Pandemias, muerte y desolación

 

Las enfermedades infecciosas han sido parte de la vida del ser humano. A lo largo de la historia, la humanidad ha estado en constante batalla por el control y erradicación de las llamadas pandemias que han ganado muchas batallas y ocasionado la muerte de millones de personas, lo que ha cambiado muchas veces la historia del ser humano.

 
Álvaro Ortiz Ramos
 
Editor Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

“Esta necesidad de salir de nuestras casas a comprar provisiones era en gran medida la ruina de toda la ciudad (…). Es cierto que la gente tomaba todo tipo de precauciones. Cuando uno compraba un pedazo de carne en el mercado, no lo agarraba de la mano del carnicero, sino que lo sacaba uno mismo del gancho. Por otro lado, el carnicero no tocaba el dinero, sino que lo hacía poner en un tarro lleno de vinagre que tenía para ese fin. El comprador llevaba siempre cambio para alcanzar cualquier suma sin tener que llevarse vuelto. Llevaban botellas de esencias y perfumes en sus manos, y todos los medios que se pudieran usar eran usados, pero los pobres no podían hacer ni siquiera estas cosas e iban contra todo riesgo”1. (Fragmento de la novela Diario del año de la pestede Daniel Defoe, 1722)

El país, el mundo, está atravesando una crisis de salud publica generada por el Covid-19, un coronavirus que desde finales del 2019 está causando estragos en 185 países del planeta. Gobiernos y líderes del mundo toman todas las medidas pertinentes para combatir esta pandemia. (Ver mapa coronavirus en tiempo real)

El 19 de marzo pasado, la alcaldesa de Bogotá –sabiamente, pensamos muchos mientras que otros consideraron que la primera autoridad del Distrito se excedió autoritariamente en sus funciones– decretó el llamado “simulacro vital” que se aplicaría los días viernes 20, sábado 21, domingo 22 y lunes 23 de marzo. Se trató de una medida que nos prepararía para la posterior cuarentena.

En efecto, luego de que muchas organizaciones de la sociedad civil, alcaldes y gobernadores presionaran al gobierno para que tomara medidas con el fin de enfrentar y salirle al paso a la pandemia del coronavirus, el presidente Iván Duque –un poco tarde para muchos– expidió el Decreto 457 del 2020, mediante el cual se reglamentó el Aislamiento Preventivo Obligatorio por 19 días ordenado en todo el país. Hecho que posteriormente fue modificado el pasado lunes 6 de abril cuando el presidente, en alocución televisada, anunció la extensión de la medida hasta el próximo domingo 26 de abril.

Una medida –por muy molesta que nos parezca– que le permitió a nuestro país no tener hasta hoy, cifras tan alarmantes de contagio y muertes, pero ese será un tema de análisis para otra edición.

Que el párrafo introductorio con el que comenzamos este artículo nos sirva para conocer más sobre las pandemias que a lo largo de la historia han puesto en jaque a la humanidad, desde la plaga de Atenas en el año 430 A.C., hasta el Covid-19 que estamos afrontando en este siglo XXI. Son más de 20 pandemias las que han puesto en riesgo la supervivencia humana. Recordemos que cuatro de las más mortíferas han sido la peste negra, la viruela, la gripa española y el VIH/sida. (Ver infografía sobre el tema)

Peste de Atenas

Fue una epidemia devastadora que afectó principalmente a la ciudad de Atenas en el año 430 A: C., en el segundo año de la Guerra del Peloponeso. Se cree que llegó a la ciudad a través de El Pireo, el puerto de la ciudad y única fuente de comida y suministros.

Según la descripción que hace el historiador y militar ateniense, Tucídides en su “Historia de la Guerra del Peloponeso”, al iniciarse el segundo año de la guerra del Peloponeso, una terrible epidemia se desató en Atenas y en las ciudades más populosas de Ática. Duraría algo más de cuatro años y morirían unas 100.000 personas, un cuarto a un tercio de la población que habitaba la ciudad. La describe como una enfermedad que se originó en Etiopía, atravesó Egipto y Libia, terminó impactando Grecia y acabó con la vida de miles de atenienses y espartanos, entre ellos el gran líder militar Pericles. El relato de Tucídides ha perdurado por 25 siglos y es referente de interés médico. La descripción de los síntomas, los signos, su evolución y las consecuencias sobre las personas ha cautivado a médicos, filólogos e historiadores.

Peste de Justiniano

La plaga de Justiniano fue una epidemia que afectó al Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino, incluyendo a la ciudad de Constantinopla y otras partes de Europa, Asia y África desde los años 541 – 543.

Cuenta la historia que el Imperio bizantino se encontraba en uno de sus momentos de mayor esplendor cuando una epidemia de peste vino a oscurecer el mandato del emperador Justiniano. La enfermedad –y con ella el miedo y la histeria– se expandió por Constantinopla, una ciudad de casi 800.000 habitantes, a una velocidad vertiginosa. Y de allí a todo el Imperio. Incluso el propio Justiniano fue víctima de la peste, aunque terminó recuperándose. Al final de la epidemia, la capital imperial había perdido casi el 40% de su población, y en todo el imperio se había cobrado la vida de 4 millones de personas.

La peste negra

“En el año 1347, los mongoles someten a un duro sitio la ciudad portuaria de Caffa, que se defiende con uñas y dientes. Sin embargo, acabar con la resistencia de los italianos se convierte en un problema menor cuando surge entre las filas de los atacantes una enfermedad fulminante que se extiende como la pólvora: la peste negra. Ante ella, la consigna es pronto, lejos y tarde: huir pronto, lo más lejos posible, y regresar cuanto más tarde mejor”2.

La llamada peste negra ha tenido varios brotes a lo largo de la historia. El más mortífero y aterrador ocurrió en la Edad Media. Más de 200 millones de personas en el mundo, entre 1347 y 1351, murieron por causa de esta peste. Europa perdió un cuarto de su población. Ha sido –sin dudas– la pandemia que más horror ha traído a la humanidad por la crueldad de sus síntomas ya que originaba pústulas y ganglios inflamados en los cuerpos de los infectados.

Se llamó también peste bubónica, porque inflamaba los bubones, o sea los nódulos linfáticos en ojos y órganos sexuales, y cuando avanzaba la enfermedad producía necrosis. Se asoció a la bacteria Yersinia Pestis, alojada en las ratas negras provenientes de los barcos de China. Pero fueron las pulgas de dichas ratas las que transmitieron la bacteria a los humanos. Solo con grandes incineraciones de ratas, cuerpos infectados y pulgas se logró a duras penas controlar la pandemia.

La viruela

“Hace unos veinte mil años, en un tempestuoso atardecer, el hechicero cromañón regresaba de un retiro de tres días en el monte, donde había estado recolectando yerbas mágicas, cuando le informaron que uno de los hombres había llegado enfermo de una larga jornada cinegética. Seguro de su poder curativo –la ignorancia hace audaces a los médicos– se recubrió con su vestimenta de venado y fue a verlo. Apartó el cuero que tapaba la entrada de la caverna e iluminó al enfermo con su antorcha. De inmediato dio un respingo, retrocedió espantado, ordenó levantar el campamento y huir hacia un incierto fin en medio de la noche. En la pustulosa cara del enfermo había reconocido la viruela –o alguna peste similar de la época– cuya horrorosa imagen había recibido a través de los relatos sucesivos de su padre y de su abuelo, y sabía que la muerte era inevitable”3.

La viruela es una enfermedad muy antigua que data de las poblaciones humanas del año 10.000 antes de Cristo. A lo largo de la historia, los científicos han atribuido a la viruela la mayor cantidad de muertes infecciosas, superando los 300 millones de personas. También señala la historia que uno de los brotes pandémicos más severos, ocurrió a partir de 1520 en territorio americano matando a 56 millones de nativos.

“Su violencia y crueldad fue casi fulminante, venía en barco y formaba parte del segundo viaje de Cristóbal Colón a América: la viruela, la primera epidemia de la que se conoce y que afectó a los pobladores indígenas de América”. Llegó en 1520 y sus memorias se representaron en los famosos “códices mesoamericanos”4.

Sin embargo, señalan los relatos y muy al contrario de lo que se cree, no fueron los españoles los que contagiaron a las comunidades indígenas, sino un total de ocho indígenas que volvieron de un viaje a España. Ellos habían viajado al “viejo continente” invitados por Colón.

El caso es que indígenas americanos, como los aztecas en México, los taironas en Colombia, los incas en Perú y los mapuches en Argentina y Chile, fueron seriamente afectados diezmando sustancialmente su población. Se considera, sin embargo, una enfermedad erradicada por completo a finales de la década de 1970, luego de exitosos programas de vacunación mundial.

La gripe española

Paradójicamente, fue en un hospital de Estados Unidos en marzo de 1918, durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1919), que se registró el primer caso de la gripe española. Se denominó así porque España se mantuvo neutral en la Gran Guerra y la información sobre la pandemia circulaba con libertad, a diferencia de los demás países implicados en la contienda que trataban de ocultar los datos. Esta virulenta cepa del virus de la gripe se extendió por todo el mundo casi al tiempo que las tropas se repartían por los frentes europeos. Los sistemas de salud se vieron desbordados y las funerarias no daban abasto. Estudios recientes han revelado datos más precisos. Se estima que la tasa global de mortalidad fue de 10 y 20% de los infectados, llegando a morir, en todo el mundo, entre 20 o 50 millones de personas, aunque algunos señalan que en realidad pudieron haber sido 100 millones.

El VIH sida

Una de las pandemias más graves y recientes conocida por la sociedad actual es la del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, el VIH, más conocido como SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Los primeros casos documentados tuvieron lugar en 1981, y desde entonces se extendió por todo el mundo centrando gran parte de los esfuerzos de las organizaciones mundiales de la salud. Se cree que su origen fue animal, y sus efectos son algo que podría describirse como el agotamiento del sistema inmunológico, de modo que el propio virus no es letal, pero sí lo son sus consecuencias, pues dejan el organismo desprotegido frente a otras enfermedades. Su contagio se produce por contacto con fluidos corporales. A pesar de que estas vías de transmisión lo hacen menos contagioso, a priori, que otros virus como la gripe, el desconocimiento inicial permitió que se expandiera con mucha rapidez. Se calcula que el VIH ha podido causar alrededor de 25 millones de muertes en todo el mundo.

También tenemos…

SARS: Es una enfermedad respiratoria contagiosa y ocasionalmente fatal provocada por el coronavirus, que apareció en el sudeste asiático en 2002. Se propagó en todo el mundo en algunos meses, aunque fue rápidamente contenido. Es un virus que se transmite mediante las partículas de saliva que están presentes en el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. No se ha producido ninguna nueva transmisión del virus desde 2004. Los síntomas incluyen fiebre, tos seca, dolor de cabeza, dolores musculares y dificultad para respirar. No existe un tratamiento aparte de los cuidados de apoyo.

El virus del Ébola: Es una enfermedad grave, a menudo mortal en el ser humano. Se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Nzara (hoy Sudán del Sur) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ébola, que da nombre al virus. El brote de ébola de 2014 – 2016 en África Occidental fue el más extenso y complejo desde que se descubrió el virus en 1976. Hubo más casos y más muertes en este brote que en todos los demás juntos. Además, se extendió a diferentes países: empezó en Guinea y después se propagó a través de las fronteras terrestres a Sierra Leona y Liberia.

El MERS: es un virus zoonótico, es decir, que se transmite de los animales a las personas. Los estudios han revelado que las personas se infectan por contacto directo o indirecto con dromedarios infectados. El MERS-CoV se ha identificado en dromedarios en varios países, como Arabia Saudita, Egipto, Omán o Qatar. También se han detectado anticuerpos específicos contra el MERS-CoV (hecho que indica que el animal ha estado infectado por el virus) en dromedarios de Oriente Medio, África y Asia Meridional. No se conocen bien los orígenes del virus, pero, según se desprende del análisis de varios de sus genomas, se cree que el virus habría podido originarse en murciélagos y haberse transmitido a los camellos en algún momento de un pasado lejano.

La gripa AH1N1: fue una pandemia causada por una variante del Influenzavirus A, que surgió en 2009. Este virus fue conocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud como Virus H1N1/09 Pandémico, haciendo referencia al año de su aparición. Esta nueva cepa viral también fue conocida como gripe porcina. La OMS la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, “pandemia en curso”. Posteriormente, el 10 de agosto de 2010 la OMS anunció el fin de la pandemia, 14 meses después de haberle dado la vuelta al mundo. La pandemia tuvo una mortalidad baja, en contraste con su amplia distribución (11 – 21% de la población mundial infectada), dejando tras de sí entre 150.000 y 575.000 víctimas.

Finalmente tenemos el nuevo coronavirus Covid-19 que se originó en la ciudad china de Wuhan y que actualmente está presente en los cinco continentes. Los laboratorios del mundo trabajan a contrarreloj para entender su funcionamiento, dar luces sobre su impacto en los humanos y encontrar una vacuna que apacigüe su acelerada y preocupante propagación.

Amanecerá y veremos…

Edición 678 – Semana del 18 al 24 de abril de 2020

1 La cita es del Diario del año de la peste de Daniel Defoe. La novela, publicada en marzo de 1722, narraba en primera persona las experiencias de un talabartero próspero y piadoso de Londres que firmaba como «H. F.» durante la Gran Peste que visitó esa ciudad en 1665.

2 Este es el primer episodio de “La peste negra”, la primera novela del profesor de Geografía e Historia Luis Miguel Guerra (Barcelona, 1963).

3 Walter Ledermann D. durante la conferencia inaugural del Congreso Chileno de Infectología 1996 en Viña del Mar. Autor del libro Una historia personal de las bacterias.

4 Los códices prehispánicos de Mesoamérica son un conjunto de documentos realizados por miembros de los pueblos indígenas de Mesoamérica antes de la Conquista española de sus territorios. Estos documentos constituyen un testimonio del modo en que los indígenas mesoamericanos concebían el tiempo y la historia.

   
 
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