Tapen, tapen, tapen

 

La desconfianza que tienen los colombianos de la forma como se manejan las contiendas electorales y el quehacer político a nivel regional y nacional, tienen fundamento en acontecimientos turbios e indignantes como los que parece fueron protagonizados en los asuntos Merlano-Gerlein-Char y Ñeñe-Daza, donde pueden estar involucrados altos dignatarios del Estado a nivel regional y nacional.

 
Dr. Jaime H. Díaz A.1
 
PhD. Director Corporación Podion
 
 

1- Aida en tono de sainete

La corrupción en la vida política del país se intensifica en las justas electorales. Ya sea en elecciones de autoridades locales y regionales, como para el Congreso o para la Presidencia de la República. En las distintas regiones del país, la corrupción toma sus propios matices y estrategias. Existe una creatividad alucinante y un control sobre los votos comprados de forma minuciosa y descarada. Para suerte de la democracia en las últimas elecciones se pudo constatar un mayor volumen de votos sin ataduras, pero también se evidenció que perdura el clientelismo y la compraventa de votos.

A finales del año 2019 y comienzos del presente año una gigantesca ola se levantó para golpear la campaña electoral que llevó a Iván Duque a la presidencia. Los partidos de gobierno con el apoyo de la Fiscalía (y en ella los Fiscales Generales que se sucedieron) han tapado o buscan tapar lo que parece evidente. Aquí tomamos dos casos emblemáticos que estaban en la cresta de la ola, hasta que apareció el virus Covid-19. Por ahora todo quedó en suspenso y en medio de la crisis que tiene que enfrentar el presidente Duque, el coronavirus apareció a modo de aire fresco. ¡Qué paradoja!

El sainete que tiene como protagonista a la excongresista Aida Merlano, tiene todos los elementos para ser tragicómico. Merlano tiene un multifacético papel: víctima, violada, bandida, prófuga, acusada, condenada, acusadora, oportunista. En todo caso con sus declaraciones tiene sudando y suspirando a la clase política de Barranquilla. En ese círculo el “elegido” –Arturo Char– (por lo menos hasta ahora) para ser el próximo presidente del Senado y a su hermano (Alejandro Char) que aspira a la primera magistratura del Estado en la próxima contienda electoral. Pero allí no se detienen sus denuncias, pues han llegado a golpear las puertas de la Casa de Nariño.

Es una historia de drama y acción. Una joven bonita (Aida Merlano), hija del chofer de un anciano y gran empresario (Julio Gerlein) hecho rico a punta de la concesión de contratos otorgados por opíparos empresarios políticos del partido Cambio Radical (los Char) administradores de la ciudad (Barranquilla) y del Departamento (Atlántico), con intereses en Departamentos vecinos (de la Costa Caribe) y, también hermano del decano de los senadores del país. El empresario contratista (Julio Gerlein), enamora y toma como pareja –ocasional– a la joven (Aida Merlano) y con los años la lleva a ser elegida Representante a la Cámara por el Partido Conservador. Claro, para lograrlo es ubicada como “formula” de su hermano senador conservador desde 1978 (Roberto Gerlein). La joven, desde niña aprende como se maneja con engaños y dinero las elecciones en su ciudad y departamento, puesto que acompaña a su papá (chofer del barón electoral Julio Gerlein), a esos eventos, inclusive, relata posteriormente, que a Julio Gerlein le llevaban cédulas de muertos: “Mi papá trabajaba con Julio desde antes de que yo naciera. A él le llevaban cédulas de muertos y las pagaban muy bien. Yo tenía 13 o 14 años cuando veía eso. Entre más cédulas le daban era (más) feliz. Así (se) eligió a Roberto Gerlein”.

Roberto Gerlein, cansado y llegando a los 80 años decide no postularse más al Senado. Por compromiso con su hermano deciden que Aida Merlano sea quien lo remplace en la lista para el Senado en las elecciones del 2018, pero naturalmente para asegurarse que llegue al senado y en ese cargo siga garantizando los contratos y el poder político regional, le inyectan miles de millones de pesos.

En los comicios del 11 de marzo de 2018, en el que se elegían los cuerpos colegiados para senado y cámara, ante algunas denuncias la policía judicial allanó la sede principal de la campaña de Aida Merlano encontrando gran cantidad de dinero en efectivo, talonarios de letras en blanco, armas de fuego, contratos de arrendamiento de inmuebles cercanos a los puestos de votación, maquina contadora de billetes, etc. Este era el centro de operaciones de esta campaña para la compra venta de votos. Estos procedimientos no son extraños en esta y otras regiones del país. El asunto es que aquí cogieron a Merlano in fraganti. Después de un proceso de año y medio fue condenada a 15 años de prisión, al mismo tiempo se ordenó investigar al senador Arturo Char, al empresario Julio Gerlein y a otros políticos de menor nivel.

Merlano, sintió que no era justo que ella sola pagara los platos rotos por la corruptela política que también involucraba a “intocables”, pero al mismo tiempo se sentía insegura por lo que pudiera pasarle a ella y a sus hijos si decía todo lo que sabía y con ello reducía su pena. En la cárcel de Bogotá disponía de un trato excepcional y privilegiado, que aprovechó para preparar de forma cinematográfica su huida, contando con apoyo externo. Logró que se le permitiera ir a un especialista dental, para que le realizara un diseño de sonrisa ¡tal cual! Se le permitió hacerlo y en una segunda o tercera cita, con una reducida y nueva guarda de vigilancia, se descolgó ayudada de una soga –que apareció misteriosamente- desde el consultorio en que era atendida hacia la calle donde una motocicleta la estaba esperando y huyó. El hecho quedó registrado por cámaras de seguridad y fue el plato del día en los noticieros de televisión. Supuestamente la buscaron por tierra, mar y aire, pero nada de nada. Su desaparición quitó presión a sus compadrones electorales.

El 27 de enero del presente año llegaron noticias de Venezuela. La Sra. Merlano había sido detenida en Maracaibo, por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la policía de ese país. Fue acusada de portar documentación falsa y de haber ingresado irregularmente al país. Maduro dio el anuncio lamiéndose el bigote y señalando que la capturada tenía mucho que decir de la corruptela en los altos niveles del Estado Colombiano. Merlano fue trasladada a Caracas y posteriormente hizo unas primeras declaraciones incendiarias, que después ratificaría en varias entrevistas. Sin duda mezcla verdades con mentiras, pero buena parte de sus afirmaciones están ajustadas a lo histórico en las contiendas electorales y en los juegos que se hacen en la turbia politiquería colombiana y que se quedan en los túneles de la Fiscalía y la justicia.

Las familias Char y Gerlein, amos de los votos y de la administración pública de la región fueron los primeros acusados. La sentida Merlano, señaló que su fuga contó con el apoyo de esas familias, que finalmente lo que querían era asesinarla y desaparecer su cadáver, para que no quedara rastro de ella y no contara lo que sabía y había decidido contar. Manifiesta que en el sitio donde fue recluida (en una finca cerca de Valledupar) fue violada. De allí logró escapar con un amigo, que había sido miembro de su célula parlamentaria. Acusó a Germán Vargas Lleras, jefe del partido Cambio Radical, al Fiscal General Néstor Humberto Martínez, a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Según ella, el presidente Duque supo siempre donde estaba, pero no la persiguió, pues era cómplice del plan para asesinarla –esto último, sin duda es un desvarío de la señora, que nadie cree-. Según ella el primer mandatario habría obrado de esta manera para “guardarle la espalda” a Álvaro Uribe, a Germán Vargas Lleras y a Néstor Humberto Martínez, a quienes se les acabaría la política si ella revelaba todo lo que sabía. La denunciante asegura que gracias a la compra, tráfico y engaño en la contienda electoral el candidato Duque llegó a la presidencia. Afirmó que el 90% de los votos en las elecciones regionales eran comprados. Textualmente dijo: “Todo ese entramado de corrupción que yo pensaba denunciar también involucraba al presidente Duque, porque de él también tenía que hablar (...) Julio [Gerlein] compró votos para elegirlo, no solo Julio sino también la familia Char. Y todos los políticos tradicionales que terminaron de alguna manera vendidos a la familia Char, terminaron comprándole los votos para que se eligiera presidente de la República (...)”. Aida Merlano recalcó que tiene “videos, audios, pruebas escritas y contratos” para comprobar sus denuncias y que todos pueden caer con lo que ella posee.

En una larga entrevista2 desde Caracas a la periodista Vicky Dávila de la Revista Semana, Merlano le promete enviar varias de las pruebas a las que hace mención con fechas, lugares y precisiones. Todo parece indicar que progresivamente fue remitiendo varios documentos que probarían lo que había afirmado, sin embargo, de un momento al otro interrumpió el envío. La interpretación dada es que debido a presiones ante amenazas que sufren sus dos hijos en Colombia, frenó el envío documental.

La inmediata reacción de los políticos involucrados y del Gobierno Nacional fue descalificar las declaraciones de Merlano. La Ministra de Justicia señaló que las declaraciones “son oportunistas y son una fabricación del régimen dictatorial de Nicolás Maduro que busca atacar la honra del presidente de la República e intenta vulnerar la credibilidad de las instituciones colombianas…, (el gobierno Maduro) está produciendo un show mediático”.

El Gobierno Duque y la Fiscalía solicitaron al (llamado) “presidente” Guaidó la extradición de la capturada. La propia prófuga respondió en la entrevista a la periodista Dávila: “Si Guaidó me extradita, es como si mi abuelita me viniera a visitar” y a renglón seguido completo: “No desean que yo sea extraditada a Colombia”. Para Nicolás Maduro la ocurrencia no le pudo producir más que carcajadas. Los analistas han denominado a esto la “diplomacia del absurdo”.

2- La “Ñeñepolítica”

La tragicomedia que impacta la elección de Duque no se agota en este novelón. Existe otro que se mete en las entrañas de las últimas elecciones presidenciales. El asunto fue dado a luz gracias al azar y se ha denominado la “Ñeñepolítica”. Vamos por partes, pues es como un juego de billar a varias bandas.

El abogado penalista y criminólogo, Miguel Ángel de Río, había sido contratado para investigar el asesinato del joven Oscar Rodríguez Pomar, ocurrido en Barranquilla el 11 de agosto de 2011. El padre del joven, Carlos Rodríguez Gómez, al que estaba dirigido el atentado y quien contrató al abogado es un reconocido prestamista en la Costa Caribe y dueño de la sastrería GQ. El prestamista reclamaba la deuda que tenían entre otros José Hernández Aponte, denominado Ñeñe Hernández, y el exalcalde de Tenerife, Magdalena, Omar Vanegas. Estos deudores habrían pedido al capo mafioso de la región “Marquitos Figueroa”, asesinar al prestamista. Figueroa está en la cárcel después de haber sido capturado en el Brasil, es un reconocido narcotraficante, contrabandista y jefe de sicarios.

El Ñeñe, casado con María Mónica Urbina, ex reina de belleza era un poderoso ganadero y comerciante del Cesar, todo parece indicar, también narcotraficante y lavador de activos, especialmente para “Marquitos Figueroa” y algunos grupos paramilitares como el Clan del Golfo y los “Urabeños”. Hernández fue asesinado el 2 mayo de 2019 en Brasil, con ocasión de un atraco donde lo despojaron de un reloj rolex, justo cuando enfrentaba procesos por presuntos vínculos como testaferro de Marquitos Figueroa y la Fiscalía le hacía seguimiento como posible autor intelectual del asesinato del joven Oscar Rodríguez en Barranquilla. La Fiscalía y la Policía le estaban interceptando su teléfono en el marco de este caso. Todo indica que Hernández tenía varios enemigos en el submundo de la mafia, argumento que ha dado pie a pensar que el asesinato no fue solamente motivado por el robo del rolex. Había sufrido al menos tres atentados y la casa de su mamá fue hostigada incluso con granadas.

El abogado Del Río, en su proceso de búsqueda por el asesinato del joven Oscar Rodríguez, se encontró que en la Fiscalía reposaban unos audios y algunas transcripciones de estos realizados por la policía judicial, que dormían el sueño de los justos, cuando su contenido era altamente explosivo. Aunque el abogado ha pedido que se le entregue copia de los audios entre mayo y octubre del 2018 y con mayor precisión entre mayo y junio (periodo de la campaña electoral) para reafirmar la transcripción que encontró de la policía judicial, se le niega sistemáticamente, aunque se le entregaron 25 mil audios anteriores y posteriores. El abogado Del Rio contactó y entregó copia de las transcripciones a Gonzalo Guillén, periodista colombiano que desde hace varios años vive en Estados Unidos, pues por causa de sus reiteradas denuncias a sectores de la clase política colombiana y de manera particular sobre Álvaro Uribe Vélez, ha recibido serias amenazas de muerte. Guillén publicó el contenido de los audios en los que aparece la voz del Ñeñe Hernández hablando sobre un fraude electoral en favor de la candidatura del actual presidente Duque.

El Ñeñe estaba siendo investigado durante varios años por varios crímenes, narcotráfico y testaferrato, sin embargo, aparecía con frecuencia en cocteles de la alta dirigencia del Centro Democrático, viajaba en aviones y helicópteros del Ejército y de empresarios –y políticos– como los Char, dueños entre otros de la cadena de supermercados Olímpica. Fotos de esos viajes al lado de generales y de empresarios como Alex Char, se publicaron y seguramente muchas otras se destruyeron. En el momento que fue asesinado se escucharon sentidas condolencias de altos sectores de la política y del empresariado ganadero. El expresidente Uribe expreso su dolor por el asesinato del ganadero, al igual que el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, José Félix Lafaurie, que lo calificó de gran señor, simpatiquísimo y de buena familia.

Los audios y después las fotos que se han ido desgranando muestran que Hernández estaba vinculado al círculo de poder del actual gobierno nacional y su partido. Una significativa y diciente parte de los audios corresponden a los diálogos sostenidos entre el Ñeñe y María Claudia Daza (Caya Daza), mano derecha en la “Unidad de Trabajo Legislativo” (UTL) del senador Álvaro Uribe.

En los diálogos Hernández y Daza hablan de la compra de votos para beneficiar a Duque en la elección presidencial. Se precisa que es necesario introducir “dineros por debajo de la mesa para soltarla en los departamentos” en la campaña de Iván Duque. Incluso el Ñeñe se ufana que parte del dinero para compra de votos para la campaña fueron robados a la campaña en primera vuelta de Vargas Lleras –candidato de Cambio Radical.

Aparecen fotos del expresidente Uribe al lado del cuestionado ganadero. Uribe salió como una tromba a rechazar la compra de votos por parte de su partido en los departamentos señalados. Todo el mundo sabe que los departamentos del Cesar y La Guajira son rociados con dineros malditos que corrompen la democracia. Una importante parte del electorado hace del derecho al voto una ocasión para recibir dineros, garantizar puestos burocráticos o aspirar a prebendas. Las empresas electorales envían a sus carlanchines con bolsas de dinero para repartir y controlar las elecciones. Ante el escándalo, Caya Daza, asesora del senador Uribe se vio obligada a renunciar a su UTL y salió presurosa del país, así evitaba entrevistas y preguntas molestas que pudieran implicar a su jefe en el legislativo y al propio Duque del que se muestra amiga de marras. La hija de Caya que estaba en proceso de posesión como directora administrativa del Consulado en Miami, también hizo mutis por el foro.

Los Fiscales Generales, que salen elegidos desde la conveniencia de los gobiernos de turno y con frecuencia pasan a ser conocedores de amplios botines de información, que utilizan para su protección y chantaje, aparecen o “desaparecen” de la escena. En este caso, surge la pregunta de por qué el Fiscal General, Néstor Humberto Martínez, no dio a conocer la información que tenía la Fiscalía sobre los procesos criminales del Ñeñe Hernández y su vinculación al mundo de la política, de los militares y del gobierno. Poco tiempo antes de las elecciones para presidente (el 31 de mayo de 2018), el Fiscal en rueda de prensa había asegurado que conocía de un caso de corrupción electoral “nauseabundo”. Pareciera que ese caso era de Hernández/Daza, pero después cuando fue cuestionado por no sacarlo a la luz pública afirmó que se trataba del caso de Aida Merlano. Sin duda los dos son nauseabundos.

Al nuevo Fiscal Francisco Barbosa, compañero de pupitre de Universidad del hoy presidente Duque, se le pide apartarse de este caso donde podría haber compra de votos en la elección presidencial, dada su amistad y cercanía con el primer mandatario. Se teme por la suerte que tengan los audios en sus manos. Se pide un Fiscal Ad Hoc que garantice independencia. Barbosa afirma que su amistad con el presidente no lo inhabilita.

Para Duque, el Ñeñe Hernández y Caya Hernández, son sin duda un dolor de cabeza que lo afecta a él, a su nominador (Uribe) y a su partido. El Ñeñe conocía a Duque desde niño, pues sus padres eran buenos amigos y los Duque visitaban las fincas del papá del Ñeñe en algunas ocasiones. Hernández en varias ocasiones –en los audios– habla sobre su relación con Duque: “el presidente Duque es mi hermano”; “estuve hablando con el presidente Duque”; “quedamos de hablar aquí, yo pedí una cita para hablar con él”. Aparecen fotos del Ñeñe con Duque en reuniones diversas, la invitación especial al Ñeñe y su esposa a la posesión presidencial, todo esto podrían dar fe de la relación cercana entre los dos. El Ñeñe se ufana del frecuente diálogo y encuentros con miembros del gabinete ministerial de Duque, especialmente con el Ministro de Hacienda (Carrasquilla) y el de Defensa (Botero).

Caya Daza, fue sin duda una activista de primer orden en la campaña electoral para la presidencia en los Departamentos del Cesar y la Guajira. En sus diálogos con el Ñeñe, dice: “me mandó Iván y Uribe para Manaure, Uribia, Riohacha y Maicao, tenemos que ganar en La Guajira”. En diálogo telefónico con María Mónica Urbina (esposa del Ñeñe), la asesora de Uribe le cuenta que hará una parranda vallenata a la que van los invitados en tres aviones privados, uno de estos con personajes de la entraña de Uribe. En otro en conversación con el Ñeñe le dice “a mí me toca toda la comitiva de Iván Duque”. Las visitas de Daza a la Casa de Nariño son frecuentes y las fotos con el presidente no son pocas.

El panorama es de total incertidumbre y de muchas preguntas, con directos implicados desaparecidos, el uno asesinado y la otra que puso pies en polvorosa. Para bien de la democracia, para que se clarifique lo ocurrido en las elecciones presidenciales al menos en estos dos departamentos, y también para el buen nombre del presidente Duque, del senador Uribe, del Centro Democrático como partido de gobierno, es importante que aparezcan completos los audios y las transcripciones mencionadas y los colombianos sepamos cómo se eligió al actual presidente.

La desconfianza que tienen los colombianos de la forma como se manejan las contiendas electorales y el quehacer político a nivel regional y nacional, tienen fundamento en acontecimientos turbios e indignantes como los que parece fueron protagonizados en los asuntos Merlano-Gerlein-Char y Ñeñe-Daza, donde pueden estar involucrados altos dignatarios del Estado a nivel regional y nacional.

Edición 680 – Semana del 2 al 8 de mayo de 2020

1 Tomo aquí esta muletilla del político ultra conservador, Laureano Gómez, en las sesiones del Congreso durante la primera mitad del siglo XX cuando increpaba al partido opositor en el gobierno –el liberal-. Se refería a situaciones de corrupción y posibles eventos delincuenciales que se pudieran estar cometiendo por el partido de gobierno o  la familia del presidente en ejercicio. Ahora el  partido Conservador esté en el gobierno al lado del Centro Democrático.

   
 
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