¡Protegernos de la pandemia significa
cuarentena con alimentación y salud!

 

Lograremos superar la emergencia de salud púbica, pero una vez ocurra, no aspiramos más a volver a esa miserable normalidad. Sí hay alternativa, seguiremos animando todas las formas democráticas de expresión de la inmensa movilización social, hasta convertirnos en una y potente voz que al unísono retumbe diciendo: primero la vida que la economía.

 
Miguel Ángel Pardo Romero
 
Secretario de Asuntos Educativos, Pedagógicos y Científicos de FECODE
 
 

Los expertos han sido claros sobre el origen, el grado de mortalidad y las formas de mitigar el Covid-19. Han calculado las preocupantes proporciones de su veloz esparcimiento y afirmado que la única forma de enfrentarlo es con un severo aislamiento, incluso si se encuentra vacuna. Pero las cuarentenas son inútiles si no se garantiza alimentación para la población desvalida, la cual se ve obligada a quebrantarlas para no morir de hambre o, si no se vence la resistencia del establecimiento neoliberal a inyectar ingentes recursos al sector de la salud y al personal que está en primera línea librando esta descomunal batalla.

Duque ha procedido en clara contravía de lo anterior, no solo por incapacidad sino por su marcada convicción neoliberal. Fue prácticamente forzado a declarar la cuarentena nacional ante los demoledores argumentos de la alcaldesa de Bogotá y de otros mandatarios locales. Análogo asunto ocurrió con el aeropuerto de El Dorado, pese a la contundente evidencia que era mortalmente inconveniente mantenerlo abierto. Es obvio que su cierre fue retrasado por priorizar los negocios.

Tal como lo advertimos, para los vitales fines arriba mencionados, en el primer día de cuarentena, Duque descartó acudir a las reservas internacionales que administra el Banco de la República, calculadas en 53.176 millones de dólares, porque se afectaría la economía mundial y nacional. Menos iba a atender nuestra propuesta de decretar un impuesto o, al menos invitar, a los grandes empresarios y banqueros para invirtieran en la supervivencia de la población como forma de restituirle en algo las inmensas ganancias logradas durante décadas a costa de preferencias gubernamentales que rayan en lo obsceno.

Inversamente proporcional a la diligencia con que debe proteger a la población, el actual Gobierno Nacional, blindó con descomunales recursos al sector financiero, trasladando, obviamente de las reservas de nuestro banco central, 17 billones de pesos para los créditos que van a necesitar las empresas y le entregó al sector financiero para “administrarlos”, los recursos de las entidades territoriales equivalentes a $2.7 billones con la solemne promesa del Ministro de los bonos de agua de devolverlos. No han valido los angustiosos reclamos de los alcaldes y gobernadores que se baten por garantizar la efectividad de la cuarentena. Total, dirá el alto gobierno, las explosiones de la gente desesperada, se desarrollan frente a los edificios de las 1.103 alcaldías o de las 32 gobernaciones y no ante el Palacio de Nariño. Por lo menos por ahora.

Fabio Arias, Fiscal de la CUT, destacó que E.U. aprobó 2 billones de dólares para afrontar la crisis, es decir el 10% de su PIB. Obviamente, sabemos que Trump ha declarado públicamente que primero la economía que la vida. Entre tanto Duque, quien comparte ese planteamiento, procedió como ya lo comentamos y, después de pomposos anuncios y billonarios traslados al sector financiero, terminó destinando realmente tan solo 1 billón de pesos. A su vez, la ministra del Interior y otros integrantes del gabinete, confundiendo caridad con solidaridad, nos pretenden convencer de que, a punta de donaciones voluntarias, la inmensa mayoría de compatriotas que sobreviven día a día, contarán con la comida suficiente para afrontar la cuarentena. Acudiendo a su jerga posmodernista, esa es la “apuesta” del alto gobierno, total si se pierde, pensaran algunos perversamente, los que mueren de hambre son sectores de las masas empobrecidas.

Empeora el panorama, el aval del Gobierno para que grandes empresarios y banqueros despidan a sus empleados, los obliguen a ir a trabajar, los sometan a inhumanos chantajes como donar sus vacaciones o compelerlos a que se declaran en licencias no remuneradas. Contundentes son las denuncias en este sentido hechas por la Unión Sindical Obrera y de los trabajadores del sector bancario agrupados en ACEB, UNEB y ASEFINCO.

Entre tanto, a nuestra Ministra de Educación, la sigue desvelando cómo hacer pasar la cuarentena como vacaciones mientras que avala o por lo menos no se pronuncia por las declaratorias sin asignación académica de educadores en propiedad y provisionales en algunas entidades territoriales como el Valle del Cauca y Medellín. Aprovechar la pandemia para despedir parte de los 59.000 docentes provisionales o temporales no solo sería una infamia, sino que los obligaría a salir de sus casas a buscar el sustento.

La Fiduprevisora, la poderosa fiducia que administra el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio –FOMAG– y debe garantizar cesantías, salud y pensiones, en época de pandemia, embolata el pago a los más desfavorecidos, es decir a los educadores pensionados por invalidez, dizque porque no han refrendado los requisitos.

La lista de agravios contra la población de los 1103 municipios de Colombia no parece tener fin, los Ministerios de Hacienda y Educación tratan de aprovechar el Covid-19 para congelar todo lo que implica inversión, especialmente, la reforma constitucional que aumente real y progresivamente los recursos para educación, salud, agua potable y medio ambiente. Pese a su vehemente urgencia y vigencia, como también, a que los comprobados estragos del brutal recorte de $348 billones del Sistema General de Participaciones en lo últimos 18 años, nos tiene en un mayor estado de indefensión para superar la emergencia de salud pública. Análoga actitud gubernamental frente a los ascensos de 118. 300 educadores de Colombia, a quienes pretende, por variadas vías, desconocerles su labor pedagógica, experiencia, títulos y su alto grado de formación, lograda con sus propios recursos.

Contrasta la premeditada paquidermia del Gobierno Nacional, con el enorme esfuerzo e iniciativa de mandatarios seccionales como, por ejemplo, El Magdalena, Cali o Bogotá y de sus respectivas Secretarias de Educación. Es el caso del Distrito Capital, a través de la Circular 08 de marzo 25 de 2020, reiteró que las actividades escolares son NO presenciales, salvaguardó el trabajo de los provisionales, impidió declarar educadores sin asignación académica y aseguró los salarios de todo el sector educativo. A lo que nosotros agregamos que, el trabajo virtual no debe convertirse en sobre carga laboral. ¡Así se enfrenta la pandemia!

Dos reflexiones finales. La primera, la importancia que hoy estén en ejercicio alcaldes y gobernadores de movimientos alternativos, porque no han dudado en priorizar la vida y en asumir con el liderazgo que ello requiere, el enorme e inédito reto que hoy afrontamos.

La segunda, es una reiteración. No queda duda alguna que el concepto de solidaridad es diferente en el sencillo trabajador que en el opulento banquero. No les bastó a quienes determinan el rumbo del establecimiento que la pandemia nos encontrara en este alto grado de indefensión, “gracias” a décadas de rapaz neoliberalismo y corrupción, sino que ahora se apuran para aprovecharse de la tragedia de millones de personas y miles de muertes. Lograremos superar la emergencia de salud púbica, pero una vez ocurra, no aspiramos más a volver a esa miserable normalidad.

Sí hay alternativa, seguiremos animando todas las formas democráticas de expresión de la inmensa movilización social, hasta convertirnos en una y potente voz que al unísono retumbe diciendo: primero la vida que la economía.

Edición 675 – Semana del 28 de marzo al 3 de abril de 2020
   
 
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