El desafío de un legado

 

A la edad de 42 años el doctor Elías Bechara Zainúm empezó a materializar el plan que tenía definido para el resto de su vida. Concibió una visión basada en cuatro pilares sostenidos por la educación en establecimientos públicos y privados: capacitación para el empleo y desarrollo agrario, justicia, administración pública y privada y salud.

 
Víctor Negrete Barrera
 
Centro de Estudios Sociales y Políticos, Universidad del Sinú
 
 

A la memoria de Elías Bechara Zainúm

En la década 1964 – 1974 sucedieron en el departamento de Córdoba varios hechos que le marcaron su vida con huellas tan hondas que debemos reflexionar sobre ellas con más frecuencia. Me refiero a la creación de la Universidad de Córdoba por el doctor Elías Bechara en 1964, la presencia del Ejército Popular de Liberación como guerrilla de izquierda en 1967, el nacimiento de la Asociación municipal de usuarios campesinos de Montería en 1970, el inicio del proceso de construcción de la Investigación Acción Participativa (IAP) en 1972 y el surgimiento de otra de las grandes obras del doctor Elías, la Corporación Educativa Superior de Córdoba como principio de la Universidad del Sinú en 1974.

Es sabido que la IAP, como metodología y concepción, fue producto inicial de la experiencia obtenida de la lucha por la tierra adelantada por los campesinos organizados en la Asociación municipal de usuarios campesinos. Profesores y estudiantes de la Universidad de Córdoba con programas de veterinaria y zootecnia, agronomía y topografía, relacionadas con el desarrollo del campo, siguieron con atención y apoyaron las solicitudes campesinas mientras analizaban y discutían las ideas y propuestas que formulaba un grupo recién creado, integrado por personas del medio interesados en la investigación social, bajo la dirección del sociólogo Orlando Fals Borda. Los debates sucedían a menudo, participaban la dirigencia campesina, sindicalistas, escritores, artistas, analistas y académicos con aportes y cuestionamientos que enriquecieron los procesos en curso: el derecho y democratización del uso y tenencia de la tierra y el papel de la investigación en la comprensión y consecución de estos objetivos.

Al cabo de cuatro años intensos y riesgosos la experiencia arrojó dos resultados con apariencia contradictoria. Uno, los actores principales involucrados en el proceso terminaron divididos por sus posiciones y prácticas. Fue el caso de las asociaciones de usuarios campesinos, los grupos de izquierda que trabajaban al interior del movimiento campesino, los centros de estudio de Montería y Bogotá responsables del proceso de investigación y numerosas y diversas organizaciones de simpatizantes y colaboradores. Las razones de la división fueron, entre otras, las siguientes: aplicar modelos de experiencias o tesis elaboradas en otros tiempos, lugares y contextos ajenos y desconocidos; no reconocer los vacíos en el conocimiento de la realidad nacional y regional y la poca valoración de la cultura local; escasos estudios sobre procesos similares o relacionados; la imposibilidad de lograr acuerdos sobre puntos comunes debido a las diferencias políticas, ideológicas, étnicas, religiosas y sociales; además, no faltaron las falsas acusaciones, mentiras y tergiversaciones de los contradictores.

Dos, en el transcurso del tiempo la experiencia IAP fue mostrando coherencia y resultados favorables, hechos no reconocidos por los otros grupos en medio de la radicalización que produjo la disputa por el manejo del movimiento campesino. Tiempo después, superada la controversia, la experiencia, ya sistematizada y evaluada desde diferentes posiciones fue aceptada y aplicada por personas, instituciones y organizaciones que entendieron la importancia y validez nacional e internacional que tiene.

La formación de un legado

A la edad de 42 años el doctor Elías Bechara Zainúm empezó a materializar el plan que tenía definido para el resto de su vida. Concibió una visión basada en cuatro pilares sostenidos por la educación en establecimientos públicos y privados: capacitación para el empleo y desarrollo agrario, justicia, administración pública y privada y salud.

a) En un principio promovió la educación como base para el empleo de jóvenes pobres urbanos y el desarrollo agrario a través de institutos técnicos agrícolas, bachilleratos nocturnos y universidad con las carreras correspondientes para la formación de profesionales aptos para transformar las condiciones de pobreza del campo.

b) Después percibió en el Derecho la aplicación de la justicia como medio para comprender y ayudar a resolver inequidades y violaciones de derechos humanos causados por abusos, conflictos y violencias de distinta índole. Sus cargos de concejal, alcalde y senador le permitieron entender mejor lo vulnerable que son las personas y poblaciones nuestras.

c) Sabía que la administración de lo público y privado exige pulcritud, responsabilidad social y mejora continua para todos. El conocimiento que adquirió como presidente o director de entidades públicas y privadas le afianzó esta convicción.

d) La salud física y mental, por tratarse de la vida misma, debía ser exigente, generosa, innovadora y dispuesta al servicio de quien la necesite.

Uno de los logros principales de su vida fue hacer realidad el programa de medicina. Con razón le dijo a la exrectora y directora de acreditación Magaly Cogollo al finalizar la ceremonia de inauguración de la Facultad de Ciencias de la Salud en marzo de 1996… “ya puedo morir tranquilo”. Un mes después, cuando nadie lo esperaba, un daño cerebral le quitó el habla y los movimientos. Así continuó hasta el 9 de agosto del año 2013, cuando murió tranquilo, en paz con todos por la misión cumplida.

En 1997 la Universidad del Sinú me vinculó por solicitud de la doctora Ilse Bechara, hija del fundador, para adelantar proyectos de investigación social. Mi experiencia con Orlando Fals, Fundación del Sinú, Universidad de Córdoba y Academia de Historia de Córdoba hicieron posible la creación del Centro de Estudios Sociales y Políticos de acuerdo con la filosofía y principios de la institución.

¿Qué hizo posible esta formación y concepción?

La vida y obra del doctor Elías fue posible gracias a una serie de cualidades y capacidades personales y familiares que logró armonizar con la disciplina, la persistencia, la solidaridad y la creatividad. Las siguientes son algunas de ellas:

– La nacionalidad y mentalidad de los progenitores, nacidos en Zahle, Líbano. En ese entonces era una comunidad de campesinos y artesanos vinculados a los maronitas cristianos. Salieron cuando la guerra del Imperio Otomano con franceses e ingleses. Llegaron a Cartagena en enero de 1900, pasaron a San Pelayo y al final se radicaron en Lorica donde nació Elías el 10 de diciembre de 1920.

– La capacidad de adaptación de la familia al medio local por las actividades económicas, religiosas y sociales parecidas, guardando las respectivas proporciones.

– La disposición al trabajo, la disciplina y austeridad que les permitió crear empresas.

– La sensibilidad que crea en los migrantes los efectos de la guerra (recuerden la guerra de Los Mil días, entre nosotros) y el afecto y agradecimiento que despierta por las comunidades que los reciben.

– El apoyo familiar y de las colonias siria y libanesa.

– La formación profesional que recibió, los viajes que realizó, el conocimiento sobre la realidad del departamento, los vínculos con la dirigencia local, regional y nacional, su simpatía y amabilidad, el acompañamiento de doña Saray, su esposa y la continuidad de su obra en manos de sus hijos.

El legado como misión y visión

En los postulados de la Universidad del Sinú el fundador y sus sucesores convierten todo lo hecho, pensado y anhelado hasta ahora en misión y visión que debe continuar como legado para las próximas generaciones. En su filosofía expresan que “la investigación debe ser el eje de nuestra actividad. Debemos ser pioneros, innovar, experimentar, desarrollar más y mejores programas y servicios, estimular el progreso, el cambio, la mejora continua y conservar lo fundamental”. Dice además que “somos responsables ante las comunidades en las que vivimos y trabajamos. Debemos extender nuestras acciones hacia las comunidades favoreciendo a las clases más desprotegidas y necesitadas”. Y como principios resaltan el “respeto por las personas, valores éticos, calidad de la enseñanza, responsabilidad social, pertinencia, investigación, innovación y creatividad, desarrollo humano, búsqueda del conocimiento y la verdad”.

La vida y obra del doctor Elías recogida en el mandato de la Universidad del Sinú como legado es en realidad un plan de vida personal que nos motiva y orienta, al tiempo un plan de desarrollo colectivo que debemos tener en cuenta al momento de definir nuestras metas y lo que queremos para nuestro departamento y región. En este sentido es un desafío que nos hace y nos invita a persistir. Por eso el lema que distingue a la universidad es Que esta llama no se extinga.

Fuentes:

Conversaciones con Magaly Cogollo en Montería y Alexis Jattin Torralvo en Lorica, mayo 2020.

Lorica 1920-2020. Manuel y Elías. Cien años de historia. Estudio genealógico de las familias Zapata Olivella y Bechara Zainúm. Alexis Jattin Torralvo. Lorica, mayo 2020.

Edición 684 – Semana del 30 de mayo al 5 de junio de 2020
   
 
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