independiente nunca habló; pero sí ha sido explícito en cuanto al retroceso más que evidente en términos de igualdad social que aqueja a la inmensa mayoría de los Estados Unidos.

A pesar de la propaganda negra desplegada, que incluye la que su eventual rival, Michael Bloomberg, un republicano de hace poco tiempo, que acusó de “comunista” a Sanders, éste sigue de primero en las preferencias del potencial electorado estadounidense, y, en particular, de quienes votarán en las primarias de Carolina del Sur este sábado.

Adicionalmente, Sanders se dio el lujo en días pasados, de elogiar el socialismo de Cuba, en lo que tiene que ver con salud y educación, al menos, el archienemigo del gobierno bipartidista estadounidense, desde cuando Fidel Castro hizo la famosa declaración; y más aún cuando fracasó la invasión a Bahía Cochinos, dándole nuevo empuje al único proyecto de revolución socialista triunfante en América Latina.

Asombra también, pero no sorprende que el segundo aspirante demócrata antes de las primarias de este sábado, en Carolina del Sur, Peter Buttigieg, hijo de un gramsciano comunista, Joe Buttigieg, quien fuera presidente de la International Gramsci Society, ataque también a Bernie, cuando él, en verdad, tendría que empezar a pensar en serio en ser parte de la fórmula que lo acompañe y fortalezca.

Estos interrogantes, luego del debate del martes pasado, donde Sanders salió airoso, y Michael Bloomberg apabullado, lo despejarán con definitiva claridad, un primer asalto, el próximo sábado, y uno segundo, el siguiente martes, el supermartes, cuando habrá simultánea votación de delegados a las primarias en cuando menos 11 estados.

Los 10 días que sacuden al establecimiento

En suma, son estos los 10 días que sacuden el establecimiento demócrata. Hasta el punto de que la misma Hillary Clinton empezó a rectificar su errático rumbo, para darle cabida a la necesidad eventual de hacer campaña por el “socialista” Bernie Sanders. A rajatabla, si él resulta ganador indiscutible de las primarias de su partido en la contienda por la segunda presidencia contra el nefando rey de las fake news. Ni modo que no lo fuera.

Al fin parece que en el remedo de democracia estadounidense se puede cumplir un deseo aplazado desde los tiempos de la última presidencia de Roosevelt, cuando éste bloqueó sin empacho político las aspiraciones de Henry A. Wallace, quien fue candidato en la elección presidencial de 1948. Él aparece, aunque no lo nombren casi nadie, como el antecesor del independiente Bernie, señalado y denostado hasta más no poder como social-demócrata.

El estadista del New Deal prefirió poner en su lugar a un cabildero, Harry S. Truman, hacedor del desastre atómico en Japón. Después de 72 años, Bernie Sanders, heredero del cerebro social del New Deal, Henry A. Wallace, dispone su voluntad, y las huestes indignadas y ateridas de millones de jóvenes, por segunda vez. Es este el más serio intento de potenciar en serio el compromiso con la igualdad social y la democracia postindustrial, para parafrasear en parte el decir de un ilustre pedagogo y ensayista de la primera mitad del siglo XX, John Dewey, cofundador de la New School For Social Research, que fuera primero un ensayo modesto de universidad para los trabajadores.

Será una candidatura que hace posibles las condiciones del ejercicio necesario de la democracia en el siglo XXI, cuando los subalternos se levantan en todos los continentes contra la desigualdad. Y en un momento en el que, desde China, el gigante socialista con pies de barro exporta el virus de una grippe no domada todavía, que ha puesto en ascuas, por segunda vez, los mercados, y la meca de Wall Street.

Hasta el punto es la amenaza, el fantasma de la pandemia, no del comunismo que el presidente guasón, ha recordado, diciendo que obligará a las industrias privadas a producir tapabocas por millones, recordándonos que la economía estadounidense es una economía de guerra desde cuando los Estados Unidos se involucraron en la II Guerra Mundial, a raíz del ataque sufrido a manos de Japón contra buena parte de su flota surta en el Pacífico.

Edición 671 – Semana del 29 de febrero al 6 de marzo de 2020
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía.
Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus