La inmunidad colectiva

 

El trasfondo de la discusión va más allá de una segregación discriminadora y más bien nos abre los ojos para mirar ese rico y complejo mundo de lo inmunológico, el mundo de las epidemias.

 
Mauricio Castaño H.
 
Historiador – Colombiakritica
 
 

La discusión tomó un rumbo sacrificial y no por el de la Inmunidad Colectiva. El gobernador de Texas Dan Patrick lo puso en disyuntiva de salud o economía. Los medios de comunicación se fueron por lo que más venden a su audiencia, y entonces simplificaron difundiendo que la propuesta hecha es sacrificar a los ancianos en favor del colectivo, que la vida no se pare y que la economía siga su curso. Esto fue lo divulgado. Pero la verdad sea dicha, el trasfondo de la discusión va más allá de una segregación discriminadora y más bien nos abre los ojos para mirar ese rico y complejo mundo de lo inmunológico, el mundo de las epidemias. Incluso mucho mejor, comprender, hacernos conscientes de que todos los seres vivos, nuestra vida, comprende tanto la de los humanos como las de los demás seres, que unos y otros estamos conformados por Miles de millones de bacterias y de virus, tanto por las que están dentro de nosotros como de las que vienen de fuera, el habernos convertido en una civilización sedentaria que domesticó animales y plantas, hizo de está convivencia un proceso simbiótico.

Y aquí señalemos que estos pequeños microorganismos que están en nuestro cuerpo, que hacen parte de nosotros, que somos nosotros y que son nuestros aliados para mantenernos con vida, son tan necesarios como los que están por fuera que los estimulan, que los mantienen alertas, activos y en pie de lucha. El adentro y el afuera, o como dicen algunos epidemiólogos y científicos, la Yoidad y la Otredad, lo Mismo y Lo Otro, dos fuerzas en constante oposición, pero necesarias en tanto que se estimulan unas a otras para sacar lo mejor de sí mismo, y por qué no, lo peor, en especial cuando nos vencen nuestras defensas y nos ponen en peligro o nos hacen morir. Ejemplifiquemos: nuestras bacterias que tenemos por dentro, ADN, luchan y crean defensas ante lo que de afuera viene, ARN, así creamos inmunidad, nos volvemos inmunes. Recordemos que las virosis de adentro allí se quedan y cada tiempo pueden salir como el herpes, etc.

Frente al Covid-19 la discusión está a flor de piel y puede decirse que estamos en manos de la ciencia médica y del arte de gobernar, científicos y gobernantes, estos últimos son los que tienen la voz cantante en tanto son ellos quienes terminan tomando esta o aquella decisión. Recordemos las tres estrategias usadas. Encierro total o confinamiento, la primera. La segunda es confinamiento parcial, la tercera es abierta, no total y ni parcial encerramiento. Y acá de nuevo vuelve la discusión de por qué deciden una u otra solución, y entonces se vuelve a las razones del campo epidemiológico. En última instancia lo que se quiere es ganar tiempo para no hacer colapsar el sistema de salud, ganar tiempo para prepararse y enfrentar la virosis que nos cogió de un momento a otro de manera desprevenida. La amenaza está constante, lo que está variando es la forma de enfrentarla, por eso las diferentes metodologías que se reducen a esas tres maneras enunciadas de total, parcial o nada de confinamiento.

Si hay encierro total, si estamos adentro y evitamos el afuera en donde se propaga el virus, recordemos que el virus viene de afuera y se propaga por contacto y a través de las vías mucosas llámense nasales, orales o incluso de los ojos, y es por ello que se recomienda que las manos eviten el mayor contacto posible, no saludar de mano o tocar lo menos posible, y cuando necesariamente haya que tocar como abrir una puerta, apoyarse en un pasamanos, entonces lavarse constantemente y no llevar las manos las cara, por ello también se recomienda el tapabocas, toser y protegerse con el codo, la idea es tratar de no infectar esas manos que nuestro cuerpo las hace llevar de manera automática a la cara (un experimento habla que nos llevamos las manos 25 veces en una hora) boca, nariz u ojos, allí donde la mucosidad favorece al virus en mención. Pero recordemos también que estas son medidas dónde existen zonas de contagio que son de humedad y friáticas, el calor no favorece el Covid-19, las altas temperaturas matan el virus, ello para no caer en la paranoia de estar viendo al enemigo viral por todas partes y en todo, hasta mi amigo o vecino se vuelve el peor contagio. O gastar dineros públicos innecesarios lavando calles calurosas o confirmando en zonas que no lo ameritan.

Pero bueno este es un elemento de biopolítica o de control social que está dando su eficacia y cuyos mandatarios están felices de jugar al gran dictador sin mayores esfuerzos, y a renglón seguido recordamos que ese es el gran temor que asiste a cierta población crítica y es que ésta tecnología de la biopolítica o de control social que declara confinamiento o control de cada individuo, sirva en otras ocasiones para manipular a la población y de hacer con ella lo que les venga en gana.

Mientras tanto el énfasis que queremos hacer es en las estrategias de combatir el virus que pasan más por metodologías que tienen su enfoque por un lado en esa binariedad representada en la Yoidad y en la Otredad, y por otro lado está en una otra que funde este adentro y este afuera, este interior y aquel exterior, y entonces se habla de un entorno que abarca ese todo, incluye tanto lo que está adentro como lo que está afuera. Y por ello entonces se dice que no debemos sobre temer o sobredimensionar hasta la histeria colectiva está eventualidad del Coronavirus como si fuera el fin del mundo, sino más bien de entender la sabiduría de la vida y su capacidad misma en autocorregirse, en automejorarse cuando su vitalidad así lo permite, cuando las defensas de cada cuerpo están a flor de piel o son rozagantes. No es lo mismo un cuerpo joven que uno ya senil, sus defensas no son las mismas, y he allí la razón o la expresión de Inmunidad colectiva, si hay gente joven en las calles, serán estos quienes absorban el virus y lo contengan y lo combatan sin tener catástrofes, y así el virus tendrá una de las maneras de combatirlo, mientras que la investigación logré algún antídoto de las denominadas vacunas. Es una discusión compleja pero que hemos querido enunciar. Por el momento hay que decir que resta mucho por decir del campo meramente de la ciencia de la inmunología o epidemiología y del Biopoder, de las fascinantes técnicas del control de la población que tanto parece están gustando a nuestros gobernantes, el miedo, el pánico son herramientas fáciles para contener, para confirmar a nuestra población. Por el momento la pasión por la Inmunidad Colectiva es la clave de vida.

Edición 676 – Semana del 4 al 10 de abril de 2020
   
 
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