Guerra mundial contra el mal

 

Estamos frente a una amenaza sin precedentes que afecta a la totalidad de la humanidad y salir de ella es una tarea de todos. Cuarentenas, confinamientos, toques de queda, restricciones al desplazamiento y cierres de empresas en África, América Latina y Europa se generalizan. La mayoría de los científicos estiman que las medidas drásticas de este tipo son las únicas que pueden frenar la enfermedad, contra la que –hasta el momento– no hay vacuna ni tratamiento.

 
Álvaro Ortiz Ramos
 
Editor Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

Mientras avanzan en el mundo ingentes esfuerzos para contener esta pandemia conocida comúnmente como covid-19, esta sigue cobrando vidas. Hasta ayer a las 2 de la tarde, las cifras indicaban que tenemos un total de 556.115 de casos confirmados y 25.166 muertos1.

Es bueno recordar que el covid-19 se identificó por primera vez el 1º de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la China central, cuando se reportó a un grupo de personas con neumonía de causa desconocida, vinculada principalmente a trabajadores del mercado mayorista de mariscos del sur de China de Wuhan.

Pero solo fue hasta mediados de marzo que la Organización Mundial de la Salud – OMS, la reconoció como una pandemia global…tarde, muy tarde afirmaron varios expertos. Pandemia que avanzaba con rapidez al tiempo con el pánico, la desinformación y afirmaciones falsas, como teorías de conspiración y otro tanto de excentricidades sobre la enfermedad y sus orígenes.

Es tanta la información imprecisa rondando por ahí que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hablado de una “infodemia”2. Y quizás en el signo más evidente de esta época de redes sociales, la OMS se ha unido con la aplicación TikTok3 para ayudar a aclarar los hechos y desmentir muchas situaciones que incluso han generado xenofobia y otro tipo de malestares que van contra el derecho y respeto por los derechos humanos.

Pero ¿qué es eso del covid-19?

Se trata de una infección respiratoria que comienza con fiebre y tos seca y que, al cabo de cerca de una semana, puede provocar falta de aire. El periodo de incubación suele ser de cinco días, pero puede variar de dos a catorce días. A través de cientos se análisis, también se ha observado la pérdida súbita del olfato y el gusto (sin que la mucosidad fuera la causa). Las complicaciones pueden incluir la neumonía, el síndrome respiratorio agudo o la sepsis4.

Según los expertos, el virus se transmite típicamente de una persona a otra por vía de las pequeñas gotas que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar y se difunde principalmente cuando las personas están en contacto cercano, –de ahí la importancia de mantener un “aislamiento social”– pero también se puede trasmitir al tocar una superficie contaminada y luego la propia cara.

Hasta el momento –pese a que todos los expertos y laboratorios del mundo trabajan en ello– no existe vacuna o tratamiento antivírico específico. El tratamiento principal que se le suministra a los ya infectados es la terapia sintomática y de apoyo.

Y de la vacuna ¿qué?

Como ya lo habíamos indicado –días después de que China compartiera el genoma de este coronavirus– laboratorios de todo el planeta se encuentran en una carrera contrarreloj para dar con la vacuna que frene el progreso de la pandemia del Covid-19. Los investigadores comenzaron rápidamente las primeras etapas de investigación y desarrollo.

“Los virus RNA como el coronavirus tienen una envuelta a los que hay que atacar produciendo respuestas inmunológicas muy específicas. Es decir, produciendo anticuerpos neutralizantes y activando los linfocitos T que van a destruir a una célula infectada”, explica Mariano Esteban Rodríguez, jefe del Grupo Poxvirus y Vacunas en el Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB – CSIC), y consejero de la Fundación Gadea por la Ciencia a Gaceta Médica.

Aún así, y teniendo en cuenta los retos a los que se enfrenta el desarrollo de la vacuna, el mayor problema –señalan los científicos– no es diseñar la vacuna, sino comprobar su seguridad y eficacia en seres humanos, lo que puede demorarse al menos un año.

De otra parte, el fabricante estadounidense de medicamentos Pfizer Inc ha firmado un acuerdo con BioNTech SE de Alemania para desarrollar conjuntamente una posible vacuna contra el coronavirus utilizando la plataforma de desarrollo de medicamentos basada en ARNm de BioNTech, señalaron el pasado martes las dos compañías.

A través de un comunicado conjuntos, los fabricantes farmacéuticos comenzarán la colaboración de inmediato y han firmado una carta de intención para la distribución de la vacuna fuera de China.

Por su parte, la compañía farmacéutica alemana BioNTech, logró un acuerdo de colaboración con la compañía Shanghai Fosun Pharmaceutical sobre sus derechos en China a su vacuna experimental contra el coronavirus, con el objetivo de comenzar a probar en humanos a fines de abril.

Por su parte, según el portal de información farmacéutica El Global, Thomas Cueni, director general de la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica, señala que: “Antes de su aparición en diciembre, el Covid-19 era desconocido. Un mes después, compartir el genoma de este coronavirus dentro de la comunidad científica ha permitido a los investigadores comenzar rápidamente las primeras etapas de investigación y desarrollo para encontrar una vacuna que pueda protegernos de este nuevo coronavirus”. Un aspecto positivo y esperanzador para la humanidad destacan desde la comunidad científica es que con la epidemia de SARS de 2003, se desarrollaron tecnologías que pueden ser útiles contra este SARS-CoV 2.

Esperemos pues que esta carrera por desarrollar una inmunización que detenga los aterradores avances de la pandemia sea ganada por la humanidad y logremos salvar muchas vidas.

También es claro –como lo señala la Agencia de Naciones Unidas para la Infancia– que mientras se desarrolla una vacuna efectiva contra el virus, se deben atender otras preocupaciones que incrementan la crisis sanitaria global como la falta de acceso a servicios de agua e higiene. Por ejemplo, en el caso del lavado de manos con jabón que es una de las herramientas fundamentales en la lucha contra el COVID-19, la Agencia lanza un dato preocupante: El 40% de la población mundial, es decir, 3.000 millones de personas no tiene en su casa una instalación para el lavado de manos con jabón, según cifras de Unicef. Además, más de un tercio de las escuelas de todo el mundo y la mitad de las escuelas de los países en vías de desarrollo no tienen un lugar en el que niños y niñas puedan lavarse las manos.

Mientras tanto…algunos datos positivos

1. Sabemos quién es: Los primeros casos de sida se describieron en junio de 1981 y se tardó más de dos años en identificar al virus causante de la enfermedad. Los primeros casos de neumonía severa se notificaron en China el 31 de diciembre de 2019 y para el día 7 de enero ya se había identificado el virus.

2. Sabemos cómo detectarlo: Desde el 13 de enero está disponible para todo el mundo un ensayo de RT-PCR para detectar el virus. En los últimos meses se han perfeccionado este tipo de pruebas y evaluado su sensibilidad y especificidad.

3. En China la situación está mejorando: Las fuertes medidas de control y aislamiento impuestas por China están dando sus frutos. Desde hace ya varias semanas, el número de casos diagnosticados disminuye cada día.

4. El 80% de los casos son leves: La enfermedad no causa síntomas o son leves en un 81% de los casos. En el 14% restante puede causar neumonía grave y en un 5% puede llegar a ser crítica o incluso mortal.

5. La gente se cura: Los únicos datos que a veces se muestran en los medios de comunicación son el aumento del número de casos confirmados y el número de fallecimientos, pero la mayoría de la gente infectada se cura. Hay 13 veces más pacientes curados que fallecidos, y la proporción va en aumento.

6. No afecta (casi) a los menores de edad: Solo el 3% de los casos ocurre en menores de 20 años, y la mortalidad en menores de 40 años es solo del 0,2%. En menores los síntomas son tan leves que puede pasar desapercibido.

7. El virus se inactiva fácilmente: El virus puede ser inactivado de las superficies de forma eficaz con una solución de etanol (alcohol al 62-71 %), peróxido de hidrógeno (agua oxigenada al 0,5 %) o hipoclorito sódico (lejía al 0,1 %), en solo un minuto. El lavado de manos frecuente con agua y jabón es la manera más eficaz de evitar el contagio.

8. Ya hay más de 150 artículos científicos: Es el momento de la ciencia y la cooperación. En poco más de un mes ya se pueden consultar 164 artículos en PubMed sobre COVID19 o SARSCov2, además de otros tantos disponibles en los repositorios de artículos. Estos artículos están elaborados por cerca de 700 autores repartidos por todo el planeta. Es ciencia en común, compartida y en abierto. En 2003, cuando ocurrió lo del SARS, se tardó más de un año en obtener menos de la mitad de los artículos.

9. Ya hay prototipos de vacunas: Nuestra capacidad de diseñar nuevas vacunas es espectacular. Ya hay más de ocho proyectos contra el nuevo coronavirus. Hay grupos que trabajan en proyectos de vacunas contra otros virus similares y ahora tratan de cambiar de virus. Lo que puede alargar su desarrollo son todas las pruebas necesarias de toxicidad, efectos secundarios, seguridad, inmunogenicidad y eficacia en la protección. Por eso, se habla de varios meses u años, pero algunos prototipos ya están en marcha.

10. Hay más de 80 ensayos clínicos con antivirales en curso: Las vacunas son preventivas. Más importante aún son los posibles tratamientos de las personas que ya están enfermas. Ya hay más de 80 ensayos clínicos para analizar tratamientos contra el coronavirus. Se trata de antivirales que se han empleado para otras infecciones, que ya están aprobados y que sabemos que son seguros.

Recordemos que la pandemia de gripe de 1918 causó más de 25 millones de muertos en menos de 25 semanas. ¿Será posible que algo similar ocurra hoy en día? Probablemente no. La sensación es que nunca hemos estado mejor preparados para combatir una pandemia.

La tarea que nos compete como ciudadanos, es respetar las medidas de cuarentena y evitar al máximo –por mucho que nos cueste– el “contacto social”. Cuidémonos y cuidemos y protejamos a nuestras familias.

Fuentes: Noticias ONUBBC MundoEl GlobalOMSGaceta Médica

Edición 675 – Semana del 28 de marzo al 3 de abril de 2020

1 Fuente: Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EE. UU.), autoridades locales. Última actualización 27 de marzo de 2020 14:30 GMT.

2 En paralelo al avance del coronavirus, hay un nuevo concepto que también deja su impacto por estos días: la "infodemia", una práctica que consiste en difundir noticias falsas o maliciosas sobre la pandemia y que aumenta el pánico o la angustia en las sociedades.

3 La Organización Mundial de la Salud mantuvo reuniones durante todo febrero con representantes de Facebook, Twitter, Amazon y Google para solicitar su poder de llegada con la gente para combatir la difusión errada sobre el virus. “Estos son los videos de TikTok de la OMS para educar y luchar contra el coronavirus”.

4 La sepsis es un síndrome de anormalidades fisiológicas, patológicas y bioquímicas potencialmente mortal asociadas a una infección. Estas anormalidades son secundarias a una respuesta inmunitaria desmesurada frente a la infección, que termina dañando los tejidos y órganos propios y conduciendo a una disfunción multiorgánica.

   
 
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