La ciudadanía inteligente y el Covid-19

 

Identificar y aislar los contagiados y contagiar de forma controlada si se dispone de vacunas y en caso contrario, si el riesgo individual es moderado y el poblacional bajo, permitir el contagio orgánicosolo el 20 % de la población, exagerando, está en riesgo alto. En suma, la estrategia de éxito aísla y contiene al contagiado, no a los aliviados o sanos.

 
Iván Castrillón A.
 
Historiador
 
 

Empecemos por enumerar varias cuestiones como resultado de la información y acción de los respectivos gobiernos ante la crisis coyuntural asociada al Covid-19: ¿Es el Covid-19 tan peligroso y amerita que se le asigne un nivel III de bioseguridad? ¿Por qué ese debate entre lo epidemiólogos que promueven el encerramiento y los virólogos que consideran que no es necesario? Si bien en este siglo ya hemos tenido otras pandemias ¿por qué esta ha tenido un tratamiento global? ¿Es realmente un tema de promoción de la salud pública o se trata más bien de control con tácticas de la biopolítica? Por consiguiente, los gobiernos y los poderosos grupos de interés ¿están siendo transparentes con la información? ¿Acaso enfrentamos una nueva expresión de Ideología científica? ¿Por eso quizá estamos experimentando el futuro formato de los gobiernos autoritarios o despóticos?

Para responder o por lo menos explorar y avanzar en la comprensión, abordemos inicialmente el conocimiento mínimo que un smart citizen en el mundo glocal de hoy debería saber sobre inmunología. El sistema inmune es la última defensa como la ciudadela imperial ante una agresión externa o interna si usamos la analogía de la sublevación. Obviamente aquí nos enfocaremos en las amenazas que vienen de afuera.

Empecemos por enumerar tres conceptos claves sobre inmunología:

─ Primero se hereda una inmunidad innata que cada especie aporta a los individuos y es el resultado de la deriva evolutiva.

─ Segundo está la adaptativa o la que el individuo construye a través de su historia de contagios bien sea controlados ─vacunas─ u orgánicos y aleatorios;

─ Y por último, tenemos la colectiva o de rebaño que es la social que se alcanza cuando el grupo se contagia entre un 60% o 70%.

Lo segundo ha precisar es que las relaciones entre los seres vivos podemos agruparlas entre la de depredador-presa y las simbióticas. En la primera los depredadores aniquilan a los individuos viejos, enfermos o muy jóvenes y contribuyen a la salud del grupo y de la especie en general. En cuanto a las segundas tenemos el comensalismo donde una especie vive de los desechos de otras como es el caso de los buitres; la mutualistas donde ambas especies se benefician mutuamente y el ejemplo de referencia son los líquenes y la parasitaria donde una especie vive a expensas de la otra sin aportarle nada ─toma y no da─ y que puede desembocar incluso en la muerte del huésped. Esta última estrategia en el tiempo es poco inteligente y por lo mismo son muy pocas las especies que afectan al hombre de esta manera. De hecho en la clasificación de la OMS no existen agentes parásitos en los niveles de bioseguridad III y IV, ni bacterias ni hongos en este último nivel, sólo virus.

De ahí que, por lo mismo, los especialistas que combaten este grupo ya tienen una estrategia claramente definida que combina dos acciones y se pueden ejemplificar con la erradicación de la viruela y los avances con la polio. La primera con la inmunidad colectiva alcanzada mediante la vacunación que se conjuga con la inmunidad adquirida y que obviamente se refuerza con los contagios orgánicos y aleatorios. La otra, que la complementa, es como lo promulga Larry Brilliant identificar rápidamente el contagio y contenerlo. En suma identificar y aislar los contagiados y contagiar de forma controlada si se dispone de vacunas y en caso contrario, si el riesgo individual es moderado y el poblacional bajo, permitir el contagio orgánico y aleatorio, obviamente aquí los epidemiólogos dirán que el Covid-19 es de riesgo alto individual a lo que se puede contestar según sus propios informes que solo el 20 % de la población, exagerando, está en riesgo alto. En suma, la estrategia de éxito aísla y contiene al contagiado, no a los aliviados o sanos e incluso según el nivel de bioseguridad fomentar el contagio, por eso la pregunta: ¿este nuevo protocolo a qué apuesta y en beneficio de quién?

Adenda: se tendrá una próxima entrega de continuación del tema.

Edición 684 – Semana del 30 de mayo al 5 de junio de 2020
   
 
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