Lo que devela los tiempos de
pandemia al trabajo y a la salud en el trabajo

 

Es claro que esta gran crisis de salud pública ha revelado la enorme debilidad de los sistemas de salud de carácter privado, la precariedad laboral y el nivel de desprotección de la salud en el trabajo, lo que deja como conclusión la urgente necesidad de transformar profundamente el sistema de seguridad social, para establecerlo como un bien común y no un escenario de lucro.

 
Mauricio Torres-Tovar1 2
 
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“…el sistema creyó que podía escupir y condenar a la miseria a buena parte de la población sin consecuencia alguna, y se equivocó gravemente”.
Mario Mendoza, La era de la inestabilidad, en el libro de las revelaciones.

La pandemia por Covid-19 que vivimos globalmente, ha sacado a flote, podría decirse que, con enorme aspereza, muchos de los aspectos que el modelo de sociedad actual ha venido configurando décadas atrás, y que ha querido o bien ocultarlos, o bien hacerlo ver como naturales.

Uno, tiene que ver con las formas como se está trabajando, evidenciando la enorme precariedad en que están laborando las y los trabajadores del mundo, en donde este escenario no les ofrece protección social, reafirmada con rudeza en una situación de urgencia como esta, que la demanda a gritos.

Adicionalmente, dado el contexto de confinamiento, se ha puesto en uso ampliamente el teletrabajo, con lo cual se avanzará a un mundo del trabajo virtualizado, donde el capital vuelve y gana: los elementos básicos del trabajo los coloca el trabajador, se impide a aún más la falta de encuentro del “obrero masa”, lo que continuará dificultando la aparición de formas organizativas colectivas y sin duda, se intensifica el trabajo y se prolonga increíblemente las jornadas laborales, los límites entre el escenario laboral y doméstico se pierden y se naturaliza trabajar a cualquier hora y cualquier día. Para las mujeres se intensifica la denominada triple carga laboral: trabajo formal, trabajo doméstico y trabajo reproductivo. ¿Qué pasara con los accidentes y enfermedades que se generan en el escenario del teletrabajo, irán a ser considerados de origen laboral?, tendría que ser.

Dos, las formas peligrosas para la salud y la vida en que se está trabajando. Bien lo muestra hoy la situación que viven las y los trabajadores del sector salud en el mundo.

La salud y la vida de las y los trabajadores subordinada por el capital

En las actuales circunstancias del mundo del trabajo, donde lo que es común son los trabajos flexibilizados, temporales, pero principalmente informales, lo que se tienen son formas laborales precarizadas, muy inseguras y peligrosas para la salud y la vida de los y las trabajadoras.

Una de las diversas situaciones que ha vuelto a sacar a flote la actual pandemia, es la existencia sin duda de un enorme segmento de la población laboral en la informalidad, a quienes pedirle que se aíslen en sus casas, es un insulto, en tanto sobreviven en el día a día con los recursos que se rebuscan en su trabajo informal y muchos no tienen casa, viven en sitios precarios en condición de hacinamiento.

Hoy el mundo del trabajo es principalmente esto, informalidad, precariedad, riesgos para la salud, es decir estamos en un mundo laboral toxico, indigno y peligroso para la vida; asunto que el campo de la salud de los trabajadores aún no ve suficientemente, producto de mantener concentrada su acción en los sectores formales de la economía.

Así mismo, la crisis sanitaria actual, que se liga a una crisis económica, ha puesto en riesgo el trabajo tanto formal como informal y ha revelado que la institución trabajo tiene una enorme fragilidad como mecanismo de protección social. Son millones los trabajadores que han perdido el trabajo formal y otros millones que no pueden ejercer su actividad informal y evidencian lo desprotegidos que están, más allá de las ayudas estatales focalizadas, la solidaridad ciudadana y las dadivas de aquellos ricos que emergen ahora como filántropos, no emergen mecanismos universales de protección social y económica que es lo que las circunstancias demandan.

Esto lleva entonces a preguntarnos como sociedad, si el trabajo tanto en tiempo “sanos”, como en tiempos de “pandemia”, está constituido realmente como un mecanismo de protección social idóneo para la gente, que le brinde protección económica, protección de la salud en el trabajo, protección para el sostenimiento familiar, protección para los tiempos de vejez. Es claro, que para el conjunto de la población laboral del mundo no viene siendo así.

La precarización laboral domina al mundo del trabajo

Hoy el mundo del trabajo se revela incierto, inestable, profundizándose como un escenario de explotación, de despojo no solo del trabajo al trabajador, sino también de despojo de los mecanismos de protección social y de la protección de la salud en el trabajo, reivindicaciones que el movimiento obrero había avanzado, producto de sus luchas.

Asunto que en particular se revela con enorme crudeza, en la precarizaron de las condiciones de trabajo de los y las trabajadoras del sector salud, absolutamente relacionado con la privatización de los sistemas de salud, que somete a este conjunto de trabajadores a enfrentar la pandemia en condiciones de desprotección en materia de salud en el trabajo. Ya se cuentan por miles las y los trabajadores del sector salud infectados por el coronavirus y por cientos, tristemente, sus defunciones. Enfermedades y muertes que son sin duda, de origen laboral.

Es claro que esta gran crisis de salud pública ha revelado la enorme debilidad de los sistema de salud de carácter privado, la precariedad laboral y el nivel de desprotección de la salud en el trabajo, lo que deja como conclusión la urgente necesidad de transformar profundamente el sistema de seguridad social, para establecerlo como un bien común y no un escenario de lucro; y a su vez, la urgente necesidad de configurar condiciones laborales dignas y seguras para el conjunto de trabajadores/as.

Hacia formas de trabajo no toxicas, dignas y protegidas

Requerimos como sociedad replantear totalmente el escenario laboral, reapropiar la esencia del trabajo para la especia humana. Se deben modificar el tipo y las formas como estamos trabajando, para reorientar el mundo del trabajo. No podemos seguir desarrollando trabajos tóxicos, alienantes, neoesclavizados, peligrosos, que solo permiten sobrevivir, pero que no gestan modos de vida de bienestar, de alegría, de crecimiento de las personas.

La esencia del trabajo no puede ser la acumulación, ni la expoliación, ni la sobreexplotación de la naturaleza, ni de los seres humanos. El trabajo deber ser el escenario desde el cual la comunidad humana se dota de los elementos necesarios para tener una vida modesta con bienestar y salud, respetando los límites que nos impone la naturaleza, para crecer intelectual y espiritualmente, para tejer formas societales solidarias.

Esta situación inédita creada por la pandemia debe permitir replantearnos como sociedad, no podemos retornar a la normalidad, porque esa normalidad era el problema, como hoy se dice globalmente y debemos seguir insistiendo en que la dignidad se haga costumbre.

Nos merecemos un mundo del trabajo digno y una forma real de protección social y de protección de la salud en el mundo laboral, ¡que esto sea la normalidad!

1 Una versión anterior de este artículo apareció en  https://www.multiplicadoresdevisat.com/ De otro lado, el grupo de investigación de Salud Ambiental y Laboral del Doctorado Interfacultades de Salud Pública de la Universidad de Colombia, en conjunto de otras organizaciones: CTC, SINDESS – CUT, USO, ASOLABORALES, ENS, Fisioterapia Colombia, Espacio Interprofesional de Salud de Monitoreo Critico, desarrolló como parte de la conmemoración del 28 de abril, día internacional de las victimas del trabajo, el Foro“El Trabajo y la Salud en el Trabajo en los Tiempos de Pandemia”, el cual puede ser visto en el canal de YouTube del Doctorado.

2 Médico, Salubrista Laboral, Profesor Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia – Miembro de la Red de Salud y Trabajo de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social – ALAMES.

Edición 680 – Semana del 2 al 8 de mayo de 2020
   
 
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