Una propuesta urgente
para esta situación apremiante

 

Antes del interés económico y bienestar social de los propietarios debe predominar la solidaridad y el apoyo a las comunidades campesinas pobres y por consiguiente a la sociedad en general. Es prioritario establecer acuerdos de solidaridad entre propietarios de tierras y comunidades o familias campesinas pobres.

 
Víctor Negrete Barrera
 
Centro de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Sinú
 
 

Antecedentes

En lo que hoy es el departamento de Córdoba se han experimentado distintas formas de explotación de la tierra: algunas de servidumbre, otras de desarrollo empresarial y no han faltado las de colaboración compartida.

Dentro de este conjunto mencionemos las formas originadas por la esclavitud, la matrícula, el terraje, el endeude (en dinero, aperos, alimentos y otros bienes), la aparcería, el arrendamiento, la medianería y el apoyo mutuo.

Entre los protagonistas figuran, por una parte, los esclavistas, funcionarios allegados al poder del Estado y las administraciones públicas, hacendados, terratenientes, empresarios, comerciantes y campesinos medios; por la otra aparecen los esclavos, criados, vasallos, matriculados, concertados, terrajeros, colonos, peones y campesinos sin o insuficiente tierra.

La función social de la propiedad

A pesar de estar hablando de la función social de la propiedad rural desde 1936, lo cierto es que aún continua sin aplicarse. Exceptuando, como es obvio, los casos aislados que se han presentado. Hoy es indispensable, urgente, retomar este viejo anhelo y tratar de hacerlo realidad.

Si en ese entonces fue una necesidad, ahora lo es mucho más. La concentración de la tierra, la crisis agropecuaria, la violencia en general, la difícil situación económica y la pandemia ocasionada por el Coronavirus, obligan a tomar decisiones en este sentido. Mientras acordamos y aplicamos transformaciones de mayor calado, como reforma agraria integral y un replanteamiento serio sobre la vida y la perspectiva rural, para mencionar apenas este par, tratemos de llegar a acuerdos sobre algunos programas que puedan llevarse a cabo lo más pronto posible, sobre todo ahora cuando vienen las lluvias. El propósito es aliviar un poco las penurias de numerosas poblaciones campesinas y urbanas, acorraladas y sin posibilidades reales de mejoramiento social y económico.

La propuesta

En la medida que extienden la frontera agrícola, mejoran o tecnifican los hatos y cultivos y reparten la tierra entre los sucesores, los campesinos pobres que no han podido ni podrán acceder a un pedazo de tierra, ven reducidas drásticamente sus posibilidades de conseguir donde sembrar, así sean cultivos de pan coger o subsistencia. Es sabido que en algunos sitios del departamento hay hacendados y campesinos medios que facilitan tierras a campesinos pobres bajo determinadas condiciones. Las más conocidas son: como sociedad para explotar un área determinada o como un acuerdo de solidaridad.

En la primera, el dueño de la tierra entrega el predio para que el campesino lo devuelva sin rastrojos o sembrado con pastos o listo para otras actividades o para repartir el producto obtenido. En otras palabras, es un negocio con inversiones y utilidades para ambos.

En la segunda, el dueño de la tierra entrega el predio con el propósito de colaborar o ayudar al campesino o comunidad, sin excluir que este le entregue una parte del producto, por lo regular la tercera o cuarta parte.

La propuesta es que los hacendados y campesinos medios, bajo la concepción de la función social de la propiedad y teniendo en cuenta la situación del país, faciliten tierra a campesinos pobres mediante acuerdos de solidaridad. Estos acuerdos, debidamente legalizados si es necesario, deben contemplar área del fundo, duración mínima, disolución, obligaciones, controversias, cesiones y distribución de utilidades, entre otros.

Se contemplaría esta acción, si es necesaria, con asistencia técnica, crédito y la participación coordinada de otros organismos e instituciones del gobierno, el Estado y la sociedad civil.

En todo caso, antes del interés económico y bienestar social de los propietarios debe predominar la solidaridad y el apoyo a las comunidades campesinas pobres y por consiguiente a la sociedad en general.

Edición 676 – Semana del 4 al 10 de abril de 2020
   
 
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