Las dos caras del racismo en la pandemia

 

Se sitúa a la gente negra en medio de dos caras del racismo. Los dos estereotipos señalados aquí inferiorizan, profundizan las desigualdades estructurales e históricas ya existentes y una vez más pone a estas gentes a enfrentarse con los aparatos que les excluyen de la dignificación de su existencia.

 
Sibelys Mejía
 
Abogada de Incidencia Nacional de la Comisión Colombiana de Juristas
 
 

Durante la pandemia, la gente negra está atrapada en la mitad de dos estereotipos: o son los contagiados usuales o son los más resistentes al virus. Ambas son dos caras de la misma moneda, usadas para justificar medidas arbitrarias (como desalojos, prohibición de ingreso a lugares, entre otras) en el contexto de la pandemia, que aumentan las desigualdades y cargas que ya tenía que afrontar la gente negra. No podemos olvidar que estos estereotipos sobre la gente negra no son nuevos, provienen de imaginarios racistas sostenidos históricamente por élites económicas, intelectuales y políticas, que no le han permitido a la gente negra ser imaginada como sujetos de iguales derechos al resto de las poblaciones, especialmente, las blancas o mestizas.

El primer estereotipo racista, es el de asumir que la gente negra es de los “contagiados usuales” de Covid-19. Opera cuando se define a partir del color de la piel, a las personas que deben ser reprimidos y aislados. Lo podemos ver en acción en la manera como las medidas más lesivas durante la pandemia, se concentran en gente negra, como los desalojos, el sometimiento obligatorio a pruebas en lugares públicos. Incluso, existen casos de discriminación directa como la prohibición de entrada a gente negra a establecimientos públicos o la negativa de empresas y hoteles de hacer negocios con ellos. Otro grave ejemplo de esto es la política educativa para la ciudadanía sobre hábitos saludables o de higiene para evitar el contagio por Covid-19 del Departamento de Salud de Puerto Rico.

Es cierto que en casos como Estados Unidos la gente negra es la cuota más alta en las cifras de contagios y de muertes, pero, con este estereotipo, se asume automáticamente que ser negro es igual a estar contagiado y con ello se olvida la tarea de determinar y enfrentar directamente los mecanismos sociales que causan estas cifras, como la segregación y confinamiento de la gente negra en lugares ampliamente poblados, en condiciones de hacinamiento, cerca de la contaminación de industrias, la falta o carencia de acceso a bienes y servicios entre ellos salud y alimentación, entre otros. Todo esto, desde la forma en que funcionan los estereotipos, posibilita que se intensifiquen practicas racistas y discriminatorias que atacan la dignidad de la gente negra, en nombre de mitigar el contagio.

El segundo estereotipo se refiere a la supuesta mejor resistencia al virus de la gente con piel negra. Algunos podrán decir que no tiene nada de malo, ya que estaría elogiando la fortaleza negra. Sin embargo, desde estos imaginarios se han sustentado propuestas que ponen a la población negra como gente de menor categoría que puede ser usada para experimentar científicamente con sus cuerpos, por parte de grandes potencias blancas en nombre del avance científico, como sucedió en el pasado con el Caso Tuskegee de Investigación sobre Sífilis en Estados Unidos y, actualmente, con la propuesta de médicos franceses de experimentar en África para hallar la vacuna contra el Covid-19. Además, con este estereotipo también se justifica poner a la gente negra como carne de cañón para la recuperación económica: “como no se enferman que salgan a trabajar”, sin condiciones de bioseguridad e higiene que pondrían en riesgo su vida.

Con lo anterior, se sitúa a la gente negra en medio de dos caras del racismo. Los dos estereotipos señalados aquí inferiorizan, profundizan las desigualdades estructurales e históricas ya existentes y una vez más pone a estas gentes a enfrentarse con los aparatos que les excluyen de la dignificación de su existencia. Es urgente interrumpir los imaginarios racistas con los que operan las autoridades y la misma sociedad civil, especialmente, cuando se trata de políticas y estrategias como las que hacen frente a esta pandemia.

Edición 684 – Semana del 30 de mayo al 5 de junio de 2020
   
 
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