La prioridad es la vida de todos y todas

 

¿La vida de los colombianos, será tan importante para Duque y el establecimiento neoliberal, como para que tomen el teléfono y pidan permiso al FMI? O llamen a los banqueros criollos, para solicitarles que ante una posible hecatombe es preferible invertir en la supervivencia de la gente, así sea por bien del negocio.

 
Miguel Ángel Pardo Romero
 
Secretario de Asuntos Educativos, Pedagógicos y Científicos de FECODE
 
 

En defensa de los derechos a la salud y la vida de estudiantes y profesores, FECODE y sus 34 filiales, logramos que la actividad escolar sea no presencial en todos los colegios del país, tal como quedó consignado en la Circular del Ministerio de Educación 021, expedida en las horas de la noche del pasado 17 de marzo, producto de una dura exigencia de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación. La norma es expedida horas después de que las Alcaldías de Bogotá, Florencia, Cali y Valledupar; como también, las gobernaciones de Cundinamarca y del Magdalena, entre otras, privilegiaran la vida sobre cualquier otra consideración.

El encuentro entre la Junta Directiva de la ADE con la Administración Distrital, después del respectivo pulso y, con el acompañamiento de FECODE, derivó en normas que no solamente garantizan la vida sino los demás derechos sobre el particular. Aspectos que aún hay que resolver en la Circular Nacional del MEN y que, por supuesto, FECODE está atendiendo, una vez resuelto lo principal, es decir, desarrollar las actividades escolares desde la casa como parte de la salvaguarda del vital derecho.

La inicial e insensata negativa del Ministerio de Educación, evidencia el desprecio de la élite gubernamental por los educadores y, en general, por la población menos favorecida. En esa materia, el régimen no parece tener límites en su aporofobia. Así lo demostró al expedir el pasado 18 de marzo, el decreto 418 de 2020 coartando las preventivas medidas que tomaron los mandatarios locales mientras que el Aeropuerto El Dorado se mantenía sin control alguno, o peor, era ofrecido como tránsito para el resto de América Latina sin invertir un solo peso en seguridad sanitaria, lo que se convierte en una forma expedita para alentar la expansión del virus en cambio de controlarlo.

El simulacro de aislamiento concebido por la alcaldesa de Bogotá y otras medidas análogas anunciadas por otros mandatarios locales como es el caso de Cali o el Magdalena, pueden ser controvertidas, pero tiene su base real si se tiene en cuenta la experiencia de los otros países, la opinión de los expertos y el estado de indefensión de Colombia y de nuestros vecinos para enfrentar la declarada pandemia. Nuestro desamparo resulta mucho más alto que el padecido por los países desarrollados, debido a los estragos de la Ley 100 de 1993, a sus terribles consecuencias en la quiebra del sistema hospitalario y a su maldita herencia del paseo de la muerte que, ahora el Gobierno quiere imponérselo al Magisterio y sus familias, en complicidad con los chulos del sector financiero quienes pretenden engullirse nuestro fondo de prestaciones, conocido como FOMAG.

A lo anterior se suman, los desgraciados estragos del brutal recorte en 348 billones de pesos al Sistema General de Participaciones – SGP en los últimos 18 años que le pertenecían a educación (191.6 billones), salud, agua potable y saneamiento básico de los 1.103 municipios de Colombia. Sin sumar los 50 billones de pesos anuales que se llevan los corruptos, la evasión de impuestos y exoneraciones tributarias a los grandes empresarios y banqueros del país, solo la última calculada entre 10.5 y 20 billones de pesos en la reforma tributaria.

En ese orden de ideas, cobra enorme vigencia nuestra exigencia al Gobierno Nacional para que cumpla con la reforma constitucional que incremente de manera real y progresiva los recursos del SGP, el principal acuerdo conquistado por FECODE en la negociación colectiva con el Gobierno en mayo pasado y, que puede asegurar la materialización de los mencionados derechos mediante su financiación estatal y adecuada. Estaremos atentos ante una muy posible eventualidad, cual es que el Gobierno Nacional, trate de aprovechar las circunstancias de salud pública para birlar este Acuerdo, luego de 18 años de lucha de FECODE en defensa de tan vitales derechos para la población de toda Colombia.

El estado de fragilidad de la población en salud y educación públicas es directamente proporcionalidad a la corrupción y a la rapacidad del neoliberalismo que exhibe su profunda crisis y, su cercano final como lo anuncia la enorme movilización social planetaria. También queda en sus platas, la naturaleza de nuestros actuales gobernantes, quienes califican como actos de guerra los clamores por la paz y la vida en todas sus manifestaciones.

Exigimos al Gobierno Nacional que respete a los gobiernos locales que en buena hora han tomado medidas para proteger a la población. Como bien lo expresó nuestro compañero Yezid García Abello: “Duque si no haces, deja hacer que la situación es grave”. Estaremos en estado de alerta y prestos a denunciar que las medidas de estado de emergencia no terminen por favorecer a unos cuantos o se aproveche para vulnerar, aún más, los pocos derechos de las mayorías.

Frente a la enorme población desvalida o los trabajadores informales, exigimos auxilio inmediato. Para el efecto, suficientes son las reservas internacionales netas administradas por el Banco de la República, tal vez las más altas de la historia de Colombia, calculadas en 53.176 millones de dólares. ¿La vida de los colombianos, será tan importante para Duque y el establecimiento neoliberal, como para que tomen el teléfono y pidan permiso al Fondo Monetario Internacional? O llamen a los banqueros criollos, quienes obtienen ganancias no menores a 7 billones de pesos anuales, a solicitarles que ante una posible hecatombe es preferible invertir en la supervivencia de la gente, así sea por bien del negocio.

El próximo 25 de marzo, será una excelente oportunidad para hacernos escuchar con el enorme eco de la movilización social. La imposibilidad de realizar las marchas masivas no nos detendrá. Los cacerolazos, las redes sociales, las banderas a media asta y demás actos simbólicos también retumbarán en los oídos de un régimen que hoy está más descubierto que nunca, tal como lo revelan todas las encuestas, incluidas las realizadas por la gran prensa.

FECODE siempre ha priorizado los derechos de los niños, niñas, jóvenes, los educadores y el conjunto de la comunidad educativa, especialmente, a la educación, la salud, la vida, y la paz y, en esta ocasión, también estará a la altura de las circunstancias.

Edición 674 – Semana del 21 al 27 de marzo de 2020
   
 
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